






















Mary Lou Williams: Una Grande del Jazz (pianista, compositora y arreglista)_1ª Parte
Tammy L. Kernodle, en la introducción de su libro sobre la biografía de Mary Lou Williams, titulado “Soul on Soul: The Life and Music of Mary Lou Williams” de 2004 podemos leer: “Mary Lou Williams llegó a convertirse en una de las mujeres más célebres del jazz. Tras investigar su vida y su obra durante varios años, aún me asombra el espíritu de supervivencia y la perseverancia que mostró durante los setenta y un años que vivió. Lo más notable para mí fue su capacidad, especialmente en sus últimos años, para superar las circunstancias negativas de su vida y seguir mostrándose abierta y cariñosa con sus amigos, familiares y fans. Definir a Mary Lou Williams es una tarea ardua y agotadora. Después de todo, es la única intérprete de jazz hasta la fecha que ha tocado en todos los períodos estilísticos del jazz, desde la década de 1920 hasta la de 1970”.
Mary Lou Willians nació como Mary Elfrieda Scruggs, el 8 de mayo de 1910 en Atlanta, Georgia, hija de la pareja formada por Virginia Riser y Joseph Scruggs. Este último las abandonó a los pocos meses del nacimiento de Mary ya que resultó ser un hombre casado que tenía además sus propios hijos. El nombre de Joseph Scruggs quedó desterrado para siempre de las conversaciones familiares.
Al poco tiempo, Virginia se casó con Mose Winn, pero el matrimonio duró un suspiro y acabaron divorciándose. Durante muchos años, Mary creyó que este último había sido su padre.
En 1914, Virginia conoció a un agricultor de nombre Fletcher Burley y acabaron casándose. Por fin una persona iba a traer estabilidad al hogar de Mary. Además, y de común acuerdo, decidieron que sería mejor para la familia abandonar Georgia. En 1915, Virginia, Fletcher, Mary, de cinco años, su hermana Mamie, de nueve, y otros miembros de la familia partieron a Pittsburgh, Pensilvania, para comenzar una nueva vida.
Pittsburgh fue uno de los muchos destinos a los que se dirigieron los negros del sur durante lo que se conoce como la primera Gran Migración (1910 – 1940). La ciudad ofrecía muchas ventajas a quienes se asentaban allí, especialmente con la promesa de conseguir un empleo estable. Fletcher lo consiguió en el campo, Virginia como empleada doméstica y Mary Lou empezó sus estudios, primeramente, en el Shakespeare School para pasar seguidamente al Lincoln Elementary Shcool. Los maestros de ambos colegios se percataron del inusual talento musical que poseía y así se lo comentaron a su familia.
Por tal motivo, su padrastro Fletcher alquiló un piano y Mary Lou lo tocaba, todos los días al salir de clase y durante los fines de semana, tratando de emular a Fats Waller o a Jelly Roll Morton escuchando los discos que caían en sus manos. Ella no tuvo a ningún profesor que le enseñara a tocar el instrumento por lo que lo aprendió de forma autodidacta.
Fletcher, así mismo, introdujo a Mary Lou en los “rent paties” que se celebraban en la vecindad siendo en estas fiestas donde ella ganó sus primeros dólares.
En uno de los muchos espectáculos de vodevil que se presentaban en Pittsburgh, Mary conoció a dos pianistas que le influirían en su desarrollo estilístico: Jack Howard y Lovie Austin. Howard, nacido en Pittsburgh era conocido por sus composiciones de ragtime. Él fue quien le enseñó que siempre debía tocar más fuerte con la mano izquierda que con la derecha porque ahí es donde residen el ritmo y el sentimiento: “Es como un tambor que mantiene un ritmo constante. A mí me costó años aprenderlo”. Lovie Austin le impresionó profundamente a Mary por su habilidad de dirigir a su banda con la cabeza mientras tocaba el piano con la mano izquierda. Eso fue algo que le fascinó y supo que algún día ella lograría hacer lo mismo. (Lovie Austin fue una pianista, compositora, directora de banda y arreglista. Además, se convirtió en una de las primeras mujeres que dirigió a varias orquestas cuyos componentes eran todos hombres. Tenéis a vuestra disposición mi artículo titulado: «Blanche y Lovie: Ellas dirigen mientras ellos tocan».
