Las Musas y Tres Canciomes

Las Musas Griegas
Herman Hupfeld
Max Steiner
Dooley Wilson
Sonny Stitt
Gene Tierney
David Raksin
Otto Preminger
Johnny Mercer
Woody Herman Orchestra
Jean Harlow
Billie Holiday – Club Downbeat – Nueva York – 1947 – Fotógrafo: William P. Gotieeb
Oscar Peterson
Las Musas y Tres Canciones

Las Musas que mueven los hilos de la música son muy caprichosas. Algunas veces con un sutil meneo consiguen que una canción se convierta en un éxito a las pocas semanas de su lanzamiento. Por el contrario, a veces el favor del público lo consigue después de recorrer un largo y tortuoso camino, parafraseando a Los Beatles. Así mismo, los compositores saben que esa inspiración tan necesaria para escribir tal o cual canción les puede llegar en el momento más inesperado, pero no saben cuando. Eso está supeditado al antojo de Las Musas.

Herman Hupfeld (1894-1951) fue un compositor y letrista norteamericano que no es demasiado conocido. Con su música se estrenaron cinco musicales en Broadway y participó junto a otros compositores en seis más. El 13 de octubre de 1931 se subió el telón por primera vez para exhibir el musical titulado “Everybody’s Welcome” en el Shubert Theatre de Broadway. El telón se bajó por última vez después de 139 representaciones. Hupfeld contribuyó en la música de la obra con una canción titulada “As time goes by”. La interpretó Frances Williams una actriz y cantante poco conocida, pero que participó en más de dos docenas de musicales de Broadway y en media docena de películas. Tanto la canción de Hupfeld como las compuestas por sus compañeros pasó totalmente inadvertida por parte del público y de la crítica.

Murray Burnett (1911-1997) fue un escritor y profesor de teatro norteamericano que junto a su compatriota la guionista Joan Allison (1901-1992) escribió una obra teatral con algún número musical titulada “Everybody comes to Rick’s” en 1940. Este espectáculo nunca llegó a estrenarse y al año siguiente la compañía cinematográfica Warner Brothers les compró los derechos de autor por una cantidad récord para aquellos años. $20.000 que equivaldrían hoy en día a $400.000.

Basada en la obra “Everybody comes to Rick’s” se rodó la película “Casablanca” en 1942. Sus guionistas aprovecharon el 70% de lo que ya estaba escrito en la pieza original incluyendo la canción “As time goes by” que Burnett y Allison ya la habían elegido como el tema de amor de su obra. Cuando Hal B. Wallis, el productor de “Casablanca”, la escuchó por primera vez se enamoró de ella y tuvo muy claro que “As time goes by” se convertiría en la melodía principal del film.
Max Steiner, uno de los pesos pesado entre los compositores de bandas sonoras con un centenar de ellas en su haber, catorce nominaciones a los premios Oscar y premiado con cuatro estatuillas, fue el elegido por Hal B. Wallis para que escribiera el “score” de Casablanca. Cuando el músico se enteró por el productor que este ya había elegido la canción “As time goes by” como el tema principal del film se sintió poco menos que ofendido. Esa decisión significaba que su creatividad musical iba a estar totalmente condicionada. Wallis le había puesto unas enormes puertas al campo de su inventiva con la imposición del tema de Hupfeld. Después de grandes discusiones y para aplacar las iras de Steiner, el productor le propuso escribir una canción alternativa que luego pudiera usarse como tema de amor. El músico se presentó con su canción, pero Wallis le dijo que utilizar su melodía supondría volver a rodar todas las escenas de la película en las que aparecía Ingrid Bergman y Dooley Wilson (el pianista, Sam) y eso no era viable ya que la actriz se había cortado el pelo para su siguiente película (Por quién doblan las campanas). Esa excusa no le sirvió a Steiner ya que sabía que existían maravillosas pelucas que hubieran resuelto el problema, pero tuvo que callarse y tragar. A partir de aquí, Max Steiner fue de las pocas personas que odió con toda su alma la canción “As time goes by”. De todas maneras, el músico a pesar de los pesares no lo hizo nada mal ya que al año siguiente estuvo nominado al premio Oscar en la categoría de mejor banda sonora de película por Casablanca.

El actor, cantante y baterista Dooley Wilson (1886-1953 (el pianista Sam) es quien interpreta  la canción “As time goes by” cuando Ingrid Berman (Ilsa) se lo pide y esa secuencia se convierte en la escena más conocida y emotiva de la película. Wilson no había tocado el piano en toda su vida. Fuera de foco y detrás de unas cortinas estaba el pianista, arreglista y director de banda Elliot Carpenter (1894-1982) que fue el que le dobló en todas las escenas donde aparece tocando el piano. La banda que lideró Carpenter en los años veinte se llamaba “The Red Devils”.

El 22 de junio de 2004 el American Film Institute en un especial de la televisión CBS eligió las 100 mejores canciones, que según su criterio, forman parte de las bandas sonoras de las películas rodadas en el siglo XX. “As time goes by” consiguió un más que honroso segundo puesto. Solo le ganó “Over the rainbow” de la película “El Mago de Oz” (1939) y compuesta por Harold Arlen con letra de E.Y. Harburg.

