¿Cuándo al «jazz» se le llamó jazz?

Foto – 1
Tom Brown
Tom Brown’s from Dixieland
Stein’Band for Dixie
Presumiblemente sea Jerry Roll Morton el pianista que aparece de espaldas en el parlor del lupanar de Hilma Burt
Tom Anderson
Bill Johnson
Foto – 2
¿Cuándo al «jazz» se le llamó jazz?

Según el Oxford English Dictionary, el artículo titulado «Blues is Jazz and Jazz is Blues», escrito por Gordon Seagrove y publicado el 11 de junio de 1915 en el Chicago Daily Tribune, es el primero, del que se tiene constancia, en el que la palabra jazz es utilizada como un término musical. (Descubierto por primera vez por Fred Shapiro, bibliotecario de la Facultad de Derecho de Yale, en 2004).

Gordon Seagrove (1891-1962) empezó a escribir para el Tribune a los 19 años y publicó el artículo citado con anterioridad a los 24. Gordon, como el resto de los reporteros de finales del siglo XIX y principios del XX de Chicago, practicaba un periodismo que se basaba en escribir historias sobre personajes y acontecimientos que de alguna manera despuntaban en el devenir de la ciudad, pero se tomaban ciertas libertades al pasarlas al papel convirtiéndolas en relatos que parecían entresacados de una novela.

El artículo «Blues is Jazz and Jazz is Blues» se ubica en un club nocturno donde se encuentra una pareja y una banda empieza a tocar: “De repente, desde las notas más altas de la melodía misma, surgió un lamento armonioso, pero discordante, como una mezzosoprano inquietante que gemía, suspiraba y se electrizaba. Del saxofón rezumaba una contra melodía fantasmal. Los ojos del músico brillaban con una luz maravillosa, luz que residía en los ojos de un hombre que ya estaba de vuelta de la vida. Su boca se movió convulsivamente. Los años se desvanecieron de sus hombros, dejando solo su levita. El blues lo había logrado. El jazz había revitalizado mis piernas que estaban demasiado cansadas a las 5:15 de la madrugada. Eso es lo que la música «blues» está haciendo por todos: despojarnos de lo que su nombre implica, del blues. En pocos meses se ha convertido en el motivo predominante en los espectáculos de cabaret; su síncopa lastimera se escucha en todos los bares donde reina el baile. Quizás tú, pobre alma, en tu ignorancia metropolitana, no entiendas de qué va el blues. No te preocupes, tampoco lo entienden la mitad de las personas que lo toca. ¿Qué es el blues?, y la mujer exclamó: «¡Jazz!». Acompañando al artículo apareció una ilustración que la muestro en la foto 1. (Me he permitido escribir un resumen del artículo «Blues is Jazz and Jazz is Blues». Sabemos que jazz no es un sinónimo de blues, pero Seagrove no andaba tan descaminado, ya que el jazz que hoy conocemos no sería el mismo si no hubiese existido el blues).

Un mes antes de que Gordon Seagrove publicara su artículo en el Chicago Daily Tribune, el 17 de mayo, la banda Brown’s Band from Dixieland – de músicos blancos – hacía su debut en el Lamb’s Cafe de Chicago.  Tom Brown, a principios de mes, había recibido un telegrama del dueño del club en el cual le ofrecía un contrato de seis semanas. A los miembros de la banda, que nunca habían salido de Nueva Orleans, les pareció una buena idea desplazarse a Chicago. Estos eran: Ray López, corneta; Gussie Mueller, clarinete; Billy Lamber, batería; Arnold Loyocano, piano y contrabajo. Cuando llegaron al club, se dieron cuenta de que en los posters que anunciaban su presencia, así como en los anuncios de prensa, el nombre de la banda había sido cambiado por el de «Brown’s Dixieland Jass Band». A continuación pregonaba: «Direct from New Orleans, Best Dance Music in Chicago». Ningún músico supo qué es lo que significaba la palabra «jass», pero su única preocupación consistía en que su música fuese del agrado del público que iba a presenciar su actuación. La modificación de la denominación de la banda no tuvo, para ellos, la menor trascendencia.