Cuando Mary Lou contaba con doce años se enroló en un espectáculo de vodevil de nombre «Hits and Bits». Ella lo contó así:
“El espectáculo «Hits and Bits» llegó a Pittsburgh y su pianista era un borracho que esa vez, ni siquiera apareció. Alguien le dijo al gerente del show: «Hay una chica en East City que puede hacer el trabajo». Después de recorrer los nueve kilómetros que separan el centro de East Liberty, allí estaba yo en la acera, jugando a la rayuela con los niños. El gerente se disgustó mucho cuando me conoció y le espetó a quién le había hablado sobre mí: «La estás recomendando para mi espectáculo, ¡eso es ridículo!». Sin embargo, entró en casa y me hizo sentarme a tocar para él. Inmediatamente, quiso contratarme. Mi madre tuvo que convencer al director de la escuela para que me permitiera perderme dos meses y medio de clases para participar en ese espectáculo”.
Una vez que Mary Lou terminó sus diez semanas de colaboración con «Hits and Bits» regresó a Pittsburgh y reanudó sus estudios en la escuela secundaria Westinghouse Junior High. Esta institución pública ofrecía una buena educación musical a sus estudiantes.
En 1924, su padrastro Fletcher enfermó y el dinero que entraba en casa disminuyó en gran medida. Mary Lou, para ayudar económicamente a la familia, se puso en contacto con el gerente de «Hits and Bits», se ofreció como pianista y fue aceptada.
En esta su segunda etapa con la troupe, Mary Lou conoció a un personaje que iba ser importante en su vida. Su nombre era John Williams, aunque sus amigos le llamaban “Bearcat”. Nacido en Memphis, Tennessee en 1905, para los diecinueve años ya había tocado el saxo barítono en varias bandas que recorrían los circuitos de vodevil para artistas afroamericanos conocidos como TOBA (Theatre Owners Booking Association) en los años 20.
John recuerda cómo conoció a Mary Lou cuando contactó con él el gerente de «Hits and Bits»: “Conocí a Mary en 1924. El líder de la banda había renunciado a su puesto por problemas de dinero (Algo que yo desconocía). Después de la primera semana de actuaciones en Cincinnati parece que les gustó mi forma de tocar, así que Harris, el dueño del espectáculo, me nombró líder de la banda. Le puse el nombre de John Williams’s Syncopated Players. Mary Lou ya estaba allí con sus catorce años”.
Uno de los problemas que conllevaba trabajar en los circuitos de TOBA era que esta, y sin previo aviso, podía cancelar varias actuaciones que tenías programadas. A finales de 1925, sucedió y Harris (estando actuando en Kansas City) disolvió el espectáculo.
John Williams al frente de su banda, con Mary Lou al piano, pasaron un año actuando asiduamente en teatros, salas de baile y clubs gestionados, principalmente, por TOBA. En 1926, se enteraron de que el matrimonio formado por los bailarines Seymour James y Jeanette Taylor estaban haciendo audiciones para contratar a una banda para que se sumara a su espectáculo. El grupo de Seymour y Jeanette era uno de los pocos, formado por afroamericanos, que actuaba en el prestigioso circuito para blancos Keith-Orpheum. El bailarín Bill «Bojangles» Robinson era otro de los elegidos.
