Mary Lou Williams: Una Grande del Jazz (pianista, compositora y arreglista)_2ª Parte

Mary Lou Williams
Art Blakey
Duke Ellington and His Washingtonians
Harold Baker
Moe Asch
Woody Guthrie
Mary Lou Williams
Barney Josephson
Mary Lou Williams & Milt Orent
Barry Ulanov
Mary Lou Williams
Joe Glaser
Garland Wilson
Gérard Pochonet
Mary Lou Williams en la puerta de la «Bel Canto Foundation», New York-1960
Mary Lou Williams & Peter O’Brian (IHS)
Mary Lou Williams
Mary Lou Williams: Una Grande del Jazz (pianista, compositora y arreglista)_2ª Parte

En la primera parte de este artículo nos centramos en los primeros años de la carrera musical de Mary Lou Williams. Su paso por el vodevil «Hits and Bits» (1922-1925) donde conoció al que se convertiría en su marido, el saxofonista John Williams. Seguidamente ambos fueron contratados en el espectáculo de los bailarines Seymour James y Jeanette Taylor (1926-1927). El resto del artículo describe los 12 años que Mary Lou pasó junto a la orquesta Andy Kirk and His Twelve Clouds of Joy (1930-1942) y que gracias a sus arreglos y composiciones (además de tocar el piano) la llevó a lo más alto de las big bands de la Época del Swing.

Cuando Mary Lou abandonó a la banda de Andy Kirk se desplazó a casa de su familia en Pittsburgh. Allí se presentó un joven baterista llamado Art Blakey y le propuso montar una banda. La pianista reusó el ofrecimiento, pero Blakey se mantuvo día tras día y durante dos meses tratando de convencerla y al final Mary Lou aceptó. Formó un septeto que contaba con el trompetista Harold Baker (exmiembro de los Twelve Clouds of Joy de Andy Kirk) y con el saxo tenor Orlando Wright. El grupo comenzó sus ensayos y cuando estuvo preparado fue contratado por el club Mason’s Farm de la ciudad de Cleveland.
Mary tenía lo que había deseado durante sus años con la banda de Kirk: la oportunidad de tocar música pura y sin adulterar, libre de listas de ventas, grandes contratos o la búsqueda inmediata del estrellato.

Uno de los músicos importantes que fueron a escuchar a la banda de Mary fue Duke Ellington con varios miembros de su formación. Ella ya le conocía de sus tempranos días con los Washingtonians, incluso tocó con ellos brevemente en el Lincoln Theatre de Harlem. El Duque solo tuvo palabras halagadoras para el grupo de Mary, como el resto de los músicos y del público que lo escuchaba en el Mason’s Farm.

Sin embargo, Blakey, Wright y otros miembros de la banda no querían tocar con Harold Baker. Se reunieron en secreto y le comunicaron que debía de buscarse otro trabajo, ya que no tenía sitio en el grupo. Curiosamente le contrató Duke Ellington.
Blakey y Wright le comentaron la buena nueva a Mary Lou, que en un principio se alegró por él ya que formar parte de la orquesta de Ellington era un lujo que pocos alcanzaban.  Cuando se enteró de la jugada que le habían hecho los sus compañeros, el enfado fue monumental. No disolvió la banda porque Blakey le juró que habían encontrado al trompetista ideal. El grupo continuó con sus compromisos con la nueva adquisición, pero para la pianista ya nada le era igual. Estaba resuelta a deshacer la banda a la menor oportunidad y esta le llegó antes de lo esperado. Harold Baker, de gira con la banda de Ellington, le escribió a Mary y la invitó a que le acompañara. Ella cogió el portante sin pensárselo dos veces y dejó a su banda tirada, con sus compromisos adquiridos.

