La 1ª Grabación de Jazz: “Livery Stable Blues”

Freddie Keppard
The Original Creole Orchestra; Eddie Venson; Dink Johnson; Freddie Keppard; Jimmie Palao; George Baquet; Bill Johnson; W-M-Williams
Freddie Keppard
“Papa” Jack Laine
“Papa” Jack Laine (1º por la derecha) y su banda en 1906
Original Dixieland Jazz Band: Tony Sbarbaro: Edwin “Daddy” Edwards; Nick LaRocca; Larry Shields; Henry Ragas – 1918
Original Dixieland Jazz Band
Alcide Nuñez & Ray Lopez
Gunther Schuller
Nick LaRocca
Fletcher Henderson Orchestra
La 1ª Grabación de Jazz: “Livery Stable Blues”

Freddie Keppard nació en Nueva Orleans en 1889 y fue el más pequeño de los seis hijos (tres nacieron muertos) de Louis Keppard y Emily Peterson. Su hermana Mary vino a este mundo ocho años antes y su hermano Louis uno. La profesión de su padre fue la de cocinero.
Los primeros centavos que entraron en los bolsillos de Freddie y de Louis los consiguieron limpiando zapatos en las aceras de Nueva Orleans, muchas de las veces frente a los salones de baile y de cabarets desde donde les llegaban los sones acompasados de un violín o mandolina, de una guitarra y de un contrabajo, ya que estos eran los instrumentos típicos que portaban los músicos contratados en ese tipo de locales. Por ello Freddie aprendió, a muy temprana edad y de forma autodidacta, a tocar el violín y la mandolina y su hermano la guitarra.
Cuando Freddie cumplió los 16 años sus padres le regalaron una corneta y comenzó a recibir clases de Adolph Alexander que le cundieron mucho y bien, ya que en menos de un año fue contratado para actuar junto a la orquesta de Johnny Brown’s Band en el Spanish Fort de Nueva Orleans, abandonando completamente los instrumentos de cuerda.
En 1907 años organizó su propia banda a la que llamó Olympia Orchestra, que se dedicó a actuar en actos sociales. Cinco años más tarde el contrabajista Bill Johnson, que había abandonado Nueva Orleans en 1908 para establecerse en Los Ángeles, llamó a Freddie Keppard para que participara en una nueva banda que estaba formando y a la que le pusieron el nombre de Original Creole Orchestra.
Esta banda fue de las primeras, sino la primera, en pasear la música de Nueva Orleans por todo el país y además con gran éxito, incluyendo ciudades como Chicago o Nueva York. Durante los tres años que estuvieron de gira Freddie Keppard brilló con luz propia y su figura se consagró como uno de los mejores cornetas del país.
En el libro autobiográfico de Sidney Bechet titulado “Treat it Gentle” podemos leer: “Realmente no fue hasta llegar a Nueva York cuando todo el público, la crítica y qué se yo quién más le paraban y le preguntaban a Freddie acerca de su ragtime. Nadie sabía qué hacer cuando escuchaba su música. Ellos nunca habían oído algo así en sus vidas; ellos no sabían si era para bailar, cantar o escuchar”.
La novedosa estética musical de la Original Creole Band, con Freddie Keppard a la cabeza, no pasó desapercibida a los cazatalentos de la Victor Phonograph Company que llevaban un tiempo tratando de elegir a la banda idónea para grabar el primer disco que recogiera a esa música que se había creado en Nueva Orleans y que se estaba introduciendo con fuerza entre la población. A finales de 1915 escucharon a la Original Creole Band en Nueva York y no les cupo la menor duda de que era la banda perfecta para sus pretensiones.
Directivos de la Victor se pusieron en contacto con sus componentes y les propusieron grabar un disco con cuatro canciones. Los músicos de la Original rehusaron de plano la propuesta. Las razones que arguyeron para tal negativa se basaron en que en una grabación quedaba plasmada toda su sapiencia musical y cualquier músico la podría copiar y eso suponía un riesgo que no estaban dispuestos a asumir.
Aparte de estas razones, que ahí están, parece que existieron otras en las que el pundonor y el poderoso don dinero pesaron lo suyo, como lo recoge Lawrence Gushee en su libro “Pionners of jazz. The Story of the Creole Band”: “La razón más importante por la que la Original Creole Band no grabó mientras estaba actuando en el Winter Garden de Nueva York los primeros días de 1916 fue debido a la forma cómo fueron tratados por los responsables de la compañía Victor. Freddie y el resto de la banda estaban al corriente de los salarios, contratos y en general de todo lo que concierne al mundo del show business. Ellos conocían cuántos discos vendía Caruso y lo que le pagaban por ellos.
Por quinta vez en una noche los directivos de Victor trataron de hacerle firmar un contrato a Keppard en el que se especificaba que él recibiría 25$ y sus compañeros 15$ por grabar los cuatro temas. Freddie le gritó al responsable de la discográfica: “Toma ese trozo de papel y colócatelo en el trasero. ¿Tú te piensas que yo soy un maldito loco? ¿Por qué? Yo me gasto más en whisky en un día’”.