Cuando Williams se presentó con su banda a la audición, lo primero que le preguntó Seymour James fue qué hacía esa adolescente allí (Mary tenía 16 años). John le dijo que era la pianista de la formación y que esperara a escucharla. Al final, Seymour y Jeanette contrataron a la banda John Williams’s Syncopated Players, pero con la condición de que Mary Lou se vistiese de hombre en las actuaciones. John Williams (que se había convertido ese año en su marido) no estuvo en absoluto de acuerdo, afirmando además que una mujer en la banda atraería a más público. Mary Lou no tuvo necesidad de travestirse.
Seymour y Jeanette contrataron a la banda de John Williams por 42 semanas consecutivas exceptuando los meses del verano. Al cabo de cuatro, Seymour James enfermó y Jeanette consideró cancelar la gira, pero finalmente la retrasó un mes con la esperanza de que la salud de su esposo mejorara.
Mary Lou regresó a Pittsburgh para visitar a su familia, pero al cabo de tres semanas Jeanette se puso en contacto con ella para anunciarle que Seymour James había fallecido y que la necesitaba.
Taylor, presionada por la responsabilidad de cumplir con las fechas comprometidas reunió a la banda y regresaron a Nueva York.
Para Mary Lou, una joven de diecisiete años, encontrarse en Nueva York en pleno Renacimiento de Harlem – la época dorada de la cultura afroamericana, que tuvo lugar desde principios del siglo XX hasta la década de los años treinta – fue algo inenarrable y maravilloso. Allí conoció a los más importantes músicos de jazz, como Duke Ellington con quien entabló una amistad de por vida o Fats Waller que fue el músico que más le impactó en sus tempranos años como profesional. Sin olvidarnos de todas las jam-sessions en las que participó.
Jeanette Taylor con la esperanza de recuperar el éxito que había disfrutado con su esposo, contrató a un bailarín para reemplazarlo, pero no existió química entre ellos, como así lo manifestaron tanto los promotores como el público, por lo que disolvió el dúo.
Ese mismo año de 1927, la discográfica Gennett se interesó por los John Williams’s Syncopated Players y les preparó tres sesiones, el 1,2 y 5 marzo, donde grabaron siete temas (con el nombre de John Williams & His Memphis Stompers). Uno de ellos fue el titulado «Now Cut Loose», composición de John Williams. La banda estaba formada por: Mary Lee Burley (Mary Lou Williams), piano; Robert Price, batería; Joe Williams, banjo; Henry McCord, trompeta; Bradley Bullett, trombón; John Williams, alto y barítono saxofón. Esta fue la primera vez que Mary Lou pisó un estudio de grabación.
John y Mary Lou volvieron a Pittsburgh donde pasaron un mes viviendo con la familia de ella, para seguidamente desplazarse a Memphis para residir en la de él.
La ciudad de Memphis que acogió a Mary y John era una urbe vibrante que se había convertido en un hervidero de actividades culturales donde la música ocupaba un lugar prominente. Memphis, antaño un enclave indígena Chickasaw, era el primer puerto fluvial importante al norte de Nueva Orleans y los espectáculos itinerantes de variedades que la visitaban la habían convertido en uno de los centros más importantes del vodevil.
El núcleo del entretenimiento estaba situado en los clubs de Beale Street y en el Palace Theater. Este último, el principal teatro de la ciudad, ofrecía performances tanto de blancos como de negros. Las compañías de estos últimos se hicieron tan populares entre los blancos que el Palace implementó una política especial para ellos. La denominó «Midnight Ramble» y ofrecía funciones especiales para blancos los jueves por la noche a las 23.30.
John y Mary nada más llegar a Memphis formaron una banda. Las primeras semanas se conformaba con cualquier trabajo disponible, pero según fue pasando el tiempo la formación consiguió un contrato regular en el famoso Pink Rose Ballroom, además con el mejor salario ofertado, hasta el momento, a una banda negra que visitaba la ciudad.
