Al Jolson “In Blackface”

Al Jolson
Ted Gioia
Atkins Brothers Minstrel
Sophie Tucker
Al Jolson
Al Jolson con los “Dockstader’s Minstrels”
George Gershwin
Al Jolson
George Jessel
Estatua de Al Jolson
Al Jolson “In Blackface”

La primera película con sonido sincronizado se estrenó en Nueva York el 6 de octubre de 1927 con el título de “The Jazz Singer”. El protagonista del film fue Al Jolson, un cantante de origen judío que se pintó la cara de negro, se puso una peluca de pelo rizado y unos guantes blancos. Por esa razón “The Jazz Singer” desde su estreno hasta nuestros días ha sido y sigue siendo una película polémica, donde existen opiniones de todo signo.

En 1927, una parte importante de la comunidad afroamericana le dio la bienvenida a “The Jazz Singer” aunque Al Jolson actuara con la cara pintada de negro, ya que consideró que el film jugaba un valioso papel en cuanto al reto de obtener una mayor presencia del artista negro en los escenarios. Al día siguiente de su estreno en el Lafayette Theatre – el mejor teatro de Harlem – el periódico afroamericano “Amsterdam News” escribió: “The Jazz Singer” es una de las grandes películas que se han producido hasta estos momentos. Cada artista negro debe estar orgulloso de Al Jolson”.

 El 22 de octubre de 2000, cincuenta años del fallecimiento de Al Jolson, el crítico e historiador Ted Gioia escribió un artículo en el New York Time con el título de: “A Megastar long buried under a layer of blackface” (Una megaestrella hace tiempo enterrada bajo una pátina de “blackface”).
Entre otras cosas podemos leer: “Jolson se pintó por primera vez la cara de negro con 28 años, a finales de 1904, y fue un amigo el que le dio la idea. Este cambio le ayudó tremendamente: Jolson se llenó de energía con este nuevo look. Ganó en espontaneidad y la audiencia respondió con entusiasmo. Según fue pasando el tiempo, Jolson continuó con su “blackface”, quizás sin ninguna intención de degradar a los negros, sino simplemente de mejorar la calidad de sus performances. Estas justificaciones nos parecen escasas dada la atmósfera que rodea hoy en día todo aquello que concierne a la raza y a la etnia. La “blackface” nos evoca a uno de los momentos más desagradables de las relaciones raciales y a una época en la que los artistas blancos usaban ese maquillaje para ridiculizar a los negros americanos y a una era en la cual los intérpretes blancos abrazaban de forma desvergonzada a la rica música negra que raramente estaba permitida que se expresara directamente en la sociedad dominante. Este es un pesado equipaje para Al Jolson”.

 Los “minstrel shows”, fueron unos espectáculos que tuvieron su época dorada entre 1840 y 1900 y donde los artistas blancos se pintaron la cara de negro con el fin de ridiculizar y de reírse de los negros americanos exagerando burdamente sus modos y costumbres. Cuando “The Jazz Singer” se estrenó en 1927, esos “minstrel shows” ya se habían convertido en un entretenimiento residual para la sociedad norteamericano. De ahí que ciertos estudiosos de cualquier época consideran que, Al Jolson actuando con su “blackface” en la película, lo único que logró fue perpetuar una práctica racista que ya había pasado página.
Los tres artistas que comenzaron su andadura en los “minstrel shows” con la “blackface” y que se convirtieron en grandes estrellas del “show business” fueron: Sophie Tucker, Eddie Cantor y el propio Jolson.
Sophie Tucker después de interpretar el papel de una “mami culona” durante cuatro años en los “minstrels”, (hacia 1911) se deshizo del maquillaje con el que pintaba su cara de negro y no lo volvió a usar jamás en su exitosa carrera. Eddie Cantor hizo lo propio a principios de la década de los veinte. Solo quedó Al Jolson que mantuvo su “blackface” durante toda su vida artística.
De ahí, que expertos se preguntan si lo que trató de conseguir Al Jolson, embadurnándose su tez de negro en “The Jazz Singer”, fue escapar de sus raíces judías o bien esconder bajo una máscara su predilección por el nuevo idioma musical que representaba el jazz… o una combinación de ambas. Y en lo que están de acuerdo todos los estudiosos, expertos, historiadores, musicólogos… es que Al Jolson no fue en absoluto un racista.
Sus comportamientos con los músicos negros a lo largo de su vida fueron los de una persona que los respetó y ayudó en todo lo que pudo. Existen un montón de anécdotas que así lo atestiguan. Y Al Jolson fue sensible a la música de ragtime o de blues y trató de introducirlas en Broadway lo mejor que sabía. ¿Lo hubiese hecho sin su “blackface?…
Hay que tener en cuenta que, hasta principios de la segunda década del siglo XX, a los artistas negros no se les contrataba en los teatros de Broadway, salvo honrosas excepciones como Bert Williams o Florence Mills.
Los artistas negros empezaron a pisar en firme los escenarios de Broadway gracias a la revista musical “Shuffle Along” con música y letra de Noble Sissle y Eubie Blake. Esta obra fue la primera que con un casting totalmente afroamericano triunfó con todas las de la ley en Broadway. Se estrenó el 23 de mayo de 1921 en el 63rd Street Música Hall y llegó a las 484 representaciones.

