¿Quién Fue La Verdadera “Lili Marleen”?

Hans Leip
Hans Leip
Hans Leip
El Pequeño Acordeón Portuario – Hans Leip
Lale Andersen
Norbert Schultze
Hans Leip
Lale Andersen
Lilly Marlé (Freud)
Lilly Marlé (Freud)
Marlene Dietrich
Marlene Dietrich
Dave Brubeck
¿Quién Fue La Verdadera “Lili Marleen”?

El 22 de septiembre de 1893 nació Hans Leip en la ciudad alemana de Hamburgo. Su padre, un lobo de mar incurable, trató por todos los medios de que su hijo siguiera sus pasos, pero bastaron unas semanas a bordo de un pesquero pelando patatas y destripando peces para que el hechizo paterno saltara por la borda convirtiendo al vástago en un marinero de tierra. Ante tal desencantamiento, Hans decidió estudiar la carrera de magisterio siguiendo los consejos que desde niño le había trasmitido su madre.

En 1914, Hans terminó sus estudios y comenzó a dar clases en la escuela del barrio hamburgués de Rothenburgsort. En menos de un año fue llamado a filas por el ejército alemán – la I Guerra Mundial había estallado – enviándole a Berlín para su período de instrucción. Allí se hizo muy amigo de Klaas Deters ya que ambos habían sido seleccionados para un curso de oficiales que consiguieron aprobar.
Se daba la circunstancia de que los oficiales podían alquilar una habitación fuera de las instalaciones militares cuando no estaban de servicio y eso fue exactamente lo que hicieron Hans y Klaas.
El primer día en que pisaron la pensión Hans vio a través de su ventana a una bella muchacha entre patatas, botellas de cerveza y botes de col agría y se sintió atraído por ella. La chica era la hija de los dueños de la tienda de verduras situada debajo de su habitación. Cuando se conocieron ella le dijo que su nombre era Betty, pero el oficial le respondió que para él siempre sería Lili. Cierto día cuando Hans se dirigía a la pensión vio como Klaas Deters le hacía la corte a Betsy-Lili y en un arrebato de cortesía típico de la época le dejó el campo libre a su amigo.
A Hans Leip le agradaba pasar sus ratos libres visitando los museos de la zona con el fin de seguir preparando sus estudios artísticos. Un día recorriendo las salas de la Galería Nacional se fijó en una atractiva joven ataviada con un elegante vestido de plumas y no dudó ni un segundo en presentarse ante ella. La señorita resultó ser una enfermera sofisticada y liberal, hija de un médico militar. Su nombre era Marleen y en un abrir y cerrar de ojos se hicieron amantes, algo bastante inusual en la época.
Llegó el 4 de abril de 1915 y Hans Leip estaba de guardia en el cuartel pensando en Lili y en Marleen, en Marleen y en Lili y también en la muerte ya que al día siguiente debía de partir al frente de los Cárpatos. Y ese vago presentimiento de muerte se le anudó en la garganta mientras sus ojos permanecían fijos en el húmedo suelo que reverberaba bajo la luz amarilla de la farola:

“El presentimiento se me alivió trasformado en un tarareo que seguía el ritmo de los pasos con los que iba y venía entre las jambas de portón. La cantinela que conocía desde niño, los dos nombres que me habían sido susurrados aquí, en la ciudad de Berlín tan extraña para mí, como si en ellos residiera mi sostén y mi talismán. Se fundieron en uno y, casi amorfos, se convirtieron en un único deseo y una única opresión, amorosamente renacidos en una manifestación única, que no era Lili, ni Marleen sino “Lili Marleen”.
De pronto estuve seguro de que iba a regresar, aunque solo fuera como espectro. Como por arte de magia, verso a verso, se iba configurando un poema anotado musicalmente en el resplandeciente reflejo del asfalto”:

Frente al cuartel,
delante del portón,
había una farola,
y aún se encuentra allí.
Cuando queramos volver a vernos,
nos encontraremos bajo la farola
Como entonces, Lili Marleen.
Como entonces, Lili Marleen.

Nuestras dos sombras
parecían una sola.
Nos queríamos tanto
que daba esa impresión.
Y toda la gente nos verá
cuando estemos bajo la farola.
Como entonces, Lili Marleen.
Como entonces, Lili Marleen.

La farola conoce tus pasos
tu elegante andar
se ilumina todas las noches
aunque a mí ya se me habrá olvidado
Y si me sucediese un percance
¿Quién se pondrá bajo la farola
contigo, Lili Marleen?
contigo, Lili Marleen?

Terminada la contienda Hans Leip siguió con su vida como profesor y al mismo tiempo empezó a escribir poesía y novela. En 1937, su editor literario le reclamó una antología poética. El escritor estuvo de acuerdo, pero en un principio se negó a publicar el poema “Lili Marleen”, ya que lo considera como algo íntimo y privado. Al final lo editó, escribiendo dos versos más, y el poemario se tituló “El Pequeño Acordeón Portuario”.

