Y La Llamaron “Sassy” y “The Divine One” (I de II).

Una jovencita Sarah Vaughan
Earl Hines Orchestra
Sarah Vaughan con la orquesta de Billy Eckstine. En sus filas está Charlie Parker, Howard McGhee y Art Blakey
John Malachi
Sarah Vaughan & George Treadwell
Dave Garroway
Sarah Vaughan, Jimmy Jones y Clifford Brown en la sesión de “Lullaby of Birdland”.
The Starling Roof
Sarah y Count Basie
Y La Llamaron “Sassy” y “The Divine One” (I de II).

La carrera musical de Sarah Vaughan comenzó, como la de otros grandes intérpretes de jazz, en el Apollo Theatre de Harlem. Más concretamente en el concurso que se celebraba la noche de los miércoles con el nombre de “Amateur Night”.
Sarah Vaughan había nacido el 27 de marzo de 1924 en la ciudad de Newark del estado de New Jersey. Empezó a recibir clases de piano a los siete años. También, como otras grandes figuras de jazz, los primeros que la escucharon tocar en directo fueron los fieles que acudían a su iglesia. En este caso a la New Mount Zion Baptist Church.
Sarah Vaughan y su amiga Doris Robinson tenían por costumbre desplazarse a Nueva York para presenciar la “Amateur Night” en el Apollo. En el año 1942, Sarah (que contaba con 18 años) le sugirió a Doris que se presentara al concurso con ella acompañándole al piano, cosa que hicieron a mediados de ese año. Doris Robinson quedó en segundo lugar.
A Sarah Vaughan le gustó la experiencia vivida en el Apollo y el miércoles 21 de noviembre de 1942 pisó de nuevo el escenario del teatro para interpretar ella sola una canción. Previamente Ralph Cooper, el experimentado presentador del evento, le había preguntado a Sarah qué canción iba a interpretar. Ella le contestó que “Body and soul”. Cooper le desaconsejó la elección, ya que ese tema lo habían tocado músicos como Coleman Hawkins o Billie Holiday, y la experta audiencia del Apollo podía hacer comparaciones: “Sarah era tan delgada y tan joven, que uno podía pensar que había venido a acompañar a un hermano o hermana mayor. Ella debía de salir airosa de un riguroso examen, lo cual entrañaba un serio riesgo, ya que lo que estaba en juego era su carrera”.  Sarah Vaughan, con “Body and soul” ganó el “Amateur Night” de ese 21 de noviembre de 1942 acompañada por la orquesta de Cootie Williams.

Sarah Vaughan volvió a Newark y relató a todas sus amistades que había ganado el concurso del Apollo. Un mes más tarde los directivos del teatro se pusieron en contacto con la cantante para que disfrutara de su premio: una semana de actuaciones en el Apollo Theatre. Sarah realizaba su performance cuatro veces al día y cinco los jueves y domingos, acompañada de la orquesta de Al Cooper. Durante esos siete días, Sarah tuvo el privilegio de compartir escenario con Ella Fitzgerald y según sus biógrafos desde ese momento se hicieron amigas.

Uno de los músicos que se fijó en Sarah durante su semana en el Apollo fue el director de banda y pianista Earl Hines que la contrató como pianista. En ese papel estuvo la mitad de 1943 y parte de 1944. El vocalista de la banda era Billy Eckstine.
Eckstine abandonó a la orquesta de Hines a finales de 1943 para formar la suya propia y contrató a Sarah Vaughan como cantante. El 5 de diciembre de 1944 la banda entraba en los estudios de la discográfica DeLuxe para grabar un disco en el que estaba previsto que Sarah cantara una canción. La sesión incluía tres baladas interpretadas por Eckstine y dos números instrumentales. Uno compuesto por el pianista John Malachi y el otro por Dexter Gordon y Gene Ammons. El corte sexto era para Sarah Vaughan. Cuando el sello discográfico se enteró de esto último decidió que Eckstine cantara otra canción y que se olvidaran de Sarah Vaughan. Los músicos hicieron una piña y les comunicaron a los responsables de DeLuxe lo siguiente: “Bien, si Sarah no graba nosotros tampoco lo haremos. No haremos ninguna grabación más”. La discográfica cedió y Sarah consiguió grabar, por primera vez en su vida, una canción en un estudio. Tal privilegio recayó en la titulada I’ll wait and pray”, escrita (música y letra) por George Treadwell y Gerald Valentine en 1944. John Malachi, el pianista de la banda fue el que le puso a Sarah Vaughan, en esa sesión, el apodo de “Sassy”.
A las pocas semanas de la grabación de “I’ll wait and pray”, Sarah Vaughan abandonó la banda de Eckstine, aunque ambos músicos nunca se perdieron de vista ya que realizaron varias grabaciones juntos a lo largo de sus respectivas carreras.