¿Cómo consiguió Al Jolson que, prácticamente todos los medios norteamericanos de la época le calificaran como “El Mejor “Entertainer” Del Mundo?

Al Jolson, nació como Asa Yoelson el 26 de mayo de 1886 en la ciudad de Srednike en Lituania cuando este país pertenecía al Imperio Ruso y en el seno de una familia judía. El fue el más joven de los cinco hijos del matrimonio formado por Moses Yoelson y Naomi Cantor. En 1890, Moses abandonó Lituania y emigró a los EE.UU. con el fin de asentarse en el país. A los cuatro años de estancia en el mismo encontró un buen trabajo como rabino y “cantor” de una sinagoga en Washington. En ese momento el resto de su familia se reunió con él.

Asa, con nueve años, conoció a Al Reeves, que era dos años mayor que él y tocaba el banjo y cantaba. Este personaje logró que Asa se apasionara por el mundo del espectáculo. Dos años más tarde, Asa y su hermano mayor Hirsch se cambiaron los nombres por el de Al y Harry y comenzaron a cantar en las esquinas de las calles con la finalidad de ganar unos centavos que les sirviesen para comprar las entradas para el National Theatre y ver sus shows.

En 1904, Al y Harry junto a un experimentado artista llamado Joe Palmer formaron un grupo cómico y se apuntaron a un circuito de vodevil. El éxito no aparecía por ninguna parte y cuando estaban a punto de abandonar su primera incursión en el mundo de la farándula, un actor que habían conocido en la gira y de nombre James Dooley les propuso que se pintaran la cara de negro. Y el éxito empezó a sonreírles. Desde entonces, Al Jolson nunca se separó de todos los mejunjes necesarios para convertirse en un “blackface”.

Jolson comenzó su carrera en solitario en 1906 cantando en los teatros de San Francisco ganándose un nombre en la citada ciudad. Tres años más tarde volvió a Nueva York y se enroló en los “Dockstader’s Minstrels”. Cuando esta formación llegó a Nueva Orleans fue un momento importante para Al Jolson ya que por primera vez mantuvo contacto con bandas negras y quedó cautivado con su música, al punto de que le sugirió al dueño de la compañía, Lew Dockstader, que deberían incorporar al show varias canciones que había escuchado. Dockstader se negó en redondo.

La familia Schubert fue una de las responsables de que se establecieran en el distrito de Broadway los mejores y más suntuosos teatros de variedades de Nueva York, lo que viene a significar de todo el país.
En el año 1911, los hermanos Lee y J.J. Schubert produjeron un musical titulado “La Belle Paree” y contrataron a Al Jolson para el papel de un falso “colored aristocrat” e interpretó tres canciones en la obra. Esta fue la primera vez que Jolson pisó un escenario de Broadway.
“La Belle Paree” fue la revista que inauguró el nuevo teatro construido por los Schubert al que le pusieron el nombre de “Winter Garden Theatre”. El musical se mantuvo en cartel durante 96 representaciones. Al día siguiente del estreno los críticos salvaron de la quema únicamente a la cantante y actriz Stella Mayhew y a Al Jolson.

Ese mismo año de 1911, Jolson fue contratado por el sello Victor para grabar un disco. El 22 de diciembre en Camden, New Jersey el cantante entraba por primera vez en un estudio de una discográfica y dejaba grabadas tres canciones entre las que se encontraba la titulada “That haunting melody” del compositor, letrista, actor y cantante George M. Cohan.
Al Jolson, desde 1911 hasta 1950 dejó grabadas alrededor de 200 canciones, consiguiendo que 21 de ellas llegaran a situarse en el nº1 de ventas.
La discografía de Jolson fue uno de los apartados de su carrera artística que le aportó una buena parte de su popularidad.

Entre 1911 y 1916, Al Jolson triunfó en cinco musicales de Broadway. Llegó el año 1918 y los hermanos Shubert, Lee y J.J., produjeron la revista titulada “Sinbad”. El 14 de febrero, se estrenó en el Winter Garden Theatre y se escenificó en cuatro teatros diferentes, según pasaban los meses, hasta llegar al 29 de marzo de 1919 en el que cayó el telón por última vez. En total fueron 404 el número de representaciones.
Al Jolson fue el protagonista y encarnó el papel de un portero del viejo Bagdad que va transformándose en varios personajes del libro “Las mil y una noches”, entre ellos “Sinbad” el marino.
Nada más terminar de representarse el musical en Broadway comenzó con una gira por todo EE.UU. y Canadá que empezó en abril de 1919 y terminó en junio de 1921.
Se fue convirtiendo en una costumbre, según iban transcurriendo las representaciones, que Jolson incluyera en “Sinbad” sus viejos grandes éxitos o presentara al público nuevas canciones.