A primeros del año 1916, un agente de contratación de nombre Harry James se puso en contacto con el baterista de Nueva Orleans, Johnny Stein. Le propuso que formara una banda para actuar en el Booster’s Club de Chicago. Stein aceptó la oferta y contrató a los siguientes músicos: Henry Ragas, piano; Nick LaRocca, corneta; Eddie Edwards, trombón; Yellow Nuñez, clarinete. A la banda le puso el nombre de “Stein’s Band for Dixie”.
En febrero, el agente y los músicos llegaron a Chicago y se encontraron con que el Booster’s Club había sido clausurado por la policía. Harry James, ante tal situación, arregló una audición para el grupo en el Schiller’s Café. A raíz de la misma, la banda fue contratada para actuar en el citado club a partir del 3 de marzo.
Cuando la “Stein’s Band for Dixie” se acercó al Schiller’s Café unos días antes de la fecha convenida se encontraron con que toda la publicidad que anunciaba su llegada estaba referida a una banda de nombre “Stein’s Dixie Jass Band”. Los músicos, como en el caso de los de la formación de Brown, no entendieron que hacía ahí la palabra “jass”. El dueño del Café les informó que en Chicago a la Música Original de Nueva Orleans se la llamaba “jass”. Y ahí quedó zanjado el tema.

El 26 de febrero de 1917, The Original Dixieland Jass Band – formada por músicos blancos – grabó por primera vez dos temas de la Música Original de Nueva Orleans para la discográfica Victor. (Tenéis a vuestra disposición mi artículo: La 1ª Grabación de Jazz: «Livery Stable Blues»).
Ernest John, editor de la discográfica, y una vez que el disco estuvo listo, el término “jass band” le rondaba por la cabeza sin que se le asentara en ningún lugar. Así que le escribió una carta al trombonista de la banda, Eddie Edwards en este sentido:
“Hemos tratado de encontrar la definición de “jass band”. Lo que nosotros queremos saber es de dónde procede esa palabra, y qué es lo que establece exactamente que una banda sea de “jass”.
Nosotros tenemos suficiente información para crear los anuncios publicitarios, pero lo que queremos ahora es que sea más específica, y sobre todas las cosas, una información más precisa.
Si usted puede ayudarnos al respecto o nos puede indicar a alguna autoridad en esta materia, le estaríamos muy agradecidos, y desearíamos también que usted nos proporcione esta información lo más pronto posible”.
Que se sepa, hasta ahora, esta carta no tuvo ninguna respuesta.

Unos meses más tarde de que Ernest John le escribiera a Eddie Edwards la carta anteriormente citada, su grupo pasó a denominarse The Original Dixieland Jazz Band. “Jass” pasó a ser “Jazz” y no existió, al menos de manera oficial, una razón que explicara dicho cambio.

A finales de 1917 apareció en el New York Sun el siguiente artículo: «Una extraña palabra ha aparecido en el mundo de la música popular y se está poniendo de moda. Se trata de la palabra “jazz”, usada principalmente como un adjetivo descriptivo de una banda. El grupo, que toca para bailar, está compuesto por negros que parece que están infectados por un virus que se contagian los unos a los otros. Ellos se mueven, saltan y se retuercen de modo y manera que parece sugerir una vuelta a las maneras medievales».