Sarah se convirtió, en 1945, en una vocalista “freelance” y su voz se escuchó en los mejores clubs de jazz de la Calle 52. En uno de ellos, Dizzy Gillespie la invitó a que participara con su quinteto en una sesión de grabación que se iba a celebrar el 11 de mayo de 1945. “Sassy” aceptó.
La banda de Gillespie estaba formada por: Al Haig, al piano; Curly Russell, al contrabajo; Sidney Catlett, a la batería; Charlie Parker, al saxo alto y Gillespie a la trompeta. Lo mejor del be bop al servicio de Sarah. Ella eligió interpretar el preciso tema de James Davis, Ram Ramirez y Jimmy Sherman de 1942 titulado “Lover man”.

El cachet de Sarah subió muchos enteros después de la grabación y de la salida del disco de “Lover man” rodeada de tan ilustres personajes. No es pues de extrañar que el club de jazz más entrañable de Harlem la contratara. Sarah hizo su primera aparición en el “Café Society” el 5 de marzo de 1946. La orquesta residente la dirigía el baterista J. C. Heard. Una joven de 18 años llamada Suzie Reed, que se convertiría con el tiempo en una importante cantante de folk, además de tocar el arpa y la cítara describió de esta manera sus impresiones sobre Sarah Vaughan: “Recuerdo la noche en que Sarah debutó en el Café. Yo nunca había oído nada parecido, permanecí allí escuchándola cantar. Pensé que era la cosa más maravillosa que yo había oído hasta ahora porque ella cantaba como un instrumento, un clarinete”.
Durante su estancia en el “Café Society” (que duró seis meses), Sarah conoció al trompetista George Treadwell (el co-compositor de la canción “I’ll wait and pray”) y a partir de ese momento se convirtieron en inseparables. Existen dos versiones de cómo el trompetista devino su representante. Una de ellas relata que una noche después de su actuación en el Café, Treadwell le repitió a Sarah, una vez más, lo buena cantante que era y que les gustaría convertirse en su representante con el fin de que tuviera cubiertos todos los aspectos de su profesión. La otra versión apareció en una entrevista que le realizaron a la cantante para la revista “Tan Confessions”: “Yo le pregunté: ¿Por qué no te conviertes en mi representante? Y George me contestó: “Claro, Sassy, yo seré tu representante, pero por qué no nos representamos el uno al otro”. A la mañana siguiente pedimos una licencia de matrimonio y nos casamos el 17 de septiembre de 1946”.

George Treadwell, como representante de Sarah, influyó positivamente en la carrera de la vocalista y no solamente en el aspecto musical sino también en el personal, ya que se ocupó con acierto del “look” que debía lucir sobre los escenarios.
En el campo musical podemos recordar varias canciones que la voz de Sarah las convirtió en éxitos de ventas: “Tenderly” en 1947, “It’s magic” en 1948, “Black coffee” en 1949. En 1950, el disk jokey de Chicago, Dave Garroway le acuñó a Sarah su segundo apodo: “The Divine One”. En 1951, atravesó el Atlántico por primera vez para realizar una gira por varios países europeos.

En los primeros cincuenta ciertos críticos musicales le achacaron a Sarah Vaughan que se estaba convirtiendo en una cantante pop dejando a un lado al jazz. Ante esta situación George Treadwell consiguió firmar un contrato con el sello Mercury mediante el cual Sarah podía grabar canciones pop en la discográfica madre y temas de jazz en su filial EmArcy. Ella era capaz de dividir su talento en ambos mundos: fama y fortuna como una artista pop y mostrar toda su creatividad con la libertad que le ofrecía el jazz. Ningún músico hasta el momento, blanco o negro había conseguido firmar un acuerdo similar con una discográfica.
Del primer mundo Sarah obtuvo un extraordinario éxito con el tema titulado “Make yourself comfortable” una sencilla melodía escrita en 1953 por Bob Merrill, que alcanzó el puesto 13 en la lista de Billboard de los discos más vendidos. En el momento en que le propusieron a Sarah que grabara la composición de Merrill ella se negó en redondo, aduciendo que era demasiado sencilla y su marido le tuvo que recordar que habían firmado un contrato.
En el segundo mundo y en el año 1954, Sarah grabó uno de los discos más valorados de su carrera por críticos y aficionados. El título del álbum fue: “Sarah Vaughan with Clifford Brown Sextet”. El día 16 y 18 de diciembre de 1954 los siguientes músicos entraron en el estudio Find Sound de Nueva York: Jimmy Jones, piano; Joe Benjamin, contrabajo; Roy Haynes, batería; Clifford Brown, trompeta; Herbie Mann, flauta; Paul Quinichette, saxo tenor; Sarah Vaughan, vocal. Grabaron nueve temas para la discográfica EmArcy. Entre ellos se encontraba “Lullabye of Birdland” el famoso tema que compuso, en 1952, el pianista George Shearing con letra de George Weiss para el no menos famoso “Club Birdland” neoyorquino.