Las Musas movieron sus hilos sin prisa, pero sin pausa para que “As time goes by” consiguiera convertirse en una canción eterna.

Os propongo escuchar “As time goes by” por el saxofonista Sonny Stitt que está acompañado por el pianista Walter Davis, el contrabajista George Duvivier y el baterista Jimmy Cobb. La canción se grabó el 9 de junio de 1982 y pertenece al álbum “Smooth Sonny”.

Se oye una voz en off que dice: “Nunca olvidaré el fin de semana que siguió a la muerte de Laura” y empieza “Laura” una de las mejores películas de cine negro que se ha rodado en toda la historia del séptimo arte. Además, está protagonizada por esa maravillosa actriz de nombre Gene Tierney de la cual estaré enamorado toda mi vida.

Darly F. Zanuck, productor de la película, le ofreció escribir la banda sonora al músico Alfred Newman, uno de los mejores compositores de Hollywood. Durante los cuarenta años que estuvo en activo escribió la banda sonora de más de doscientas películas. Ganó ocho premios Oscar y estuvo nominado en diez. Newman leyó el guion del film y le pareció que no ofrecía gran cosa y él estaba acostumbrado a proyectos de más envergadura. Declinó escribir la música para la película Laura. Ante esta negativa Zanuck se puso en contacto con el compositor Bernard Herrmann poseedor de un palmarés que no llega al de Newman, pero consiguió un Oscar y cuatro nominaciones. También trabajó para la televisión en donde es recordado por escribir la música del programa The Alfred Hitchcock Hour. Herrmann le dijo a Zanuck: “Si la película no es lo suficiente buena para Newman no tiene por qué serlo para mí”. Y no aceptó el ofrecimiento del productor. Al final el proyecto recayó en David Raksin un compositor especializado en las más oscuras películas de la serie B de la 20th Century Fox.

David Raksin (1912-2004) nació en una familia donde la música estaba muy presente. Su padre poseía una tienda que vendía partituras e instrumentos musicales y ocasionalmente tocaba el fagot en la Philadelphia Orchestra. El fue su primer profesor siendo un niño enseñándole a tocar el piano y el clarinete. Continuó con sus estudios musicales primero en la “High School” de Filadelfia y más adelante en la Universidad de Pennsylvania donde creó una banda que le sirvió para poder financiar sus clases en la facultad. Con veintitrés años y a través del pianista Oscar Levant conoció a George Gershwin quien le introdujo en Broadway y en Hollywood. Sus primeros trabajos tanto en musicales como en películas fueron como arreglista y director de orquesta. Consiguió escribir las bandas sonoras de varias películas y un buen día llegó Darly F. Zanuck y le ofreció escribir la música para el film “Laura”.
Raksin leyó el guion y él sí se dio perfecta cuenta de todo su potencial. Su entusiasmo por el proyecto sufrió un duro revés cuando Otto Preminger, el director de la película, le comunicó que quería usar como melodía principal el tema de George Gershwin “Summertime” de la ópera Porgy and Bess. Unos días más tarde los herederos de Gershwin no le cedieron los derechos y entonces el director eligió la canción “Sophisticated Lady”de Duke Ellington. Cuando se lo comunicó a Raksin se produjo un gran choque de trenes entre ambos. Ambos defendieron criterios muy diferentes al asociar el personaje de Laura con el que describe la canción de Ellington. Al final el director zanjó de esta manera la discusión: “Muchacho, estamos a viernes si el lunes me traes una buena melodía la usaremos, si no “Sophisticated Lady”.
Raksin fue a su casa y se encerró en su estudio. Pasó el viernes y el sábado y esa melodía que buscaba no terminaba de llegar. El domingo por la mañana se acordó de una carta que había recibido hacía un par de días y no la había querido abrir, ya que suponía que traía malas noticias. Su vida matrimonial no estaba pasando por sus mejores momentos. La leyó y efectivamente sus sospechas se confirmaron, su esposa le pedía el divorcio. Dejó la carta sobre el piano, y sus pensamientos se convirtieron en una serie de fotogramas que según iban pasando retrataban los momentos buenos y malos por los que transcurre toda una vida en común.
De una manera inconsciente sus dedos empezaron a desplazarse por las teclas blancas y negras y cuando su mente volvió al presente se percató de que una melodía estaba tomando forma. El lunes presentó su obra a Otto Preminger y éste, obviamente, se emocionó.

Las Musas cumplieron, pero el momento en que movieron sus hilos fue un tanto peculiar.

“Laura” es, a mi juicio, una de las mejores canciones que se ha escrito en la historia de la música. Cole Porter comentó que “Laura” era una de las canciones que él le hubiera gustado componer. El tema se hizo tan popular a raíz de la película que la Twentieth Century-Fox quiso agregarle una letra. Por diversos motivos los letristas Oscar Hammerstein II e Irving Ceasar declinaron escribírsela. David Raksin comentó: “Bien, hay una persona que no conozco, pero que es un maravilloso letrista y me gustaría contar con él”. Se estaba refiriendo a Johnny Mercer, que como siempre escribió una excelente letra que contribuyó, si cabe, a que “Laura” se hiciera aún más popular.

