Ruth Etting: Una Vida De Película

Ruth Etting
Coro de bailarinas de Marigold Gardens. Ruth Etting es la segunda de la última fila empezando por la izquierda
Marty Snyder
Ruth Etting fotografiada por Alfred Cheney Johnson
Paraece que esta canción se interpretó en 1908 y 1931
Ruth Etting en “Roman Scandals”
Myrl Alderman y Ruth Etting en su rancho en Colorado Springs
James Cagney y Doris Day en una escena de la película “Love me or leave me”.
Ruth Etting: Una Vida De Película

En el libro titulado “A Biographical Guide to the Great Jazz and Pop Singers” escrito por Will Friedwald, cuando le toca el turno a Ruth Etting comenta lo siguiente: “Ella fue la más grande vocalista femenina de los años 20 y 30. Triunfó en todos los medios: Broadway, Hollywood, Radio y Discos. Hoy, todavía, cuando conversamos sobre la música de Ruth Etting es difícil discernir si estamos hablando de una gran artista o meramente de un icono nostálgico”.

 Ruth Etting nació en la ciudad de David City, Nebraska, en 1896. Su madre falleció cuando contaba con cinco años y fue virtualmente abandonada por su padre. Ella creció en casa de sus abuelos paternos. La música le fascinó desde niña y la iglesia fue el único lugar donde se permitía cantar: “Cantaba muy alto, como una soprano chillona. Sonaba terrible, pero yo no sabía que podía cantar en otras tesituras”. Sus otros intereses estaban centrados en el diseño de ropa.
Cuando cumplió veinte años se dirigió a Chicago y se matriculó en el Institute of Fine Arts. Llegó la Prohibición (1920), y Ruth fue contratada por los dueños del night club “Marigold Gardens” con la finalidad de diseñar los trajes de los artistas. En unos meses consiguió formar parte del coro de bailarinas.
Los siguientes pasos de su carrera los dio como cantante en varios importantes clubs de Chicago. En uno de ellos, Marty Snyder, una prominente figura de los bajos fondos de la ciudad se fijó en ella.

Martin “Moe” Snyder nació en Chicago en 1893 y se crio en el lado suroeste de la ciudad. Su primer trabajo fue el de vendedor de periódicos. Le siguió el de guardaespaldas siendo contratado por gente importante del “show business” como el actor y cantante Al Jolson. Mas adelante, consiguió un empleo en una empresa ligada al ayuntamiento. Allí estableció conexiones con el mundo político y con el del entretenimiento. Se convirtió en una persona asidua a las noches de Chicago visitando sus night clubs y cabarets donde se relacionó con sus dueños, la mayoría de ellos pertenecientes a la mafia.

Marty Snyder se presentó ante Ruth Etting y le comentó que estaba muy interesado en convertirse en su manager. Sorpresivamente la cantante aceptó. Más adelante, Ruth se refirió a los sentimientos que experimentó cuando conoció a Snyder comentando que sintió un 90% de miedo y un 10% de pena.
Snyder, con sus buenos contactos le consiguió a Ruth, desde el primer momento, los mejores contratos en los mejores clubs de Chicago. A los dos años, en 1922, la prensa sensacionalista destacó una noticia que nadie se esperaba: “La cantante Ruth Etting se ha casado con su manager Marty Snyder”.

 En 1924, Ruth Etting realizó varias apariciones en populares programas radiofónicos que le reportaron la suficiente fama para que los teatros de vodevil del medio oeste norteamericano la llamaran para que actuara sobre sus escenarios. Todas estas performances no pasaron desapercibidas para el sello discográfico Columbia que la contrató para que formara parte de su elenco de artistas.
El 11 de febrero de 1926 y en Chicago, Ruth Etting entraba por primera vez en su vida en el estudio de una discográfica. Acompañada por el pianista Alfred Newman grabó dos temas. Uno de ellos fue el titulado “Let’s talk about my sweetie” composición de Walter Donaldson con letra de Gus Kahn.
Los primeros pasos de Ruth en la industria discográfica fueron más que aceptables, ya que durante el año 1926 dejó 24 canciones grabadas para el sello Columbia.
En 1927, el matrimonio Snyder se movió a Nueva York. Allí, Ruth conoció al compositor Irving Berlin que en esos momentos estaba centrado en la música para la revista de Broadway “Ziegfeld Follies of 1927”. Berlin se quedó gratamente impresionado de Ruth y le preparó una audición con el productor Florenz Ziegfeld. Ruth lo contó así: “El Sr. Ziegfeld me dijo que anduviera alrededor de la habitación y él estuvo todo el tiempo mirándome mis tobillos. Eso fue todo. En eso consistió la audición. Él no podía contratar a alguien que no tuviera los tobillos bonitos, no le importaba el talento que tuvieras”.
Ruth fue contratada para actuar en “Ziegfeld Follies of 1927”, no sin antes pasarse por el estudio de fotógrafo oficial de “Ziegfeld”, Alfred Cheney Johnston para ser retratada en varias poses erótico-glamurosas, requisito que debían de cumplir todas las “vedettes” de las diferentes revistas.
“Ziegfeld Follies of 1917” se representó en el New Amsterdam Theatre. Abrió sus puertas el 16 de agosto de 1927 y el telón bajó por última vez el 7 de enero de 1928. Fueron en total 167 representaciones.
Ruth Etting interpretó en la obra la canción titulada “Shakin’ the blues away” que se convirtió en la preferida del público asistente. La grabó en disco el 30 de agosto de 1927 acompañada por el pianista y compositor Rube Bloom. “Shakin’ the blues away” llegó al nº4 de las canciones más vendidas de la revista Billboard.

