Cuando Billy (Strayhorn) Encontró A Duke (Ellington)

Billy Strayhorn & Duke Ellington
Billy Strayhorn
Billy Strayhorn
Duke Ellington & Billy Strayhorn
Duke Ellington & Bill Strayhorn
Duke Ellington Orchestra
Billy Strayhorn – New York 1947-48. Foto: William P. Gottlieb
Billy Strayhorn
Duke Ellington & Billy Strayhorn
Cuando Billy (Strayhorn) Encontró A Duke (Ellington)

El 29 de noviembre de 1915, un niño nacía en el hospital Miami Valley de la ciudad de Dayton (Ohio). El bebé presentaba graves problemas de raquitismo y el médico que atendió el parto les comunicó a sus padres, Lilliam y William Thomas Strayhorn, que tenía pocas posibilidades de sobrevivir. Estos ni siquiera se preocuparon de elegirle un nombre y en el certificado de nacimiento lo inscribieron solamente como “niño” Strayhorn.
Con cinco años “niño” Strayhorn era muy poca cosa (aparentaba dos años menos de los que tenía), con una cara redonda y bastante descarado. Sus padres decidieron llamarle William y regularizaron el certificado de nacimiento. A todo esto, los Strayhorn se habían asentado en Pittsburg (Pennsylvania).
El primer contacto que tuvo William con un piano fue en casa de su abuela materna en North Caroline, donde pasaba grandes temporadas: “Mi abuela tocaba el piano, y ella me enseñó varias de las canciones que interpretaba en la iglesia como “When the roll is called up yonder I’ll be there” que era la favorita de mi madre”.
La casa de Williams en Pittsburg carecía de piano y allí no podía continuar con sus ejercicios musicales así que se buscó un empleo como repartidor en un drugstore y con el dinero que ahorró pudo comprarse su ansiado instrumento.
Con 12 años, William se apuntó a las clases de la Westinghouse High School donde estudió durante cinco años. Durante ese tiempo formó parte como pianista de la Senior Orchestra de la escuela y empezó a componer música combinado elementos del jazz con la música clásica.

En el año 1935, William – que a partir de ahora le llamaré Billy – estrenó en la Westinghouse High School un musical titulado “Fantastic Rhythm” que contó con un coro de bailarinas y una banda liderada por él. Entre los diez temas que compusieron la obra está el titulado “My Little Brown Book” que Duke Ellington lo grabó junto a su orquesta el 26 de junio de 1942.

Antes de conocer a Duke Ellington, Billy formó en 1937 un trío junto a clarinetista Jerry Eisner y el baterista Calvin Dort con el nombre de “Mad Hatters”. Su primera actuación fue en el Billy’s Club. Al dueño le gustó lo que escuchó y acabó contratando al grupo para animar todos los fines de semana durante un año. La música que interpretaban eran composiciones de Strayhorn como “Something to live for”, que la volveremos a encontrar unas líneas más abajo. Billy además tocaba regularmente en el resort “Rakuen Lake” a “piano solo”. Su reputación fue creciendo en Pittsburgh y varias bandas de esta ciudad le contrataban como arreglista.

El “Crawford Grill nº 1” fue toda una institución en Pittsburgh. Abrió sus puertas hacia mediados de la primera década del siglo XX de la mano del empresario William “Gus” Greenlee. Era un hermoso local de tres alturas. En la tercera estaba ubicada la oficina del patrón y en la que podían entrar únicamente personas V.I.P. La primera planta era un club de jazz donde blancos y negros podían bailar un buen jazz y donde jamás existió ningún problema al respecto. La segunda planta era un restaurante con el nombre de Rumpus Room of Crawford Grill que ofrecía dos propuestas. La primera la llamaban “Chill Night” y el protagonista era Greenlee, pero metido en la cocina. La segunda era conocida como “Jewish Night” y la estrella era Helen – esposa de empresario – también al frente de los fogones. Esta planta era la que visitaba Duke Ellington y muchos de sus músicos cuando la orquesta estaba actuando en Pittsburgh.

David Perelman, un joven estudiante de la University of Pittsburgh’s College of Pharmacy a quien le encantaba el jazz, había escuchado en varias ocasiones tocar a Billy Strayhorn. Su música le tenía maravillado y quería echarle una mano como fuera para sacarle del anonimato que representaba ser conocido únicamente en Pittsburgh. El mejor amigo de David era un estudiante de farmacia como él que se llamaba George Greenlee y que era el sobrino de Gus Greenlee. Un día le dijo: “George, conozco a un muchacho que es de los mejores músicos que he escuchado en mi vida y no parece que tenga posibilidades de dar un gran salto. Tu tío conoce a todos los grandes músicos ¿podría él presentarle a alguno de ellos? George accedió.