Una vez que los John Williams’s Syncopated Players estuvieran asentados y triunfando en el Pink Rose Ballroom, John recibió un telegrama de Terence T. Holder, residente en Oklahoma, pidiéndole que se uniera a su banda, The Dark Clouds of Joy. Esta formación era una de las más populares en la escena del jazz del suroeste. Entre sus filas se encontraban muchos de los mejores músicos de esa zona del país. John en un principio rechazó la oferta, pero cuando Holder le habló de un salario de $60 – bastante más de lo que ganaba en Memphis – consideró seriamente la propuesta. La invitación, sin duda, era una oportunidad única y le brindaba la posibilidad de alcanzar mayores logros. Mientras John planeaba su partida, él y Mary decidieron que ella debería quedarse en Memphis y completar los compromisos que tenían en cartera los Syncopated Players.
A los meses de incorporarse John Williams a The Dark Clouds of Joy los músicos se percataron de que la economía de la banda estaba sujeta a unos vaivenes que no estaban nada claros. John lo contó de esta manera:
“Holder tenía la costumbre de usar el dinero de la banda. Simplemente se lo quedaba. La razón era que él y su esposa estaban pasando por problemas. Él se iba a Dallas donde vivía su mujer mientras nosotros nos íbamos a Oklahoma City. Eso lo hizo varias veces y le servía para no estar presente en el día de pago. Nosotros seguíamos trabajando a la espera del dinero. Un día, los muchachos decidieron que no querían que Holder siguiera dirigiendo la banda. Andy Kirk era el mayor, no fumaba ni bebía ni nada por el estilo. Así que votamos y su nombre salió como el nuevo líder de la banda”.
Bajo la nueva dirección (que Andy la aceptó a regañadientes), la banda cambió el nombre de Dark Clouds of Joy – una denominación que Kirk consideraba denigrante (Las Nubes Negras de la Alegría) – por el de Andy Kirk and the Twelve Clouds of Joy (Las Doce Nubes de la Alegría).
Andy Kirk (1898 – 1992), originario de Colorado, había estudiado con el padre de Paul Whiteman (el director de orquesta). A los veinte años, el joven ya trabajaba con la George Morrison Orchestra como tubista. Su paso por esta banda le dotó de los conocimientos musicales necesarios para unirse a la formación Holder en 1925.
Mary Lou concluyó los compromisos que tenían los Syncopated Players y se dirigió a Kansas City en 1929 para encontrarse con su marido John. Cuando llegó descubrió que, en cuanto a la música se refiere, era una “ciudad celestial”: «Música por doquier en el barrio negro de la ciudad y cincuenta o más cabarets en las Twelfth and Eighteenth Streets. La banda de Kirk estaba actuando en el elegante Pla-Mor Ballroom cuando llegué. Esta fue mi primera visita a la metrópolis del jazz de Missouri, Kansas City, una ciudad que tendría una gran influencia en mi carrera».
Mary Lou pasaba la mayor parte de su tiempo visitando los numerosos clubs sitos en las Twelfth and Eighteenth Streets donde se ganó una reputación entre los músicos locales y foráneos por su destreza tocando el piano. Lo suyo era empaparse del blues, del boogie-woogie, del ragtime y del jazz que se escuchaban cada noche en los “cutting contests” y participando en las “jams”.
Como pianista, Mary se vio muy influenciada por los acontecimientos de la vida nocturna de Kansas City, pero fue en la banda de Kirk donde forjó su evolución como compositora y arreglista. A base de ensayo y error y de las sesiones de adiestramiento con Kirk, Mary aprendió los fundamentos de los arreglos de jazz. Durante una hora diaria, Kirk iba a su casa y ella observaba cómo él les daba forma. Después de varias semanas, Mary decidió escribir sus propios arreglos. El problema surgía cuando ambos escuchaban la música de forma diferente y a ella le costaba recrear los sonidos que oía en su cabeza: “Yo tenía claro cuáles eran los acordes y Andy me decía: «No puedes hacer eso. Va contra las reglas de la composición musical». Yo le contestaba: “Escucho una sexta en ese acorde». Me respondía: «Pero no puedes hacerlo». Le decía: «Pues lo voy a hacer». Cuando armonizaba las trompetas y los saxos a cuatro voces, me decía que iba en contra de las reglas del acorde. Yo tocaba las armonías en el piano y sonaban bien, luego en la banda también lo harían”.