Siguiendo en Broadway con Ruth Etting, nos encontramos en 1928 con una comedia musical basada en el libro de Owen Davis titulado “The Nervous Wreck”. El productor Lorenz Ziegfeld la llevó a los escenarios con el título de “Whoopee”. Para este espectáculo, los principales papeles recayeron en Ruth Etting y Eddie Cantor.
“Whoopee” se estrenó el 4 de diciembre de 1928 y estuvo en cartel durante 407 representaciones. La música la compuso Walter Donaldson con letra de Gus Khan.
El destino quiso que Ruth Etting fuese la elegida para cantar “Love me or leave” en el musical, ya que esa canción se convertiría en el mayor éxito de toda su carrera. Pertenece a ese grupo que los norteamericanos denominan “torch songs”: canciones tristes o sentimentales que nos remiten a un amor no correspondido. “Ámame o déjame y permíteme que sea una solitaria. Tú nunca me creerás que únicamente te quiero a ti. Y prefiero quedarme sola que ser feliz con uno de tantos. Yo quiero tu amor, pero no quiero que sea prestado. Hoy lo tengo y mañana me lo quitas. Y no podría soportar compartirlo con ninguna otra persona”.
Ruth Etting se dio perfecta cuenta del potencial de “Love me or leave me” al punto de que a los trece días del estreno de la obra la grabó para Columbia acompañada de Joe Venuti, violín, Eddie Lang, guitarra y Rube Bloom, piano. Todos ellos músicos de jazz.

Aunque Ruth Etting (1896) ha estado acompañada por músicos de jazz en “Love me or leave me” – y también lo estuvo en otras canciones – ella fue siempre una cantante pop. Nunca poseyó ese fraseo consustancia al jazz y que sí lo tuvieran vocalistas contemporáneas suyas como Annette Hanshaw (1901), Lee Morse (1897) o Marion Harris (1896).

Continuando con “Love me or leave”, en cuanto el disco salió al mercado alcanzó el puesto nº2 de los más vendidos según la revista Billboard. Así mismo, la cantante la convirtió en su “signature song”.

Ruth Etting participó en otras tres revistas en Broadway. En 1929, en la titulada “Nine-Fifteen Revue” que no llegó a representarse ni siquiera durante una semana. Sin embargo, dentro del musical había una joya de canción titulada “Get Happy” compuesta por Harold Arlen con letra de Ted Koehler que se convertiría en un standard. Sin embargo, Ruth Etting no la grabó en disco.
En 1930, se estrenó la revista titulada “Simple Simon” que se mantuvo 135 días en cartel. También, como en el caso anterior, una canción titulada “Ten cents a dance” logró una gran aceptación por parte del público sobre todo por su letra, ya que esta reflejaba los problemas de encontrar un buen trabajo en medio de la gran Depresión: “… Vamos, chico grande, diez centavos por baile / Luchadores, marineros y sastres patizambos / pueden comprar un boleto y alquilarme / carniceros, barberos y ratas de los puertos / son novios que mi buena suerte me ha enviado / Tengo las medias porosas y con agujeros en los dedos de los pies / Estaré aquí hasta la hora del cierre / Baila y sé feliz por solo unos centavos”.
Ruth Etting grabó “Ten cents a dance”, compuesta por Richard Rodgers con letra de Lorenz Hart, el 4 de marzo de 1930, convirtiéndola en una de las canciones más apreciadas por sus admiradores permaneciendo en su repertorio hasta el final de su carrera.
El último musical de Broadway en el que actuó Ruth Etting fue en el titulado “Ziegfeld Follies of 1931” donde rememoró la canción “Shine on, harvest moon”. Esta canción fue presentada por primera vez en la revista “Ziegfeld Follies of 1908” donde la interpretaron sus propios autores, Nora Bayes y Jack Norworth, convirtiéndola en un standard.
Ruth Etting interpretó “Shine on harvest moon” como un homenaje a Nora Bayes que curiosamente grabó su canción para la discográfica Victor pero, por lo que se ve, nunca la editó.
“Ziegfeld Follies of 1931” fue la última revista que produjo Florenz Ziegfeld ya que falleció el 22 de julio de 1932.
Ruth Etting le dedicó unas palabras al señor Ziegfeld en la revista “Film Fan Monthly”: “Me gustaba “Ziggy”, siempre me trató correctamente. Yo solía salir de detrás de una cortina ataviada con esas voluptuosas creaciones que Ziegfeld siempre tenía para sus chicas. Yo no era una actriz, pero sabía vender una canción. Cuando yo cantaba cambiaban el decorado del teatro y a las chicas las vestían con nuevos atuendos… o las desvestían”.