Pasada la medianoche del 1 de diciembre de 1938, George entró en el club de su tío y subió a la segunda planta ya que sabía que Duke Ellington estaba con él. Una vez que Gus le presentó a su sobrino, este se dirigió a Duke y le dijo: “Duke, tengo un buen amigo que ha escrito algunas canciones y me gustaría que usted las escuchara”. George sabía que era casi imposible que el músico se negara estando delante de su tío, así que Duke respondió: “Bien, ¿por qué no nos encontramos mañana en el Stanley Theatre después de mi primer pase?  Y la cita quedó cerrada.
Al día siguiente George había quedado a la una del mediodía con Billy frente al teatro. Entraron en él y se dirigieron al camerino de Duke que era muy espaciosos con una mesa y varias sillas y un piano situado en una de las paredes. Le encontraron reclinado en una silla y con los ojos cerrados. Junto a él estaba su ayuda de cámara. George le presentó a Billy y Duke sin abrir los ojos le dijo: “Siéntate al piano y déjame que escuche qué es lo que has hecho”.
Antes de empezar a tocar Billy le comentó: “Sr. Ellington esta es la manera que usted toca la canción “Sophisticated Lady”. Y la interpretó exactamente igual que Ellington lo hacia sobre el escenario. Al terminar le dijo: “Ahora, esta es la manera cómo yo la tocaría”. Billy le cambió de tono, sustituyó varios acordes y la interpretó en un tempo ligeramente más rápido.
Al terminar Duke no le hizo ningún comentario a Billy, pero le dijo a su valet: “Dile a Harry que venga” (Harry Carney, saxo barítono de su orquesta). Cuando llegó, Duke dijo a Billy: “¿puedes tocar lo mismo?”. Strayhorn no solo tocó lo mismo, sino que continuó con otros temas compuestos por Ellington, como “Solitude” pero interpretándolos a su manera. Esta vez fue Carney el que salió del camerino y volvió con la cantante Ivie Anderson y el saxo Johnny Hodges.
Todo el grupo rodeó a Billy y este se atrevió a tocar temas suyos como “Something to live for” que además lo cantó.
Durante todo el tiempo que Strayhorn estuvo tocando Ellington permaneció detrás de él y en un momento colocó sus manos sobre los hombros del ahora pianista, como demostrándole lo que estaba sintiendo.
Esta sesión terminó con estas palabras de Duke a Billy: “Bien, te quiero en mi organización. Tengo que encontrar lo manera de que te integres en la misma. Tengo que descubrir el modo de hacerlo, una vez que vuelva a Nueva York”.

En el año 1939, Billy Strayhorn aceptó las condiciones, fuesen estas cuales fueran, para colaborar con Duke Ellington. Este le dijo que debía desplazarse a Nueva York y al barrio de Harlem. Incluso le indicó que la manera más fácil de llegar hasta su casa era tomando el tren “A” y bajar en la estación de Sugar Hill.
En el primer encuentro que mantuvieron Strayhorn y Ellington en el domicilio de este último, el director de orquesta le preguntó a su nuevo colaborador si se acordaba de una canción suya que había tocado cuando le conoció en el Stanley Theatre de Pittsburg. Billy sabía que se refería a la titulada “Something to live for” que se convirtió en el primer tema que la orquesta grabó compuesta por él. La fecha fue el 21 de marzo de 1939 en Nueva York. La vocalista fue Jean Eldridge. Si echamos un vistazo a los créditos del disco veremos que Duke Ellington aparece como co-compositor. Eso eran los “diezmos y primicias” que Billy debía pagar al Duque. Algo que era bastante habitual.

Durante el año 1939, Billy Strayhorn compuso una canción basada en las indicaciones que le dio Duke para que pudiese encontrar su casa en Harlem. También le escribió una letra que dice así:

Debes tomar el tren A / para ir a Sugar Hill y llegar a Harlem / Si tú pierdes el tren A / te percatarás de que has perdido la forma más rápido de ir a Harlem / Deprisa, sube al tren, ya está llegando / escucha como vibran los rieles / Todos a bordo, subamos al tren A / Pronto llegaremos a Sugar Hill en Harlem.

