A Vueltas Con “Dixie”

Charles Mason & Jeremiah Dixon
Louisiana Purchase – 1803
Nuevo Estado de Louisiana (en rojo)
Nueva Orleans en 1803
Daniel “Dan” Decatur Emmett
Virginia Minstrels – 1843
En la foto: Lew y Ben Snowden
Dan Emmett
Paul Kester
La Casa de Dan Emmett in Mount Vernon
A Vueltas Con “Dixie”

El origen de la palabra Dixie, que aparece en el término Dixieland (La Tierra de Dixie), que es un apelativo del Sur de los Estados Unidos, sigue siendo hoy en día un misterio.
Los historiadores norteamericanos barajan normalmente dos teorías que podrían aclarar el enigma, aunque la certeza brille por su ausencia.

En el año 1763, el astrólogo inglés Charles Mason y su ayudante Jeremiah Dixon viajaron a Norteamérica con el fin de delimitar la frontera entre las colonias de Pennsylvania y de Maryland. Ambos territorios se diputaban, desde el comienzo de la ocupación inglesa, unas tierras situadas entre los paralelos 39 y 40 y pertenecientes respectivamente a las familias Penn y Calvert. Después de cuatro años de estudio, Mason y Dixon trazaron una línea en el mapa que, por el momento, zanjó el contencioso territorial entre las dos colonias y fue bautizada como la línea Mason – Dixon.
En el año 1820, y mediante el Compromiso de Missouri, quedaron establecidos en Norteamérica los estados esclavistas y los abolicionistas. A la línea fronteriza que los separó se la denominó simbólicamente Mason – Dixon. Esta imaginaria frontera lo que consiguió realmente fue separar geográficamente a Norteamérica en dos grandes bloques territoriales, los estados del norte y los estados del sur.
Una de las teorías sobre el origen de la palabra Dixie está relacionada con esa línea Mason – Dixon, más exactamente con el segundo nombre. Según esa hipótesis los propios sureños convirtieron a Dixon en Dixie y su territorio empezó a llamarse coloquialmente, Dixieland, La Tierra de Dixie.

La Línea Mason – Dixon

Para revisar otra de las teorías sobre la procedencia del vocablo Dixie debemos acercarnos al estado sureño de Louisiana.
Louisiana (que representaba un tercio del territorio actual de los EE.UU.)  fue colonizada por los franceses en el año 1699 que la mantuvieron bajo su control 63 años, pasando seguidamente a manos españolas durante 39 años, para volver a ser francesa menos de dos años y finalmente convertirse en un estado norteamericano en 1803 por medio de lo que se conoce como “The Louisiana Purchase”.  
Cuando los norteamericanos se fueron asentando en su nuevo territorio el idioma más usado por sus moradores era el francés, seguido por el español; al inglés le quedaban aún varios lustros para convertirse en la lengua más hablada.
El nuevo estado de Louisiana quedó reducido a una décima parte de lo que fue “La Gran Louisiana” con Nueva Orleans como su capital. En los años anteriores a la Guerra de Secesión norteamericana, la banca privada de Nueva Orleans, en su afán de atraer al máximo número de sus conciudadanos emitió un billete de diez dólares con el anverso escrito en inglés y el reverso en francés donde aparecía la palabra francesa dix (diez). A estos billetes empezaron a llamarlos dixies en Nueva Orleans, el término voló por todo el estado de Louisiana y posteriormente por el resto de los estados del sur que se convirtieron en “La Tierra de Dixie”.

Billete de “Dix” (diez) Dólares de Louisiana

Daniel “Dan” Decatur Emmett nació el 29 de octubre de 1815 en la ciudad de Mount Vernon (Ohio). Sus progenitores fueron Abraham y Sally Emmett. La profesión de su padre fue la de herrero. Daniel terminó sus estudios en la escuela de su localidad a los doce años y empezó a trabajar en el negocio familiar. Sus ratos de ocio los dedicó a leer y a aprender a tocar el violín, la flauta y el tambor. Cuando tenía quince años llegó una compañía de teatro ambulante a Mount Vernon que se había quedado sin el músico que actuaba entre actos y persuadieron a Daniel para que ocupara su lugar. Y esta se convirtió en su primera actuación ante una audiencia, en este caso tocando el violín y cantando.