El 10 de diciembre de 1942, Harold y Mary se casaron El matrimonio duró seis meses, justo el tiempo que quedaba para que Ellington finalizara su gira. Pero Mary Lou aprovechó ese tiempo para realizar algunos arreglos para la orquesta. Ellington lo cuenta así en su autobiografía “La Música es mi Amante”:
Mary Lou Williams contribuyó de forma especial a nuestro proyecto, sobre todo en el tiempo que estuvo casada con Harold Baker. Ella es una artista siempre contemporánea. Sus composiciones y actuaciones están y siempre han estado un poco por delante, a lo largo de toda su carrera profesional. Mary Lou hizo uno de nuestros arreglos más importantes para la canción «Blue Skies» de Irving Berlin, que la grabamos con el título de «Trumpet no End» (noviembre, 1946) y que lleva años siendo uno de nuestros temas más emblemáticos. Mary Lou es puro soul y sentimiento”.

Moe Asch (1905 – 1986) nació en Varsovia, hijo del novelista y dramaturgo en lengua yiddish, Sholem Asch. En el año 1915 la familia emigró a los Estados Unidos. En 1940 fundó el sello discográfico “Asch Recordings”.
En el año 1944, Moe contrató a Mary Lou para que entrara a formar parte de su elenco de artistas. Desde 1944 a 1947, la pianista grabó cerca de cuarenta canciones (suyas y standards) con diversos formatos: desde a piano solo, pasando por tríos, cuartetos, sextetos y con una big band. Todos los arreglos fueron obra de Mary.
El 12 de marzo de 1944, grabaron su composición «Roll ‘em», la canción que Mary había escrito ex profeso para Benny Goodman. Los músicos que la acompañaron fueron los siguientes: Frankie Newton, trompeta; Edmund Hall, clarinete; Vic Dickenson, trombón; Al Lucas, contrabajo; Jack Parker, batería.

La participación de Moe Asch en la política de izquierdas estadounidense no ha sido claramente comprobada, pero en noviembre de 1944 organizó una gira nacional con sus artistas en apoyo a la reelección del presidente Franklin D. Roosevelt. La turné, conocida como “FDR Bandwagon”, fue patrocinada por el Partido Comunista, entonces llamado Asociación Política Comunista, y fue una de las primeras iniciativas políticas abiertas de la organización. Mary Lou se unió a Woody Guthrie, Cisco Houston y a diversos bailarines, incluyendo a Helen Tamiris y otros artistas en lo que resultaría ser una iniciativa absolutamente fallida. La primera actuación oficial del “Bandwagon”, en Boston, fue interrumpida por bombas fétidas, y no se sabe mucho sobre otras actuaciones, salvo las de Nueva York. Ted Yates escribió en su columna del 18 de noviembre en el New York Age: “Una de las mejores ideas de marketing de la campaña fue escuchar al grupo “FDR Bandwagon”. Desde aquí mando un saludo a Rollin Smith, Mary Lou Williams, Jack DeMerchant y Laura Duncan”.

Un mes después de esta gira política, Mary Lou volvió a los estudios y grabó entre otras una de sus canciones más populares: «Froggy Bottom». Esta vez los músicos que le acompañaron fueron: Josh White, vocal; Bill Coleman, trompeta; Jimmy Butts, contrabajo; Eddie Dougherty, batería. La fecha fue el 11 de diciembre 1944.

Mary Lou tuvo mucha suerte de poder contar con el apoyo de Moe Asch. Una persona generosa y comprensiva que puso su estudio siempre a su disposición. Nunca interfirió ni le dio instrucciones para sus grabaciones: «Nunca le decía a un intérprete cómo grabar ni qué hacer. Él era diferente porque quería y respetaba a los artistas de jazz. A menudo nos llevaba a cenar a sitios elegantes. Cenas de bistec, en los lugares más agradables. Siempre pensaba que un artista debe ser escuchado si tiene talento. Encendía la cinta y se iba, te dejaba grabar lo que quisieras y siempre funcionaba de maravilla»Asch no solo le dio a Mary la libertad de ser tan creativa como pudiera, sino que también le proporcionó unas regalías que nunca podría haber recibido en otra compañía discográfica. El trato que Asch le dio a Mary fue inusual y reflejó el respeto por su talento, aparte de reconocer que ella era una instrumentista que estaba a la altura de los mejores músicos de jazz del momento sin tener en cuenta su condición de mujer.