El libro «Sidney Bechet: Treat it Gentle (An Autobiography)» se escribió a partir de una serie de entrevistas grabadas poco antes de su muerte, acaecida en 1959, realizadas por Joan Reid, Desmond Flower y John Ciardi. Se editó en 1960 por Twayne Publisher.  En él podemos leer: “Deja que te diga una cosa, jazz, es el nombre que la gente blanca le puso a la música. Hay dos clases de música. Está la clásica y está el ragtime. Cuando yo te digo ragtime tú lo sientes, esa palabra encierra algo bueno. Pero jazz podría significar cualquier maldita cosa: tiempos buenos, copular, un baile. Nosotros solíamos emplear “jass” en el sentido sexual. Pero cuando tú dices ragtime estás hablando de música”.

De acuerdo con las palabras de Sidney Bechet podemos conjeturar que le término “jass” sí se utilizaba en Nueva Orleans, incluso que se acuñara en la propia ciudad. Es bien sabido que, en ella y mediante una ordenanza, el ayuntamiento delimitó un sector compuesto por veinte bloques de casas en el cual se podía ejercer la prostitución. Lo llamaron Storyville o simplemente The District y se mantuvo en vigor de 1897 a 1917. En unos pocos meses más de 2.000 profesionales del sexo ejercían allí sus actividades. Las menos, en elegantes burdeles y en glamurosos cabarets. El resto, en casas de citas que se iban convirtiendo en auténticos tugurios según te adentrabas en el Distrito. Si exceptuamos Basin Street – donde se encontraban los más refinados burdeles – el resto del barrio de las luces rojas ni estaba asfaltado ni provisto de un alcantarillado adecuado, por lo que la lluvia y los desbordamientos del lago Pontchartrain provocaban unos olores pestilentes. No es de extrañar que las prostitutas se perfumaran para intentar desterrar esa tufarada de sus cuerpos y de sus atuendos. En esos días se estilaba utilizar la fragancia del jazmín, “jasmine” en inglés. La inventiva popular, que no conoce límites, bien pudo relacionar el perfume del “jasmine” con el sexo de alquiler y terminara llamando «jass» al propio acto sexual. El origen del término «jazz» hay que seguir buscándolo en otros contextos.
Así mismo, en algunos tratados se menciona que la Música Original de Nueva Orleans – que acabaría llamándose «jazz» – germinó en Storyville. Es un tanto sugestivo suponer que, en un ambiente lleno de humo, de chulos, de fulanas, de jugadores, de borrachos, de buscavidas, todos ellos arrebujados en un maloliente cuchitril, unos músicos estuvieran creando una música que sus detractores la catalogaron inmediatamente de diabólica.
En Storyville sonaba la música interpretada por los “professors” – los mejores pianistas de Nueva Orleans – que eran contratados por las “madames” de los más lujosos prostíbulos para tocar en los “parlors” mientras las señoritas y los clientes bebían champagne y se ponían de acuerdo en el aspecto dinerario.
En los elegantes cabarets se bailaba a los sones de instrumentos de cuerda, como el violín, la mandolina y el contrabajo.
En contadas ocasiones una banda con instrumentos de metal pudo sonar entre las cuatro paredes de los, aproximadamente, 240 habitáculos que formaron el Distrito en sus veinte años de existencia. Se debe hacer una excepción con Antonia Gonzales, una de las “madames” más conocidas de Storyville, que con cierta asiduidad tocaba la corneta acompañada casi siempre por el pianista Tony Jackson, para deleite de sus clientes.

Creo que está suficientemente documentado que, a la Música Original de Nueva Orleans, a la que sus músicos llamaban «ragtime», le cambiaron el nombre cuando esta fue escuchada en el Norte del País, denominándola, en un principio, “jass”. ¿Quiénes fueron los músicos de Nueva Orleans que pasearon «su ragtime» por el territorio norteño para que los aficionados o los periodistas o quién fuera, la apodara de esa manera? Y todo ello antes de 1915, ya que por esas fechas estaba totalmente extendida en Chicago.