En el año 1842, Dan Emmett junto al banjoísta Frank Brower, al violinista Billy Whitlock y al bailarín Dick Pelham crearon “The Virginia Minstrels” que para un buen número de historiadores fue el primero que “inventó” este tipo de espectáculos. Durante los años cuarenta del siglo XIX estas representaciones, después de que los protagonistas se hubieran pintado la cara de negro, se dividían en dos partes. En la primera se representaban sketches, cantando y bailando, que se basaban en los estereotipos de un “dandy” negro de ciudad y en la segunda en la vida del negro en las plantaciones. En ambos casos las escenas eran caricaturas grotescas de la vida y costumbres del negro americano. “The Virginia Minstrels” se presentaron por primera vez en el Chatham Theatre en Nueva York en 1843. El éxito lo tenían asegurado, como así fue. Una de las canciones de Emmett que se interpretaron en los shows de “The Virginia Minstrels” y que hoy en día forma parte del folclore norteamericano se titula “Old Dan Tucker”. Este tema fue precisamente uno de los que él tocó cuando tenía quince años en el teatro ambulante que visitó su ciudad, tal como lo he explicado anteriormente.

Otra fecha importante en la vida de Dan Emmett se remonta a finales del año 1858. En el mes de octubre o noviembre, “Bryant’s Minstrels” le contrató como primer compositor, así como instrumentista y cantante. Dan permaneció hasta el año 1866 con esta agrupación y para sus biógrafos esos ocho años fueron los más fructíferos de su carrera como músico.

Un día del año 1858, Jerry O’Neil – dueño del minstrel junto a su hermano Dan – le pidió a Emmett que compusiera una nueva y alegre marcha para ser interpretada por la banda mientras esta recorría las calles de cualquier ciudad como anticipo del espectáculo y que además pudiera ser asimilada inmediatamente por la gente.
Emmett comentó varias veces que la inspiración para componer “Dixie” le vino cuando él se quejó a su mujer Catherine del mal tiempo reinante en Nueva York y mantuvieron una pequeña conversación que sería algo parecida a esta:

Es realmente fastidioso, Catherine, el tiempo que reina en Nueva York. Desde que hemos llegado solo he visto agua y viento. Cómo desearía estar ahora en Dixie.

 ¿En Dixie, Dan? No te entiendo. ¿Qué es eso de Dixie?

 Es una nueva expresión que he escuchado ya varias veces en la calle y que se refiere al Sur de nuestro país, a los estados sureños. No sé si todo viene de la línea Mason – Dixon. De todas formas, es cuanto menos interesante referirse al Sur como la tierra de Dixie…
¡Escucha, Catherine! Creo que ya tengo la idea para la canción que me pidió Jerry hace unos días. Voy a hablar de Dixie, de lo maravilloso que es vivir en la tierra del algodón. ¡Que todo el mundo dirija sus ojos a la Tierra de Dixie!

 Y esto fue lo que escribió:

 Ojalá yo viviera en la tierra del algodón / ¡Oh! viejos tiempos que no se olvidan / Dirigid vuestros ojos a Dixie Land / La tierra donde nací / una gélida mañana / Dirigid vuestros ojos a Dixie Land.
Ojalá estuviera en Dixie, ¡hurra!, ¡hurra! / Instalaré mi barraca en Dixie / hasta el día en que me muera / Allá lejos en el sur en Dixie Land / Allá lejos en Dixie Land.
La vieja se casó con Will el Castor / Willy era un alegre impostor / Dirigid vuestros ojos a Dixie Land / Pero cuando la rodeó con sus brazos / su sonrisa era intensa como botella de ron / Dirigid vuestros ojos a Dixie Land.
Su cara era aguda como cuchillo de carnicero / pero esto no pareció preocuparla / Dirigid vuestros ojos a Dixie Land / La vieja jugó el papel de tonta / y murió por un hombre que le rompió el corazón / Dirigid vuestros ojos a Dixie Land.
Que ello sirva de escarmiento para todas las viejas / y a todas las mozas que nos quieran besar / Dirigid vuestros ojos a Dixie Land / Pero si quieres alejar de tu alma la pena / Vuelve mañana a escuchar esta canción / Dirigid vuestros ojos a Dixie Land.
Hay pasteles de trigo y mantequilla india / que nos hacen a todos engordar un poquito / Dirigid vuestros ojos a Dixie Land / Dale pues a la azada y escarba con las manos / que yo cojo mis cosas y me largo / a la tierra de Dixie / Dirigid vuestros ojos a Dixie Land.

El tema, que Emmett lo tituló “(I wish I was in) Dixie’s Land” se interpretó por primera vez el 4 abril de 1858 en el Mechanic’s Hall de Nueva York formando parte del show de los Bryant’s Minstrels. La canción tuvo una excelente acogida entre el público. La mayor parte de los “minstrels” – por no decir todos – la incluyeron en sus performances y “Dixie” se popularizó en todos los rincones del país.
En el año 1886, dio comienzo el conflicto bélico entre los estados del Norte y los del Sur. La sangrienta Guerra de Secesión daba sus primeros pasos y en ambos bandos se podía escuchar a sus soldados cantar “Dixie”. A partir del segundo año de contienda el bando sudistas la hizo suya, convirtiéndose en el himno oficial de la Confederación. Este hecho disgustó profundamente al Sr. Emmett ya que él y su familia eran convencidos abolicionistas. Los sudistas perdieron la guerra, pero ganaron un nuevo himno con “Dixie”.