Desde el espacio silencioso
Desde las entrañas de la tierra
Se aproxima a mí como en un sueño
tu adorada boca.
Cuando la niebla nocturna se
arremoline yo estaré en la farola
Como entonces, Lili Marleen.
Como entonces, Lili Marleen.

Cuando la niebla nocturna se
arremoline yo estaré en la farola
Como entonces, Lili Marleen.
Como entonces, Lili Marleen.

Lale Andersen (1905-1972) fue una cantante, compositora y actriz alemana que permaneció en activo desde el año 1933 hasta finales de la II Guerra Mundial. En los años 50 regresó tímidamente al mundo del espectáculo realizando varias giras por Europa y los EE.UU. Lale Andersen fue, sobre todo, una cantante de cabaret que pisó todos los escenarios de los más importantes de su país.
En el año 1935, Lale estaba actuando en uno de los míticos cabarets alemanes ubicado en Munich y denominado “Simpl”. Uno de sus clientes asiduos era un joven compositor de nombre Rudolf Zink que entabló amistad con la cantante, se convirtió en su pianista y compuso música pensada especialmente para ella. En el año 1937, decidió musicar varios de los poemas de Hans Leip que habían aparecido en su poemario “El Pequeño Acordeón Portuario”, entre ellos “Lili Marleen”.
Cerca de 1938, Lale Andersen grabó “Lili Marleen” compuesta por Rudolf Zink.

Esta primera versión de “Lili Marleen”, y que hoy en día duerme el sueño de los justos, no tuvo una gran aceptación por los melómanos alemanes en su día y se perdió en el tiempo.

En el año 1939, al compositor alemán Norbert Schultze también le interesaron las poesías de Hans Leip y una de las que eligió para musicar fue “Lili Marleen”.

El 1 de agosto de 1939 y en los “Berliner Electrola Studios”, Lale Andersen grabó “Lili Marleen” versión de Schultze”.
En los dos primeros años se vendieron 700 discos y 500 partituras. En el verano de 1941 empezaron a llegar desde Viena pedidos masivos de “Canción de un joven centinela”. Al principio todo el mundo de la discográfica pensó que se trata de una broma, ya que no sabían ni a qué canción se referían, ya que ellos la conocían como “Lili Marleen”. Al cabo de unas semanas se resolvió el misterio. Todas las noches poco antes de las diez, la nueva emisora militar alemana de la ocupada ciudad serbia de Belgrado emitía la casi olvidada canción.
Hans Leip lo recuerda así:

Hacia las nueve y media empezó a carraspear un aparato de radio y sonó una trompeta dando el toque de retreta. Y entonces percibí por primera vez aquella voz, que cantaba algo que había sido creado un cuarto de siglo antes, una canción de despedida dedicada a Lili y a Marleen, las dos muchachas de las que yo, a mis veintiún años, había estado enamorado siendo soldado en Berlín. Así pues, mi asunto privado había entrado a voz en grito en la esfera pública”.

El éxito que alcanzó Lale Andersen cantando esta canción es de sobra conocido. Se vendieron cientos de miles de discos y fue escuchada por millones de personas y se convirtió en “La Canción” de la II Guerra Mundial” de ambos bandos. (El nazi Goebbels intentó prohibirla y no pudo con ella).

El compositor Rudolf Zink demostró ser un buen perdedor, ya que al percatarse del inmenso éxito de la composición de Schultze dijo:

“Norbert Schultze no está muy bien predispuesto hacia mí, si es que siquiera me toma en serio. Hace unos años dimos los dos con el “El Pequeño Acordeón Portuario”, para el que cada uno compuso música a su manera. Lale Andersen se la ofreció sucesivamente al público, y entre esas canciones también estaba mi “Lili Marleen”, que después relevada por la versión de Schultze y grabada en disco, acabaría teniendo el éxito que todos conocemos. Yo reconocí sin más las ventajas de la composición de Schultze, pues permitía llegar a capas más amplias de la población y llevó la canción a su gran popularidad”.

El 23 de mayo de 1948, el reconocido diario en lengua alemana “Neue Zürcher Zeitung” publicó un artículo firmado por Margit Freud (sobrina de Sigmund Freud) en el que afirmaba que su hermana Lilly Marlé (que había adoptado el apellido de su marido al casarse con Arnold Marlé) era la persona a la que estaba dedicada la poesía de Hans Leip, es decir, que Lilly Marlé era “Lili Marleen”.
Lilly Freud (1888-1970) fue una actriz y escritora austríaca que se casó con el también actor Arnold Marlé en 1917. Ambos fueron miembros de la compañía del “Kammerspiele” uno de los teatros más famosos de Munich.
Margit Freud en su artículo relataba hechos circunstanciales o de difícil comprobación como que Hans Leip estuvo enamorado de Lilly Freud- Marlé.
Pocas semanas después de publicarse el artículo de Margit, Hans Leip desmintió todas las afirmaciones que en él se vertían en una carta abierta a todos los diarios que se habían hecho eco de la noticia y entre otras cosas relataba: “Yo apenas conocí a Lilly Freud-Marlé, pero si mis modestos versos han servido a la señora Freud Marlé – aunque ella no se los haya atribuido hasta 1948 y por error – para conseguir la atención que deseaba, me alegraré personalmente”.