Otra persona que ayudó a Mary Lou, aparte de convertirse en uno de sus grandes amigos, fue Barney Josephson.
Barney Josephson nació el 1 de febrero de 1902 en la ciudad de Trenton, New Jersey, en el seno de una familia de judíos que procedentes de Letonia emigraron a los EE.UU. en 1900. Con 35 años estaba trabajando de zapatero en Atlantic City cuando recibió una llamada de teléfono de su hermano León que le exhortaba a que se desplazase a Nueva York: “Deja todo y ven a Nueva York y podrás hacer realidad ese sueño tantas veces añorado de abrir tu propio night club. Tengo a tu disposición $6,000 que me han prestado unos buenos amigos míos”.

El jueves 28 de diciembre de 1938 cuando caía la noche se abrieron por primera vez al público las puertas del club y Barney vio convertido en realidad su viejo sueño. El slogan del club rezaba: “«Café Society», el Lugar Equivocado para la Gente Correcta. (The Wrong Place for the Right People)”.
La política social del club era diáfana: “Quiero un club donde los blancos y los negros trabajen juntos bajo los focos en el escenario y se sienten juntos enfrente. Por lo que yo sé no existe un lugar así en toda Nueva York y pudiera ser que en todo el país”.  El «Café Society» fue el primer club interracial de Nueva York. Además, allí no se cuestionaba ni tu orientación sexual ni tus ideas políticas. A las pocas semanas de abrir un periódico neoyorquino lo describió así: “Un lugar donde las feministas no tienen problemas, no se cuentan chistes verdes y no hay comedias del tipo Tío Tom”. Tenéis a vuestra disposición mi artículo: “«Cafe Society» algo más que un club de jazz”.

Mary Lou Williams recibió una propuesta para tocar en el «Café Society»: “En algún momento de 1943, recibí una oferta para entrar en el «Cafe Society». Acepté, aunque llevaba tanto tiempo arropada con la banda de Andy Kirk y con mi propio grupo que me resultó un pequeño reto volver a tocar sola con mi piano”.
La noche de su inauguración, el «Café Society Downtown» (Josephson abrió otro club que era conocido como «Café Society Uptown») se llenó de gente para presenciar el regreso de Mary a la escena del jazz neoyorquino. La gran afluencia de público le dio más confianza, pero necesitó un par de meses para dominar totalmente sus miedos que resurgían cada noche.
Mary Lou se pasó cinco años entrando y saliendo del Café: “Por breves periodos de tiempo, salía del Café para giras de conciertos y cosas así, y luego volvía. Me había convertido en uno más del personal y me trataban como a un miembro más de la familia del jefe”.
Al cabo de los años, Mary le confesó a Barney Josephson que los días más felices de su vida fueron junto a él en el «Café Society».

Cuando Mary terminaba sus actuaciones nocturnas en el «Café Society Uptown», comenzó a trabajar en una nueva serie de composiciones basadas en los signos del zodíaco. Esas músicas se iban a convertir en una obra a la que terminó titulándola «Zodiac Suite» y con ella iba a abrir el abanico del jazz combinándolo con elementos de la tradición clásica. Mary consideró a la citada suite como el inicio de una nueva etapa en su desarrollo como compositora: “Como compositora y música, he trabajado toda mi vida escribiendo y desarrollando música original y creativa. Con «Zodiac Suite» he logrado hacer realidad una de mis ambiciones”.

Mary Lou comenzó a escribir «Zodiac Suite» en el año 1942 y la terminó en 1945. La suite la componen doce movimientos de corta duración que atienden a los doce signos del zodiaco. Como he comentado, la obra fusiona el jazz con elementos clásicos, sobre todo de compositores impresionistas y es un claro ejemplo de lo que Gunther Schuller denominaría «Third Stream» a finales de los años cincuenta.

La primera vez que se grabó la suite fue en formato de trío: Mary Lou, piano; Al Lucas, contrabajo; Jack Parker, batería. La discográfica fue “Folkways Records” de Moe Asch y la fecha, junio de 1945.
De los doce temas que se registraron, sirva como ejemplo el titulado «Taurus».