En el cementerio de Mount Vernon, la ciudad que vio nacer a Dan Emmett, se encuentra su tumba que lleva la siguiente inscripción: “Daniel Decatur Emmett (1815-1904), cuya canción “Dixie Land” infundió el coraje y la devoción de los sureños y ahora emociona el corazón de una nación unida”. A una distancia de tres millas se encuentra un oscuro cementerio en el que se encuentra otra tumba donde están enterrados los cuerpos de Ben y Lew Snowden. En la lápida se puede leer lo siguiente: “Ellos enseñaron “Dixie” a Dan Emmett.”

 Alrededor del año 1820 los padres de Ben y de Lew, Ellen Cooper y Thomas Snowden, fueron llevados por sus amos a Ohio. En el año 1834 alcanzaron la libertad, se casaron y se convirtieron en granjeros en Mount Vernon. Fruto de ese matrimonio nacieron siete hijos, seis de los cuales formaron un grupo musical alrededor de 1850 que supuso una ayuda importante para las arcas familiares. Sophia, Elsie, Annie y Ben tocaban el violín mientras Lew era el banjoísta y Phebe el bailarín. Interpretaban espirituales, música de baile, melodías populares de Stephen Foster y temas propios. Su público era mayoritariamente blanco ya que en el estado de Ohio los negros solamente representaban el 1,5% de la población. Muchos de sus conciertos los realizaban en un escenario desmontable a las puertas de su casa.

En el año 1993 apareció un libro escrito por Howard L. Saks y Judith Sacks titulado “Way up North in Dixie” en el que tratan de demostrar que la melodía “Dixie” se la enseñaron a Emmett, Lew y Ben Snowden”. Los Sacks se basaron para desarrollar su teoría principalmente en un cuaderno de recortes o diario de Sophia, hermana menor de Lew y Ben.
Está perfectamente documentado que Dan Emmett viajó repetidamente a Mount Vernon en la época en la que compuso “Dixie” y que una de las razones que le inducía a realizar estos reencuentros, con la tierra que le vio nacer, consistía en la constante búsqueda de nuevo material musical para sus espectáculos itinerantes. Una de sus fuentes eran precisamente los Snowden.
Parecer ser que, en una de sus visitas, Lew y Ben Snowden – que tenían respectivamente seis y cinco años de edad – le enseñaron a Emmett una tonada que cantaban en casa y que había sido trasmitida de generación en generación en su familia y que bien pudiera tratarse de una vieja canción de plantación sin un autor definido. Sobre esta melodía Emmett escribió la letra antes reseñada y la canción “Dixie” quedó terminada.

Está claro que Dan Emmett aportó únicamente con su “Dixie” una canción más a las muchas ya escritas, y por escribir, destinadas a interpretarse en los “minstrels”, y como era costumbre en estos espectáculos, caricaturizando la forma de comportarse de los negros. Pero el paso del tiempo, probablemente con razonamientos equivocados, la convirtió en algo que nunca quiso ser.
“Si dejamos aparte esos siempre discutibles orígenes …una sencilla canción de un teatro ambulante lleva soportado sobre sus espaldas 150 años de historia donde están reflejadas las connotaciones políticas, raciales, militares y sociales del sentir Confederado. Para bien o para mal, “Dixie” “fue” el himno del Sur, y es más que probable que lo seguirá siendo por generaciones” (New York Times – 2012).

Cuando Dan Emmett dejó a los “Bryant’s Minstrels en 1866 fijo su residencia en Chicago. Durante doce años trabajó con director de la orquesta de diversos teatros. En 1875, falleció su esposa Catherine. A los cuatro años volvió a contraer nuevas nupcias con Mary Louise Bird. En 1888, Emmett terminó su carrera de músico y se retiró junto a su esposa a Mount Vernon donde poseía una pequeña cabaña. Mary Louise no soportó la sencilla vida del pueblo y volvió a Chicago. El escritor y productor de teatro Paul Kester persuadió a los miembros del Actor’s Club de Nueva York a que contribuyeran con una regular ayuda financiera a Emmett por el esto de su vida. Con ese dinero pudo remodelar su vieja cabaña hasta tal punto que a su esposa le encantó cuando la vio en una de sus visitas. Decidió quedarse a vivir en ella junto a su esposo hasta el resto de sus días. Dan Emmett dejó este mundo, con 89 años, en 1904.
¿Llegaría Emmett a reconciliarse con el destino después de que este se la jugase con “Dixie”?

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