Aparte de las sesiones discográficas de Sarah en los años 50, sus apariciones en público se convirtieron en un excelente trampolín para su carrera. Fue invitada a participar en el primer festival de Newport. Actuó en el Carnegie Hall junto a la orquesta de Count Basie, compartiendo escenario con artistas de la talla de Billie Holiday, Charlie Parker o Lester Young. En el festival de jazz de Nueva York de 1955 celebrado en Randalls Island se escuchó la voz de Sarah junto a Dave Brubeck, Horace Silver o Jimmy Smith.
Casi sin lugar a dudas, la actuación más importante y llena de glamur de Sarah (junto a la banda de Basie) en esos años cincuenta estuvo ubicada en el “Starligh Roof”, el super elitista restaurante dotado con una gran pista de baile y situado en la planta 18 del Hotel Waldorf Astoria “la torre de marfil de la sociedad chic”.
El 3 de junio de 1957, Sarah y Count abrieron el “Starlight Roof”. El escenario del restaurante estaba preparado como siempre para una noche caribeña, donde el calipso era el rey y Sarah le dio una patada a la política del Waldorf Astoria y emergió triunfadora. Demostró que lo que era bueno para el “Birdland” también lo era para el “Starlight Roof”. El diario Pitssburgh Courier escribió:
“Vetustas damas envueltas en diamantes no pudieron resistirse al “beat” de Basie y se enseñorearon de la pista de baile en cada número. Sus homólogos masculinos se derretían cuando Sarah modulaba su preciosa voz en sus melodías favoritas y cuando los sonidos onomatopéyicos de su “scat” parecían verdaderas palabras. Este verano de 1957, con la ayuda de Vaughan and Basie, el “Starlight Roof” se ha convertido en un incubador del cambio:  musical, generacional, clasista y, últimamente, consiguiendo que las fronteras raciales empezaran a resquebrajarse”.

La discográfica EmArcy se percató de la popularidad del tándem Sarah-Count y en 1958 grabó un disco con ambos al que tituló “No Count Sara Vaughan”. El título del álbum hace referencia a que Count Basie no pudo participar en la grabación por problemas contractuales y sí lo hizo el resto de su orquesta. El pianista que lo remplazó fue Ronnell Bright.
Este trabajo fue el primero – y para una mayoría de críticos el mejor de los tres – que realizaron juntos Sarah Vaughan y la orquesta de Count Basie. Entre los nueve temas que grabaron voy a rescatar “Smoke gets in your eyes” de 1933. Bella composición de Jerome Kern a la que le puso letra Otto Harbach y que formó parte de las canciones del musical de Broadway titulado “Roberta”.

Si en el terreno musical la carrera de Sarah Vaughan se afianzó en los años cincuenta, en el terreno personal las cosas no marcharon del todo bien al punto de que, en el año 1958, Sarah Vaughan y George Treadwell se divorciaron. Durante doce años George fue su manager y fue el mejor que tuvo, ya que supo enfocar con habilidad la personalidad musical de Sarah para que fuera siempre ella misma.
A raíz del divorcio, Treadwell también manifestó que él fue como el profesor Higgins de la obra de Shaw “My Fair Lady” y que su Eliza Doolithe fue Sarah Vaughan. Una inculta chica negra que sabía cantar, pero que él la trasformó para que pudiera presentarse debidamente en sociedad, a hablar con propiedad, a vestirse con gusto, a arreglarse la dentadura y a utilizar debidamente los cubiertos en una cena de postín. Posiblemente fue así o parecido, pero uno queda mucho más elegante si se lo guarda para él solo.

Van a llegar los años sesenta, que revolucionaron la música. Cómo le afectó esto a Sarah Vaughan. Lo dejo para la segunda parte de este artículo.

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