Aunque Mary Lou se quedó contenta de cómo había quedado la suite con Lucas y Parker, Barney Josephson la animaba a que orquestara la obra. Al final la convenció y ella se puso en contacto con Milt Orent (1918 – 1975), arreglista, compositor y contrabajista, con el que trabajó e hizo amistad en los años treinta cuando le ayudó a realizar algunos arreglos en su época junto a Andy Kirk and His Twelve Clouds of Joy. En estos momentos, Orent trabajaba como arreglista para la NBC Radio.

Mary Lou y Milt comenzaron con los arreglos de «Zodiac Suite» contando con la Edmund Hall’s chambre orchestra, que dirigiría Milton Orent y con los músicos de jazz que Mary Lou eligió: Ben Webster (saxo tenor), Eddie Banfield (clarinete), Henderson Chambers (trombón), Irving Randolph (trompeta), Al Hall (contrabajo), J.C. Heard (batería). Al igual que el concierto de Ellington en el Carnegie Hall de 1943 (ver «Un Análisis de la Suite «Black, Brown and Beige» de Duke Ellington»), el programa combinó el estreno de «Zodiac Suite» con interpretaciones de algunas de las composiciones más populares escritas por Mary Lou.
La fecha del estreno fue el 31 de diciembre de 1945 en el centro del arte neoyorquino The Town Hall y fue producido por Barney Josephson.

Barry Ulanov, escribiendo para Metronome, comentó lo siguiente:
“Su concierto en el Town Hall, la tarde del domingo 31 de diciembre, fue, a pesar de ciertos fallos, una magnífica demostración de la música en la que ella y yo creemos, la música del futuro. A pesar de los ensayos insuficientes, de un trabajo de conjunto muy descuidado y algún que otro punto concreto deficiente, «Zodiac Suite» ofreció momentos muy conmovedores. Lo más impresionante fue escuchar a la vez los instrumentos de viento propios del jazz junto con el acompañamiento de cuerdas y de los vientos propios de la música clásica. Con el saxo de Ben Webster y la trompeta de Irving Randolph, Mary Lou aportando su música y Milt dándole profundidad, estas secciones realmente brillaron”.

Se dio la circunstancia de que los discos de acetato que contenían la grabación del concierto del Town Hall no aparecieron y se les dio por perdidos. Lo cierto es que permanecieron en manos privadas durante décadas. Finalmente se encontraron y fueron restaurados y publicados en la última década del siglo XX en un c. d. con el título de «The Zodiac Suite: The Complete Town Hall Concert of December 31, 1945».

Tras sus actuaciones nocturnas en el «Café Society», Mary se dirigía frecuentemente a la zona alta de la ciudad, al club «Minton’s Playhouse» en la calle 118 Oeste. Allí se estaba gestando el nuevo jazz, gracias a las experimentaciones del pianista Thelonious Monk, el trompetista Dizzy Gillespie, los bateristas Kenny Clarke y Max Roach, entre otros. Minton’s no era un local grande, pero su ambiente íntimo resultaba ideal para el tipo de exploración que allí se desarrollaba.
Mary más delante habló de sus visitas nocturnas al «Minton’s»:
“Me consideré afortunada de tener a hombres como Monk y Bud tocando para mí las composiciones que ellos mismos habían escrito. Y siempre he apoyado y he tenido fe en los boppers, pues ellos crearon algo, pero para muchos eso les desprestigió. Con demasiada frecuencia he visto a gente departiendo amigablemente con músicos creativos, para acto seguido menospreciarles y ellos proclamarse los reyes del jazz, del swing o de lo que sea. Los boppers crearon una música difícil de copiar. Debo decir que los que únicamente son “copiadores” lo intentaron. Los veía en Minton’s escribiendo afanosamente en los puños de sus camisas o garabateando en el mantel. Y me temo que incluso nuestros propios colegas no le dieron a Monk el crédito que se merecía”.

Mary Lou Williams fue de los pocos músicos que, proviniendo del jazz clásico, abrazó al jazz moderno. Ella compuso en 1949, el tema titulado «In the Land of Oo-Bla-Dee» que Dizzy Gillespie y su big band lo grabaría el 6 de julio de ese año, con el cantante, Joe Carroll. Esta canción se encuentra dentro de la literatura del Be Bop.