Esos primeros intentos de convertir las notas de su cabeza en papel no siempre funcionaron, pero la banda continuó apoyando a Mary Lou en su desarrollo. Ella siguió experimentando con nuevas ideas, y con el tiempo sus arreglos se convertirían en la esencia del sonido swing de Kirk, en sus señas de identidad.
George T. Simon, que se ocupó de informar sobre las Big Bands para la revista Metronome durante la época dorada de la Era del Swing, escribió sobre Andy Kirk en la cuarta edición de su obra fundamental, “The Big Bands” (1967):
«Andy era un hombre amable, un hombre simpático, un hombre feliz, un hombre inteligente y un hombre talentoso. Andy Kirk, dirigía una de las mejores bandas de swing, una que a veces amenazaba con alcanzar la grandeza, pero nunca consiguió llegar a la cima y lo estuvo intentando constantemente.
La primera vez que escuché a la banda en persona, a principios de 1937, fue en el Savoy Ballroom de Harlem. Me impresionaron mucho sus riffs swingeantes tanto en pasajes de conjunto como fondos para solistas, de los cuales la más impresionante era una chica, Mary Lou Williams. Una de las pianistas de jazz más brillantes de todos los tiempos, de aspecto serio, con el pelo largo, una sonrisa tímida y una sorprendentemente atractiva dentadura. Tocaba al estilo de Earl Hines, sus solos reflejaban frases que toda la banda tocaba en sus arreglos — arreglos que ella misma había escrito.
La banda llegó a Nueva York más o menos al mismo tiempo que la de Count Basie, pero con mucho menos alboroto. Organizada en 1929 en Oklahoma, se había establecido, al igual que Count, en Kansas City. Comenzó a florecer a partir de 1933, cuando Mary Lou se convirtió en un miembro habitual de la banda. Un día de 1933, el pianista oficial llegó a los estudios para grabar varios temas, pero según parece apareció en unas condiciones deplorables que le impidieron tocar el piano. Desesperado, Andy llamó a Mary Lou, y desde entonces permaneció sentada en el banco del piano de Kirk hasta mediados de 1942, en el que abandonó a la banda para comenzar su carrera en solitario”.
El hecho de que Mary Lou no participara de pleno derecho en la banda de Kirk hasta 1933, no significa que no colaborase con ella proporcionándole media docena de canciones con sus arreglos correspondientes. La más popular fue la titulada «Froggy Bottom» que Andy Kirk and His Twelve Clouds of Joy la grabaron en noviembre de 1929 (y lo volverían a hacer en marzo de 1936, con Mary al piano). Ella explicó que: “Froggy Bottom era un lugar donde nadie tenía problemas y simplemente se hundían en el fondo, como ranas en una piscina, holgazaneando y viviendo una vida despreocupada”. De hecho, esa expresión fue utilizada por los primeros músicos de jazz y evocaba (algo real o ficticio) que estaba lleno de ritmo y humor.
Al año siguiente, 1930, la discográfica Brunswick – que era con la que grababa Kirk – sabedor del potencial pianístico de Mary Lou le propuso grabar un sencillo, a piano solo. Esta modalidad la utilizaban los sellos con los grandes del instrumento: James P. Johnson, Willie «The Lion” Smith, Fats Waller… Brunswick situó a Mary a su altura y ella lo demostró en el sencillo. Los dos temas fueron composiciones suyas. He elegido el titulado «Nite Life» donde ella demostró que sabía por dónde iba eso del “stride piano”, uno de estilos pianísticos más difíciles. Jack Kapp, dirigente de Brunswick Records, fue el que le sugirió a la pianista que se cambiara su nombre por el de Mary Lou.