George Vital “Papa” Jack Laine nació en Nueva Orleans en 1873 y para muchos estudiosos él fue el primer músico blanco de jazz. Poco o nada se sabe sobre su familia. Aprendió de muy joven a tocar instrumentos de percusión y el saxofón. En el año 1889 organizó su primera “brass band” a la que denominó The Reliance Brass Band. La formación tuvo mucho éxito y en un momento dado había cinco Reliances marchando por las calles de la ciudad.
Entre las filas de sus diferentes bandas desfilaron más de un centenar de músicos provenientes de familias de emigrantes de prácticamente todas las naciones europeas, aparte de hispanos y de creoles de piel blanca que podían pasar por blancos.
“Papa” Jack fue una especie de empresario benefactor que no le negó a ningún músico un puesto en cualquiera de sus bandas si quería aprender lo que él sabía del oficio y ganar algún dólar.
Entre sus “alumnos” hay una pléyade de músicos que triunfarían unos años más tarde en Chicago o Nueva York en diferentes formaciones como veremos a continuación.
“Papa Jack” Laine, abandonó la música en el año 1917 montando una herrería. Desgraciadamente no existe ninguna grabación a su nombre.

La compañía Victor, después de su intento fallido con Freddie Keppard, siguió en la búsqueda de un grupo que reuniera los requisitos necesarios para convertirse en el primero que grabara un disco de jazz. Al cabo de un año, se fijaron en una banda de músicos blancos de Nueva Orleans que en su visita a Nueva York estaba obteniendo un gran éxito en el Reisenweber Restaurant de Columbus Circle regentado por Max Hart. El nombre de la orquesta era Original Dixieland Jass Band, conocida también como ODJB y todos sus miembros en algún momento formaron parte de alguna de las bandas de “Papa” Jack Laine.
El sello Victor conocía que su competidora la Columbia Graphonome Company había estado detrás de la ODJB para intentar grabarles un disco, pero en las sucesivas conversaciones que mantuvieron no se alcanzó ningún acuerdo por lo que la Columbia abandonó el proyecto.
La Victor Company se puso rápidamente en contacto con la ODJB y esta vez sí llegaron a un acuerdo músicos y discográfica.
El 26 de febrero de 1917 la ODJB, un mes después de su première en el Reisenweber’s, entraba en los estudios de la Victor y grababa su primer single con dos canciones: “Livery Stable Blues” y “Dixie Jazz Band One-Step”.