Según su propio testimonio, Bill Johnson nació el 10 de agosto de 1872 en Montgomery, Alabama. Siendo un chaval su familia se asentó en Nueva Orleans y el primer trabajo que consiguió fue el de repartidor en una tienda de comestibles que proveía de manduca a los burdeles de Storyville. El primer instrumento que aprendió a tocar fue la guitarra, seguidamente la mandolina, para pasarse al contrabajo hacia 1900. En muy poco tiempo entró a formar parte del trío de cuerdas que actuaba en el más suntuoso cabaret del Distrito, regentado por Tom Anderson con el nombre de Arlington Annex.
Después de un breve paseo por dos bandas de Nueva Orleans decidió desplazarse a California para conocer cómo respiraba musicalmente el territorio. En 1904, viajó hasta Los Ángeles donde, con la ayuda de un primo suyo, se sumergió en todos aquellos locales que ofrecían música en directo. No se sabe a ciencia cierta cuanto tiempo permaneció en el Golden State, pero cuando regresó a Nueva Orleans tuvo muy claro que volvería.

En el año 1908, Bill Johnson decidió retornar a California, pero, esta vez, llevándose a estos músicos: C.C. Washington, guitarra; Alphonse Ferzand, contrabajo; Harold Patio, trombón de válvulas; Ernest Coycault, corneta. Él se reservó la mandolina como instrumento. Esta es, ciertamente, una banda de cuerdas aumentada, pero con interesantes posibilidades cuando los instrumentos de metal cooperasen con el resto de los de cuerdas.
La banda de Bill Johnson permaneció durante cuatro años en California. En 1912 se disolvió ya que el contrabajista tenía otras ideas en mente. Según diversas fuentes, los músicos de la disuelta formación regresaron a Nueva Orleans y lo hicieron con los bolsillos llenos de dinero.

El proyecto que tenía en mente Bill Johnson era formar una banda para tocar Música Original de Nueva Orleans y para eso necesitaba buenos músicos. Llamó a los siguientes: Freddie Keppard, corneta; Eddie Venson, trombón George Baquet, clarinete; Jimmie Palao, violín; Norwood Williams, guitarra; Dink Johnson, batería. La banda se llamó indistintamente The Original Creole Orchestra o The Creole Band.
Si cupiese la menor duda de cómo llamaba esta banda a la música que interpretaba, basta que nos fijemos en su tarjeta de felicitación del Año Nuevo donde podemos leer: «Seven Kings of Ragtime» (foto 2).

The Original Creole Orchestra comenzó una gira en 1914 por el Norte del País que duró casi cinco años, disolviéndose en 1918. Esta banda fue la primera gran formación de Nueva Orleans en propagar el auténtico sonido de la ciudad, la Música Original de Nueva Orleans, en todos aquellos escenarios en que la acogieron. Si tuviésemos que elegir a la primera cuya música “alguien” (presumiblemente) en el Norte la llamó, primeramente, «jass», The Creole Band poseería muchos de los boletos.
Esta banda fue la primera en la que se fijó la discográfica Victor para grabar la Música Original de Nueva Orleans. Según aducen varias fuentes, Freddie Keppard rechazó la oferta por el miedo a que otros músicos «robaran su estilo» al escuchar sus discos. Esa puede ser una pequeña verdad, pero la grande nos lleva a que no existió grabación por un problema económico.

De lo expuesto hasta este momento parece concluyente que el «ragtime» de Nueva Orleans pasó a denominarse «jass» en ciudades como Chicago en 1914 o principios de 1915. Así mismo, en 1917 se cambiaron las dos eses por dos zetas adquiriendo la denominación por el que se le conoce desde entonces: «jazz». Sin embargo, en el artículo que cito al principio «Blues is Jazz and Jazz is Blues», es un tanto llamativo que su autor, Gordon Seagrove – que lo escribió el 11 de junio de 1915 en el Chicago Daily Tribune – utilice el término «jazz» con las dos zetas. O bien, como dicen en las novelas policíacas: “para esclarecer este asesinato hay algo que se nos ha pasado por alto”.

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