Lo que realmente sucedió, visto en retrospectiva, fue que el alumbramiento del jazz moderno trajo consigo una deserción en masa de aficionados al jazz que, en su lugar, abrazaron al rhythm & blues. Eso supuso una fuerte merma de las grabaciones de discos y de las actuaciones en directo.

Joe Glaser, el manager de Mary Lou (y de Louis Armstrong) le aconsejó a la pianista que era el momento, varias veces postergado, de realizar una gira por Europa. La pianista no había salido nunca de su país si exceptuamos unas giras por Canada junto a las orquestas de Andy Kirk y de Duke Ellington.

En 1952, Mary Lou aceptó ser cabeza de cártel de un proyecto al que denominaron «The Big Rhythm Show» para actuar en Europa. Sobre los músicos que participarían en el show existe poca documentación, pero lo que sí está claro es que una gira por el Viejo Continente que se había programado para dos semanas, estas se convirtieron en dos años.

El 28 de noviembre de 1952, Mary Lou y los participantes en «The Big Rhythm Show» partieron de Nueva York rumbo a Europa. La primera parada fue Londres y en esa ciudad Mary conoció al pianista Garland Wilson que se convertiría en el mejor y más íntimo amigo durante los dos años de periplo por Europa. Wilson era uno de los muchos músicos estadounidenses que habían llegado a Europa antes de la guerra. Él y Mary compartieron cartel con frecuencia y en muchos sentidos, se brindaron estabilidad emocional mutuamente, aunque no se convirtieron en amantes, ya que Wilson era homosexual. Cuando Mary decidió mudarse a París a finales de 1953, el pianista le siguió.

A principio de 1954, Mary tenía cuarenta y cuatro años, su salud empezó a deteriorarse por el cúmulo de actuaciones que tenía y una depresión empezó a adentrarse en su cuerpo. Cuando ella más necesitó de la amistad de Wilson, este comenzó a sentirse mal y el 30 de mayo mientras estaba trabajando en el club Le Boeuf sur le Toit se desmayó. Le metieron en un taxi que le llevó al Hospital Americano donde ingresó cadáver debido a una hemorragia interna. Mary, todavía recuperándose de su agotamiento mental, quedó devastada por la noticia y se percató de cuánto dependía de su amigo para su propia seguridad y ahora, más que nunca, se sintió mental y físicamente desmoronada.
A las pocas semanas dejó de tocar el piano en el club donde estaba contratada: “Nadie hizo nada especial. En esencia, no había sucedido nada. Simplemente dejé de tocar”.

Gérard Pochonet, el baterista que había tocado junto a Mary en las sesiones de Vogue a finales de 1953 en París, y que además se había enamorado de ella (sin ser correspondido), regresó al club y recuperó sus honorarios. También, al verla tan abatida, le propuso que debía abandonar el ajetreo de París y alojarse en la casa donde vivía su abuela en la campiña francesa. Allí, Mary comenzó a reflexionar sobre los últimos diez años de su vida y a reevaluar su carrera.

Antes de que Mary Lou abandone Europa debemos de referirnos a los discos que sacó en esos dos años de permanencia en el Viejo Continente que tuvieron una gran aceptación entre los amantes del jazz y que lograron que la pianista se convirtiera en una figura popular. En los estudios de Londres del sello Vogue (Inglaterra) dejó grabadas 16 canciones. He elegido como representativa la canción escrita por su gran amigo Thelonious Monk «’Round about Midnight» de la cual realiza una excelente versión a piano solo. En París y para la discográfica Vogue (Francia) grabó ocho temas junto a su amigo el saxofonista Don Byas, el bajista Buddy Banks y el baterista Gérard Pochonet. De ellos entresaco el standard titulado «Moonglow», escrito (música y letra) por Eddie De Lange, Will Hudson e Irving Mills en 1934.