A principios de los años treinta, Ruth Etting se había convertido sin duda en la artista más conocida del “show business”. Si algo le quedaba por conseguir sería recibir una llamada de Hollywood, presentarse allí y triunfar.
En el año 1933 recibió esa llamada y el director Frank Tuttle le dio un corto papel, cantar la canción “No more love” y decir cuatro frases, en la película “Roman Scandals” de 1933. Pero eso fue suficiente para que Ruth Etting alcanzase unos niveles de popularidad donde pocos artistas del espectáculo habían llegado. Participó en dos cortometrajes más, que ni siquiera hicieron falta, ya que su fama no podía volar más alto. Los medios le acuñaron el calificativo de “America’s Sweetheart”, “La Novia de América”.

En el año 1937, a Ruth Etting le llamaron de Hollywood y allí conoció a Myrl Alderman, un pianista y compositor de bandas sonoras para películas, y se enamoró perdidamente de él. El pianista, que estaba separado, correspondió a su amor y comenzaron a relacionarse íntimamente.
Y lo que pasó a continuación bien podría leerse en una de las novelas de Raymond Chandler.

Marty Snyder se enteró de que su mujer tenía un amante y se dirigió a Hollywood. Lo primero que hizo fue localizar a Myrl Alderman y obligarle a punta de pistola a que le condujese donde Ruth se encontraba. Llegaron a su casa y en ella también se hallaba Edith Snyder, hija del primer matrimonio de Marty. Es difícil conocer cómo se desarrollaron los hechos ante una situación tan explosiva, pero según los testimonios de las partes implicadas (no siempre coincidentes) podemos atenernos a lo siguiente: Tras una fuerte discusión, Marty Snyder disparó a Myrl Alderman hiriéndole de gravedad. Edith aprovechó esa oportunidad y salió de la habitación entrando de nuevo con una pistola con la que apuntó a su padre. Le disparó varias veces, pero las balas se incrustaron en la pared. Marty le arrebató la pistola a su hija y le dijo a Ruth que ya podía llamar a la policía.
Marty Snyder fue detenido y acusado de secuestro e intento de asesinato en la persona de Myrl Alderman. En el subsiguiente juicio fue declarado culpable de ambos delitos y enviado a prisión.

Todo este monumental escándalo en el que se vio envuelta Ruth Etting repercutió muy negativamente en su carrera artística, como era de esperar. El “show business” le dio la espalda y los medios se ocuparon de desposeerla del título de “novia de América”. Sus admiradores no le perdonaron que se “liara” con otro hombre estando casada, aunque su marido fuera un gánster impresentable.
Ruth Etting aceptó sin rechistar el veredicto del pueblo, se casó con Myrl Alderman, hicieron las maletas y se mudaron al estado de Colorado. Allí compraron un rancho a las afueras de Colorado Springs y en él vivieron felices el resto de sus días. Myrl hasta 1966 y Ruth dos años más tarde, después de permanecer alejada de los escenarios durante cuarenta años.

La vida de película que vivió Ruth Etting era un caramelo demasiado goloso para los guionistas de Hollywood. Así, en el año 1955 se rodó la película titulada “Love me or leave” basada en la vida y en los avatares de Ruth. El papel de protagonista se lo dieron a Doris Day y el de su marido el gánster a James Cagney.
El film estuvo nominado a seis premios Oscar. Y ganó tres. A la mejor historia, al mejor guion y a Cagney le concedieron el de mejor actor.
La película “Love me or leave” obtuvo unas buenas críticas por parte de la prensa especializada y de los amantes del cine. Es posible que alguno de estos últimos se enterara, al ver el film, que existió una gran estrella en los años veinte llamada Ruth Etting y que en esos momentos seguía viviendo en un rancho totalmente apartada, desde hace años, del firmamento que copan las grandes estrellas.

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