El éxito del disco fue apoteósico, llegando a vender un millón de copias, cifra que hasta ese momento solo la habían alcanzado Enrico Caruso y John Philip Sousa, las mega-estrellas de la compañía. Sin embargo, un negro nubarrón se fue a cernir sobre la autoría de “Livery Stable Blues” nada más salir el single al mercado.
En los créditos del disco aparecía compuesta e interpretada por la Original Dixieland Jass Band, pero lo cierto es que en esta canción – que originalmente se titulaba “Barnyard Blues” (El Blues del Corral) – habían intervenido también en su composición otros músicos como el clarinetista Alcide Nuñez (que aparece en la foto de “Papa” Jack Laine que os presento. Es el segundo de pie empezando por la izquierda) y el trompetista Ray Lopez, ambos viejos conocidos por los componentes de la ODJB desde su paso por las marching bands de “Papa Jack” Laine allá en Nueva Orleans.
La ODJB había registrado como suya “Barnyard Blues” y de este modo eliminar los problemas de copyright que pudieran presentarse en el futuro, pero el departamento de publicidad de la Victor entendió que la palabra “corral” no era la más adecuada para formar parte del título del tema en cuestión considerando más oportuno el término “caballerizas” (Livery Stable), por lo que al final la canción salió al mercado como “Livery Stable Blues”. El grave fallo que cometió tanto la ODJB como la Victor fue no registrar este nuevo título, detalle del que se percataron Alcide Nuñez y Ray Lopez y que rápidamente lo subsanaron registrando ellos los derechos de propiedad de “Livery Stable Blues”.
Evidentemente la ODJB no se quedó de brazos cruzados, sino que emprendió una batalla legal para intentar obtener el copyright del “primer tema grabado de jazz” que acabó en los Tribunales de Justicia, en este caso en el presidido por el juez de Chicago, George A. Carpenter, que dictó una sentencia muy curiosa y sorprendente.
Samuel Charters en su libro, “A trumpet around the Corner. The Story of New Orleans Jazz”, escribe: “Esta enrevesada decisión es una soterrada reflexión de la actitud hacia el jazz que mantenían los conservadores americanos”.
El juez en sus conclusiones argumentó lo siguiente:
“Hay una disputa entre el demandante y el demandado, dos editores, cada uno reclama el derecho de monopolio de esta canción, de esta producción musical. Nadie reclama los sonidos corraleros que se interpolan en la música, nadie reclama las armonías. Solo reclama la melodía. Da la sensación de que lo único importante, de esta presuntamente denominada composición musical, consista en intercalar sonidos de animales y pájaros, y yo me atrevo a decir que no existe ningún ser humano vivo que escuchando lo que sale del tocadiscos pueda encontrar cualquier atisbo de musicalidad en ello, sin embargo, existe un agradable ritmo que puede invitarte a bailar, si eres joven y bailarín. Existen muy interesantes imitaciones, pero desde un punto de vista musical incluso superan a nuestras modernas disonancias francesas.
Por todo ello es decisión de esta Corte denegarles, a ambas partes, los derechos de propiedad de eso que llaman música”.
Un juez conservador, enemigo del jazz, y por lo que se ve también de Debussy y compañía, decidió que la primera canción que se grabó de la historia del jazz fuese de dominio público.

Esta pequeña china que el juez introdujo en el zapato de la ODJB no fue cortapisa para que el disco obtuviera una gran difusión y contribuyera en gran medida a que esa música de Nueva Orleans fuera conocida por el gran público, que la aceptó encantado. También esa primera grabación les abrió, aún más, los ojos a las discográficas que se percataron de que ese producto tenía una gran demanda por lo que los estudios de grabación se fueron llenando de músicos de todos los colores que sacaron al mercado multitud de canciones interpretadas al más puro estilo de Nueva Orleans.

El hecho de que la primera grabación de una canción de jazz fuera realizada por un grupo blanco ha dado lugar a que se hayan escrito un motón de comentarios de todos los colores y de todos los tipos.

Voy a dejar constancia aquí el comentario que realizó el compositor, musicólogo, trompista, director de orquesta y uno de los principales representantes del estilo de jazz denominado “Third Steam” y de nombre Gunther Schuller, ya que este gran músico merece todos mis respetos.
En su libro titulado, Early Jazz, Its Roots and Musical Development (1976) podemos leer:
“La ODJB redujo la Música Negra de Nueva Orleans a una simple fórmula. Tomaban una idea, una innovación, y la reducían a algo comprimido con un rígido formato con el propósito de atraer a una masiva audiencia. Fue una auténtica tontería, en aquellos primeros tiempos y en nombre del jazz, que LaRocca y demás miembros de la ODJB trataran de hacer ver que no sabían leer música y que por lo tanto tocaban ‘ipso facto’ frescas improvisaciones y se inspiraban durante cada interpretación, cuando todas sus grabaciones sin excepción muestran una exacta repetición en todos los ‘choruses’ y un excelente grado de memorización”.

El trompeta Nick LaRocca de la ODJB se pasó toda su vida diciendo que el jazz era cosa de blancos. Que después vinieron los negros y nos copiaron. Yo, desde hace ya bastantes años, le otorgué a LaRocca el título de “Bocazas Mayor” del Reino del Jazz.

Os propongo escuchar “Livery Stable Blues” grabada prácticamente 10 años después de que lo hiciera la ODJB por la orquesta de Fletcher Henderson. Nueva York, 28 de abril de 1927: Joe & Russell Smith, Tommy Ladnier (tp), Benny Morton, Jimmy Harrison (tb), Don Redman, Buster Bailey (cl & as), Coleman Hawkins (cl & ts), Fletcher Henderson (p), Charlie Dixon (bj), Jun Cole (tu), Kaiser Marshall (d).

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