El 15 de diciembre de 1954, Mary Lou se embarcó de regreso a su país. Una vez allí la respuesta que estaba buscando como remedio a sus penalidades la encontró en la Iglesia Católica. Ella y su amiga Lorraine (esposa de Dizzy Gillespie) fueron bautizadas.
Mary dedicó la mayor parte de sus energías en tratar de conseguir que músicos que estaban enganchados a las drogas se rehabilitaran. Para ello creó una fundación que denominó “Bel Canto”. Como apoyo monetario para sus fines gestionó dos tiendas de segunda mano (en Harlem y en Chelsea) que revendía objetos que le llevaban sus amigos músicos (de Louis Armstrong a Duke Ellington).
Mary tuvo desde su conversión una ayuda espiritual de la comunidad jesuítica de Nueva York. Al cabo de tres años, dos jesuitas y Dizzy Gillespie trataron de convencerla para que volviera a los escenarios. Estos intentos dieron sus frutos ya que Mary Lou aceptó presentarse en el Festival de Jazz de Newport de 1957 junto a la orquesta de Dizzy Gillespie e interpretar tres movimientos de «Zodiac Suite».

La conversión religiosa de Mary Lou adquirió durante los años sesenta una importancia musical por sus extensas composiciones para fines sacros, especialmente «The Hymn in Honor of Saint Martin de Porres» y sus tres misas, incluyendo «Mary Lou’s Mass» que fue la primera composición de jazz interpretada en la Catedral de San Patricio de Nueva York en 1975.

De esta etapa de religiosidad por parte de Mary Lou, voy a centrarme en un álbum que grabó para su propio sello discográfico (Mary Records) en 1964 con el título de «The Black Christ of the Andes» tocando a piano solo. En este trabajo viaja por los espirituales, por el blues, por el swing, por el be bop y por el free jazz. He elegido el tema titulado «A Fungus Amungus» que es pura música avant-garde o free jazz. Con esta canción Mary Lou nos demuestra cómo fue adatándose y evolucionando por todos los estilos de jazz del siglo XX.

Durante los años setenta, Mary Lou continuó con sus conciertos en los pocos clubs que quedaban y realizando varias grabaciones. Para hacer todo esto posible contó con la amistad del seminarista jesuita, Peter O’Brien, que además se convirtió en su manager.
Peter O’Brien contó cómo conoció a Mary Lou:
“En una gran plataforma dentro del bar ovalado de caoba del Hickory House de Nueva York, había una mujer afroamericana de mediana edad sentada al piano, con los ojos casi cerrados, su rostro registraba cada matiz de la música que creaba, la espalda recta, las manos apoyadas planas mientras se movían sobre las teclas. Llevaba un vestido de cóctel de gasa azul. Sus brazos estaban desnudos. Tenía una garganta y un cuello preciosos, buenas clavículas y un rostro marrón oscuro que ascendía desde una barbilla fuerte hasta sus pómulos altos. Su boca estaba bien formada y a veces se iluminaba con una breve sonrisa radiante cuando lograba un pasaje musical especial. La sonrisa nunca interfirió en la concentración. No había nada teatral en ella. Simplemente sabías que estabas en presencia de alguien de gran capacidad. Se llamaba Mary Lou Williams.
La experiencia emocional de la música y de la mujer fue tan intensa que mi vida tomó de inmediato una nueva dirección. No había confusión ni duda en mí, y aunque no podía conocer todas las consecuencias de la profundidad de sentimientos de aquella noche, había encontrado mi objetivo.
Al final de su actuación, bajó de la plataforma. Sus dos acompañantes se dirigieron a un reservado junto a la pared trasera de la sala, y ella se sentó en una pequeña mesa ligeramente alejada del bullicio del bar.
Me bajé del taburete de la barra y caminé nervioso hacia ella y le dije mi nombre. Me preguntó: «¿Eres sacerdote?» Le dije: «No, soy seminarista jesuita y seré sacerdote.» Me conmovió especialmente una pieza que tocó y le pregunté cuál había sido su penúltima canción. Ella respondió: «Oh, eso solo era un blues.»

En los últimos años de su vida Mary Lou Williams fue contratada como profesora titular a tiempo completo en la Duke University de Durham, Carolina del Norte donde se ocupó de la enseñanza de la música, principalmente de jazz. Falleció el 28 de mayo de 1981.

“Nadie puede imponerme un estilo. He aprendido de muchas personas y cambio constantemente. Experimento con lo que suena en cada momento para poder actualizarme e incluso me adelanto a ellos. Como un espejo que muestra lo que ocurrirá después.

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