Strayhorn escribió “Take the ‘A’ train” para Ellington, pero desde un primer momento le surgieron serias dudas sobre si el tema era realmente apropiado para que su orquesta lo interpretara. No estaba en absoluto seguro de que en “Take the ‘A’ train” se percibieran esas señas de identidad tan presentes en las obras de Ellington. Le parecía una canción más apropiada para la orquesta de Fletcher Henderson. Por todo ello decidió guardar la partitura en un cajón, pero en esos momentos una decisión iba a modificar las normas que hasta ahora regían entre los compositores y las radios norteamericanas.
La ASCAP – La Sociedad de Autores y Editores Norteamericana, similar a nuestra SGAE – tomó la decisión de subir cerca de un 400% los royalties que debían de pagar las radios si querían emitir música compuesta por alguno de sus miembros. Este hecho suscitó una disputa entre la ASCAP y las radios. La primera medida que tomó la sociedad de autores fue la de prohibir que se emitieran en la radio canciones de sus afiliados, lo que supuso un duro golpe para Ellington, ya que toda su obra estaba registrada en la ASCAP.

Duke se reunió con su hijo Mercer y con Strayhorn (que no eran miembros de la ASCAP) y les pidió que le enseñaran toda la música que tenían compuesta. Cuando ambos se disponían a entregarle sus obras a Ellington, Mercer vio como Strayhorn se paraba, leía una partitura, la arrugaba y la tiraba a la papelera. Mercer recogió la partitura, la leyó y le dijo a Strayhorn: “No tires esto. Es muy bueno”. Y de esta manera “Take the ‘A’ Train” llegó a manos de Duke.
La canción tuvo un excelente recibimiento por parte de los oyentes de las diferentes radios en la que la orquesta del Duque la interpretó.

El 5 de febrero la banda de Ellington la grababa en Hollywood. Estos fueron los músicos: Rex Stewart (c); Wallace Jones (t); Ray Nance (t); Lawrence Brown (tb); Tricky Sam Nanton (tb); Juan Tizol (vtb); Barney Bigard (cl); Johnny Hodges (as); Otto Hardwick (as); Ben Webster (ts); Harry Carney (bs); Duke Ellington (p); Fred Guy (g); Jimmie Blanton (b); Sonny Greer (d).

“Take the ‘A’ Train” se convirtió en la “canción de presentación” (signature theme) de la orquesta por más de quince años, substituyendo a “Sepia Panorama”.

Quincy Jones dijo estas palabras sobre la canción de Strayhorn: “Take the ‘A’ Train” fue el Santo Grial. Identifica a una población, identifica un estilo de vida: el de “Harlem Renaissance”. Es increíble. Abarca todo y lo dice todo en 32 compases”.

En este artículo solo he hablado de un par de canciones compuestas por Billy Strayhorn. Esto lo remediaré en otro artículo en el que escribiré exclusivamente sobre los temas, que según mi opinión y con la debida prudencia, considero los más emblemáticos de su extensa y brillante discografía
Aquí y ahora quiero dejar constancia de que Billy Strayhorn fue uno de los mejores compositores norteamericanos de todas las épocas, pero ha pasado por la historia de la música como un fantasma a la sombra de Duke Ellington, pero no por culpa suya: “Cada vez que tenía un problema armónico o melódico mis ojos se dirigían a Billy Strayhorn. Hablábamos entre nosotros y todo quedaba enfocado. El no era, como a menudo se ha comentado, mi alter ego. Billy Strayhorn era mi mano derecha, mi mano izquierda, mis ondas cerebrales en su cabeza y las suyas en la mía”.
Billy Strayhorn falleció en mayo de 1967 y durante treinta años permaneció prácticamente invisible para historiadores, musicólogos, prensa especializada, disk jockeys… En 1996, el profesor de la Columbia University Graduate School of Journalism escribió una biografía dedicada a Billy Strayhorn titulada “Lush Life” y da la sensación de que quizás este trabajo (que ha sido una de mis fuentes para escribir este artículo) anime al mundo del jazz a ocuparse seriamente de uno de sus músicos más creativos y audaces.

El 28 de agosto y el 15 de noviembre de 1967, Duke Ellington y su orquesta rindió un sentido homenaje a la memoria de Billy Strayhorn. Lo titularon “…And His Mother Called Him Bill” (…Y Su Madre Le Llamaba Bill”. Todos los temas de álbum fueron composiciones de Strayhorn incluyendo algunas que no habían sido grabadas hasta ese momento.
Los músicos fueron: Duke Ellington (p); Mercer Ellington (t); Cat Anderson (t); Herbie Jones (t); Cootie Williams (t); Clark Terry (flug); Lawrence Brown (tb); Buster Cooper (tb); Chuck Connors (btb); John Sanders (vtb); Johnny Hodges (as); Russell Procope (as); Jimmy Hamilton (ts); Paul Gonsalves (ts); Harry Carney (bs); Aaron Bell (b); Jeff Castleman (b); Steve Little (d).
Os dejo como aperitivo el tema titulado “Day Dream”, donde el saxo de Johnny Hodges no toca, habla.

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