Lejos de terminar la polémica sobre quién era verdaderamente “Lili Marleen”, después de las declaraciones del poeta, existieron una serie de artículos, documentos, escritos que fueron apareciendo al cabo de los años en los que la familia Freud o personas allegadas continuaron insistiendo en que Lilly Marlé era “Lili Marleen”. De hecho, hasta el día de su muerte en 1970, Lilly Marlé estuvo convencida de que la misteriosa “Lili Marleen” no podía ser nadie más que ella, a pesar de que solo dispusiera de unos escasos indicios.
Lilly Marlé llegó a decir los siguiente:

“Para mí fue un shock, me puse enferma. Porque esa era la canción que empleaba el ejército alemán en pleno. Y yo soy judía, sobrina de Sigmund Freud. Mi madre murió en Auschwitz. ¿Es posible que los nazis desfilaran al ritmo de una canción inspirada por una judía? Sería una ironía de la historia si fuera cierto. Desde entonces he oído que el propio Leip lo niega. Dice que las figuras originales fueron dos muchachas de Berlín, Lili y Marleen. Pero en un país antisemita sería impopular si dijera que se inspiró en una judía”.

Podemos asumir que la canción “Lili Marleen” nació tres veces: En la poesía de Hans Leip, en la composición de Norbert Schultze y finalmente en la leyenda creada por Lily Marlé.

Escribir sobre la canción “Lili Marleen” y no nombrar a Marlene Dietrich es prácticamente imposible.
La escritora Rosa Sala Rose, en su libro “Lili Marleen – Canción de Amor y Muerte” de 2008 relata lo siguiente:

“La verdadera subversión que Marlene Dietrich hace de la “Lili Marleen” original se produce en el acompañamiento musical. De la orquestación desaparece el toque de retreta que la convertían en una canción apta para la guerra y en su lugar aparece el melancólico acordeón. Marlene eliminó la dimensión soldadesca de la canción para convertirla en una “chanson” cuyas notas parecen fundirse en sus labios. Ya no hay nada que suene a marcha militar, ni a desfile, ni a muerte. Tan solo la melancólica esperanza de un mundo mejor simbolizado por el amor de Lili y el soldado. “Lili Marleen” queda plenamente depurada de todo residuo afín a la mentalidad nazi. Los británicos se la arrebataron al enemigo, pero fueron los norteamericanos quienes la “desnazificaron” definitivamente. Desde entonces es una canción universal que ha superado a un tiempo y a un lugar”.

Fuera del cuartel junto a la luz de la esquina
Siempre estaré de pie y esperaré por ti por la noche
Crearemos un mundo para dos
Te esperaré toda la noche
Para ti, Lili Marleen
Para ti, Lili Marleen

Corneta esta noche, no toques asamblea
Quiero otra velada con sus encantos
Entonces nos diremos adiós y nos despediremos
Siempre te mantendré en mi corazón
Conmigo, Lili Marleen
Conmigo, Lili Marleen

Dame una rosa para demostrar lo mucho que te preocupas
Atado al tallo, un mechón de tu cabello dorado
Seguro que mañana te sentirás triste
Pero luego vendrá un amor que será nuevo
Para ti, Lili Marleen
Para ti, Lili Marleen

Cuando vamos marchando por el barro y con frio
Y cuando creo que mi petate pesa más de lo que puedo sostener
Mi amor por ti renueva mi fuerza
Estoy caliente de nuevo, mi mochila es ligera
Eres tú, Lili Marleen
Eres tú, Lili Marleen

Mi amor por ti renueva mi fuerza
Estoy caliente de nuevo, mi mochila es ligera
Eres tú, Lili Marleen
Eres tú, Lili Marleen

Marlene Dietrich grabó “Lili Marleen” en inglés el año 1945, pero meses antes la cantó en las radios y en espectáculos en directo. La vocalista la presentaba así:

“Ahora vais a escuchar una canción que siento muy cerca de mi corazón. La canté durante la guerra durante tres largos años. Por todo África, Sicilia, Italia. La canté en Alaska, Groenlandia, Islandia. En Inglaterra, en Francia, en Bélgica y Holanda. En Alemania y en Checoslovaquia. ¡Y los soldados la adoraban! ¡Lili Marleen!

El mundo del jazz no le ha dedicado muchos minutos a “Lili Marleen”, pero basta que lo haya hecho uno de los mejores: el compositor y pianista, Dave Brubeck. La grabó en 2004 y salió en el álbum “Private Brubeck Remembers”. La interpretó a piano solo, desnudando la canción y quedándose con la melodía, aderezada con unos acordes jazzis ahí donde su buen saber se lo indicó.

Subscribe