A las pocas semanas de dar comienzo la turné, el musical se estaba representando en Atlantic City. En un popular burdel de la ciudad, Al Jolson conoció al compositor George Gershwin que se encontraba junto a los letristas Buddy DeSylva e Irving Caesar. En el piano del local, Gershwin tocó su composición “Swanee” (con letra de Irving Caesar) para que la escuchara Jolson. A este último le gustó mucho la canción y le aseguró a Gershwin que la incluiría en “Sinbad”.
A principios de 1921 y en el Crescent Theatre de Brooklyn los espectadores que estaban presentes escucharon “Swanee” por primera vez interpretada por Al Jolson.
A finales de enero se podía leer en los periódicos frases como esta: “Swanee” es el más sensacional tema cantado, instrumental y bailado por un profesional desde hace muchos meses”.
El 8 de febrero, Jolson grabó la canción y continuó cantándola en “Sinbad” allí por donde se representase el show. Las orquestas de baile la incorporaron a su repertorio. En un año se vendieron un millón de partituras y los discos llegaron a los dos millones.
“Swanee” se convirtió en la canción más vendida de todas las que compuso George Gershwin a lo largo de su brillante carrera.

El escritor norteamericano Gilbert Seldes comentó los siguiente cuando escuchó por primera vez cantar “Swanee” a Al Jolson sobre un escenario:
“Haber escuchado cantar a Al Jolson esa canción es haber tenido una de esas pocas grandes experiencias que un arte menor puede darte. En esa absurda “blackface” la cual posee poco de negritud y mucho de divertimento al escucharle con su acento yiddish, Jolson creó una imagen tras otra para no olvidar en mucho tiempo. Escuché a Jolson una segunda vez pasado cinco años, ante una audiencia apática, cantar “Swanee” y creó otra vez, para todos los que estábamos sentados frente a él, la misma imagen y vi también cómo contagió su vitalidad y felicidad a toda la audiencia, según la iba cantando. Fue maravilloso”.

Ni qué decir tiene que tras el tremendo éxito de “Swanee”, Jolson ya era merecedor de ser proclamado “El mejor “entretainer” del mundo”.

Ya estamos cerca de la película “The Jazz Singer” y esta posee una pequeña historia previa al rodaje de 1927 que merece ser contada.

En la publicación “Everybody’s Magazine” de enero de 1922, el guionista y dramaturgo Samson Raphaelson escribió una corta historia que tituló “The Day of Atonement”. Basada en ese relato Albert Lewis y Max Gordon decidieron producir una obra en Broadway escrita por el propio Raphaelson. Le pusieron el título de “The Jazz Singer”.

“The Jazz Singer” se estrenó en el teatro de Broadway, “Fulton Theater” el 14 de septiembre de 1925, para pasar a continuación a representarse en el “Cort Theatre” hasta junio de 1926. El telón se bajó y se subió 303 veces.
El protagonista fue el actor, cantante, compositor y productor cinematográfico norteamericano George Jessel (1898 – 1981). Este artista tiene una vida profesional muy pareja a la de Al Jolson ya que empezó en el vodevil, pasó a Broadway donde participó en catorce musicales bien como actor o productor. Su filmografía cuenta con una veintena de películas bien como protagonista y/o productor.
En su época, a George Jessel también se le conocía como el “Toastmaster General of United States” por sus frecuentes papeles como maestro de ceremonias en actos políticos o en reuniones de importantes figuras del “show business”.

La “Warner Bros” compró en junio de 1926 los derechos para convertir la obra “The Jazz Singer” en una película. Contrataron a George Jessel para que fuera el protagonista de la misma, incluso le comunicaron que el rodaje empezaría el 1 de mayo. Pero los planes de la empresa cinematográfica no se pudieron llevar a buen fin debido al alto caché que exigió Jessel para rodar. Y fue entonces cuando decidieron llamar a Al Jolson.

He comenzado este artículo citando parte del escrito de Ted Gioia titulado: “A Megastar long buried under a layer of blackface”. Lo termina así:

“Hay una estatua de Al Jolson en la que está agachado hincando una rodilla a tierra con los brazos extendidas y las palmas hacia arriba como implorando a los automovilistas una nueva oportunidad. Quizás ellos se la otorguen algún día, pero por el momento Jolson es más recordado por su maquillaje que por su talento”.

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