Aunque Mary Lou formó parte de la banda en 1933, Andy Kirk and His Twelve Clouds of Joy no entraron en un estudio de grabación hasta 1936, al ser contratados por el sello Decca. Esta asociación fructificó hasta septiembre de 1942. Mary Lou realizó su última grabación en septiembre de 1941. Para entonces ya había arreglado para la formación más de un centenar de canciones tanto propias como de otros compositores.
La primera sesión se realizó el 2 de marzo de 1936 y se grabaron tres canciones. Una de ellas compuesta y arreglada por Mary Lou con el título de «Walkin’ and Singin’» se convertiría en uno de los temas estrella de la banda.
Nueve meses más tarde, el 9 de diciembre, Andy Kirk y su banda volvió a los estudios de Decca en Nueva York. Grabaron cuatro temas de los cuales tres eran standards y el cuarto una composición de Mary que le iba como anillo al dedo ya que la tituló «The Lady Who Swings the Bands» (el cantante fue Harry Mills) . Aparte de contribuir al éxito de la banda, este tema le sirvió a la directora cinematográfica Carol Bash para rodar en 2015 el documental que tituló «Mary Lou Williams: The Lady Who Swings the Bands». En él, la directora combinó con maestría la parte musical de Mary Lou con sus comentarios acerca de las políticas de género y raciales extraídos de sus escritos personales.
Mientras Mary estaba cada vez más desencantaba con la banda de Kirk, por sus desacuerdos musicales, otros directores de orquesta comenzaron a recurrir a sus servicios como arreglista y/o compositora. En el año 1937, Benny Goodman le pidió que le compusiera un blues para su banda y el resultado fue el tema» «Roll ‘Em» (arreglo incluido). Cuando Goodman lo presentó en la radio en su programa “Camel Hop”, esponsorizado por los cigarrillos Camel, el éxito fue instantáneo.
Benny Goodman y su orquesta grabaron «Roll ‘Em» el 7 de julio de 1937 y la composición de Williams se hizo un hueco vitalicio en su repertorio. El clarinetista, también, le ofreció a Mary Lou un contrato para que compusiera únicamente para él. La pianista no aceptó su propuesta.
Kirk comenzó una gira en 1937 que le llevaría por todo el Sur de Estados Unidos y que terminaría en 1940. Los Clouds of Joy recorrían un promedio de ochenta mil kilómetros al año, principalmente dando conciertos de una sola noche en las más importantes ciudades del Sur. Cuando llegaron a Atlanta, Mary se reencontró con su medio hermano Willis Scruggs. No se habían visto en más de veinte años, pero este último la convenció para que fuera a su casa y conociera a, Joseph, su padre biológico. El encuentro desencadenó un duro enfrentamiento entre Joseph y Mary. Ella nunca más lo volvió a ver.
John y Mary se separaron a finales de la década de 1930, y el saxofonista fue incapaz de adaptarse a los cambios en la banda de Kirk, por lo que la abandonó. Durante un breve periodo, él y la esposa de Kirk, Mary, fueron dueños de un restaurante, hasta que en 1942 se unió a la banda de Earl Hines.
En ese mismo año, 1942, Mary Lou Williams dejó la banda de Andy Kirk and His Twelve Clouds of Joy. Más adelante, explicó más con más detalle su decisión de marcharse: “La fama destruyó a la banda de Kirk. La gente quería escuchar nuestros éxitos exactamente como los grabamos. Existieron las previsibles discusiones por dinero y celos que dividieron a la banda en camarillas. Un día llegué a Washington, D.C., y me encontré diez teclas rotas en el piano. Bajé mis maletas del autobús y dejé a la banda para seguir mi propio camino”. Tras doce años con los Twelve Clouds of Joy, Mary volvió a Pittsburgh, a su ciudad natal, para pensar en cómo relanzaría su carrera. Esa parte de su vida estará presente en la segunda parte de este artículo