Laura es un rostro entre luces brumosas / Unas pisadas que escuchas abajo en el hall / Una sonrisa que flota en una noche verano / Que tú nunca la recordarás del todo / Y verás el rostro de Laura en un tren que pasa / Y esos ojos que te parecen tan familiares / Ella te dio el que para ti fue tu primer beso / Así es Laura, pero ella es solo un sueño.

 El mundo del jazz se apropió de “Laura” desde un primer momento, Duke Ellington, Glenn Miller, Harry James, Gene Krupa, pero el que consiguió vender un millón de discos fue Woody Herman al frente de su orquesta. Además, fue el vocalista, una faceta suya que no la prodigó demasiado.
La grabación fue el 19 de febrero de 1945 y “Laura” formó parte de un single de 78 rpm.

Hago un pequeño paréntesis para relatar una pequeña anécdota entre David Raksin y Alfred Hitchcock. El director de cine había elegido al músico para que se ocupara de escribir la banda sonora de la película “Naufrágos” (Lifeboat) (1944). En un momento Hitchcock le hizo llegar a Raksin el siguiente mensaje a través de un ayudante: “Dígale al Sr. Raksin, que ya que la película “Naufragos” se desarrolla en pleno océano ¿de dónde va a salir la música?” Raksin le dijo al mensajero: “Dígale al Sr. Hitchcock que se ocupe de dónde salen cámaras, que yo ya me ocuparé de dónde sale la música”. David Raksin no intervino en la banda sonora.

En el año 1934 los productores de la MGM le pidieron a Richard Rodgers que compusiera la música y a Lorenz Hart que escribiera le letra de una canción para una escena que representaba a una joven e inocente aspirante a actriz rezando una plegaria para cumplir su sueño. El caso es que la “joven e inocente” era la rubia platino Jean Harlow considerada la sex-symbol por excelencia de los años treinta. Rodgers y Hart escribieron la canción a la que titularon “Prayer” (Plegaria). En un momento la letra decía así: “Oh Dios, si no estás muy ocupado ahí arriba te pido que me ayudes rezándote esta oración”. Cuando los productores y los censores vieron a la rubia platino rezándole a Dios la sacaron a ella y a la canción de la película.

Rodgers y Hart se guardaron la canción para una mejor ocasión. Esta llegó al cabo de unos meses ya que la propia MGM les contrató de nuevo para que escribieran un tema para la película de gánster “Manhattan Melodrama”. La acción se desarrollaría en los escenarios del Cotton Club donde la interpretaría la actriz y cantante Shirley Ross. Al tema lo titularon “The bad in every man” (La maldad que hay en todos los hombres) y una parte de la letra decía así: “Te tomas el café de trago y corres / al metro y te mezclas con los pasajeros / No respires, no está permitido”. Esta vez fueron los productores los que le hicieron cambiar a Lorenz Hard estas frases. Ya era la tercera vez que el letrista trajinaba en la misma canción. Esto es lo que les ofreció: “Oh Dios, ¿qué me está pasando? / Parece que solo se me permite ver / la maldad que hay en todos los hombres”. Por fin estas frases se dieron por correctas.
La película “Manhattan Melodrama” se estrenó en los cines el cuatro de mayo de 1934. El 22 de julio el gánster John Dillinger salía del Biograph Theater de Chicago después de ver la citada película. Agentes del F.B.I. le estaban esperando y cuando procedieron a su detención Dillinger sacó una pistola por lo que fue abatido a tiros por los agentes causándole la muerte.
Jack Robins, máximo responsable de la editorial de la M.G.M. le comunicó a Richard Rodgers que publicitarían su canción si Lorenz Hart le cambiaba la letra, ya que no querían de ninguna manera que se la pudiera relacionar con sucesos sangrientos. El letrista dijo que no le daba la real gana y al compositor no le quedó más remedio que registrarla instrumental.
Sin embargo, Jack Robins sabía que era una buena melodía y no se cansó de repetir a Rodgers día tras día que debía hacer lo imposible para convencer a Lorenz Hart de que escribiera una nueva letra. Este último se hartó de escuchar a los dos y para quitárselos de encima escribió lo que él consideró una letra sosa y ñoña y le puso el título de “Blue Moon”.
“Blue Moon” se convirtió en la canción de más éxito de Rodgers y Hart, “y la única – remarcó Rodgers – que no está asociada a ninguna revista o película musical”.

Las Musas al final cumplieron, pero estuvieron un buen rato divirtiéndose a costa de Lorenz Hart.

Os propongo escuchar “Blue Moon” en una versión cantada, no vaya a ser que se enfade Lorenz Hart. Quién mejor que la mejor: Billie Holiday. No se conoce exactamente cuándo se realizó la grabación, pero sería hacia finales del mes de abril de 1952. Los músicos que acompañaron a Billie son los siguientes: Oscar Peterson (p), Ray Brown (b), Alvin Stoller (d), Charlie Shavers (tp), Flip Phillips (ts).

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