Slang, Jive y Slim Gaillard

Flappers
Speakeasy
Hipster
Slim Gaillard & Slam Stewart
Slim Gaillard
Slim Gaillard
Slang, Jive y Slim Gaillard

Desde siempre ha existido un lenguaje que se ha desarrollado en paralelo al del uso común de un país o de una comunidad. Son palabras que solamente las entiende un determinado grupo social bien porque las “inventa” o bien porque les cambia el sentido habitual que ellas poseen. En español a ese especial lenguaje le llamamos jerga o argot.

La palabra “slang” con el significado de jerga se empezó a utilizar en Inglaterra a partir de la mitad del siglo XVIII. Su etimología histórica fue la siguiente: primeramente, delimitaba un territorio. Luego pasó a ser una demarcación que utilizaban los vagabundos en su vida errante. Más adelante se utilizó para determinar un asentamiento fijo de vagabundos. Y finalmente expresó la jerga que estos últimos utilizaban. Y por extensión la palabra “slang” posee el significado que hoy todos conocemos.

El término “slang” viajó a América y desde un primer momento fue utilizado por sus pobladores.
A finales del siglo XIX apareció una nueva palabra denominada “coon” que era una aféresis de “racoon” (mapache). Con ella se identificaba a los negros, ya que era conocida su predilección por degustar un guiso preparado con el citado animal. No se puede, por ello, clasificar a la citada palabra como despectiva. Además, Ernest Hogan fue el compositor afroamericano que la popularizó por todo el país gracias a su composición “All coons look alike to me” (1896), ya que llegó a vender un millón de partituras. Las canciones “coon” estuvieron de moda entre 1889 y 1910.

A partir de palabra “flap”, que se puede traducir como aleteo, se sacaron de la manga en los años veinte el término “flappers” que aglutinó a todas las jóvenes que eran adictas al charlestón mientras transgredían los rolles que hasta ese momento les había impuesto la victoriana sociedad norteamericana de entonces. No llevaban corsé, usaban faldas más cortas, fumaban, bebían alcohol, se cortaban el pelo a lo “garçon” y les gustaba conducir coches a gran velocidad.

Con la entrada en vigor en 1920 de las leyes que ilegalizaron la fabricación, el trasporte y la venta de bebidas alcohólicas proliferaron como hongos, sobre todo en las grandes capitales, bares clandestinos donde la ciudadanía norteamericana podía consumir todo tipo de brebajes alcohólicos, todos ellos de contrabando y todos ellos suministrados por bandas de gánsteres.
A ese tipo de establecimientos la población los llamó “speakeasy” que lo podríamos traducir como “habla suave”. Cuentan que durante La Prohibición (1920 – 1933) en Nueva York se abrieron alrededor de 100.000 “speakeasy”, doblando en número los locales donde se podía consumir bebidas alcohólicas del que existía antes de la promulgación de La Ley Seca.

A principio de los años cuarenta con la aparición del jazz moderno – bebop – a la mayor parte de los aficionados al jazz no le interesó esa nueva corriente. Sin embargo, un grupo de jóvenes blancos de clase media abrazaron a esa nueva y revolucionaria música de jazz. A la vez que rechazaban las normas sociales y el estilo de vida de las clases altas. Se les podía distinguir por su estrambótica forma de vestir portando chaquetas con hombreras de 15 cmts. que llegaban hasta las rodillas y pantalones balón hasta el pecho. Aparte de lucir grandes pajaritas y largas cadenas en los relojes de bolsillo (ver foto). A este grupo de jóvenes se les llamó “hipsters”. Esta palabra se formó agregándole el sufijo inglés “ster” a la palabra “hip” que la podríamos traducir como “estar a la última”. Estos “hipsters” se reunían en los clubs de jazz donde tocaban los músicos negros obviando totalmente la mezcla de razas. El término “hípster” se ha seguido utilizando hasta nuestros días, pero en un sentido que nada tiene que ver con el original de los años 40.

A mediados de los años veinte, el número de habitantes con raíces africanas de Harlem había crecido hasta los 250.000. Para ellos, el barrio se había convertido en el centro de su universo. Harlem era un pequeño país dentro de un gran país. Fue en esa mota de polvo en el mapa de los EE.UU. donde el “slang” se desarrolló de forma vertiginosa convirtiéndose en cierta manera en el lenguaje de esa pequeña metrópoli. A ese idioma le llamaron “jive”.
Cuando el clarinetista Mezz Mezzrow llegó a Harlem se preguntó ¿Qué es esa especie de políglota “patois” que estoy escuchando a esos tipos en la esquina?
Cuando Mezzrow se convirtió en un negro más de Harlem (aunque él era blanco) lo supo: “Jive, lo descubrí y no se trata de una mezcla lingüística de sueños y realidades… es una completa nueva actitud ante la vida”.

En el libro titulado “Harlem Jive” escrito por el periodista y pianista de jazz, Dan Burley en 1944 podemos leer: “Jive” es un lenguaje en movimiento. Por su inusual, exótica y pintoresca forma de hablar es un medio para escapar, una válvula de escape para la gente que ha estado presionada contra el muro durante siglos, privada de una completa libertad en lo que concierne a los aspectos sociales, económicos e intelectuales. Es una articulada protesta de la gente que ha permanecido como un desconcertado pardillo esperando el milagro de una mejor y completa existencia… posee el mismo significado que esa manera de “escaparse” que tenían los esclavos americanos cuando cantaban los espirituales; que esas canciones blues donde ellos protestaban que no habían nacido para ser domesticados ni tutelados por sus vecinos blancos. El “jive” les proporciona un medio universal para expresar sus reclamaciones…”

Uno de los personajes de Harlem que más contribuyó a llenar de contenido el “jive” fue el cantante, compositor y líder de banda Cab Calloway. En el año 1938, publico un pequeño libro con el título de “The Cab Calloway’s Hepsters Dictionary – Language of Jive”, que tuvo, al menos, cuatro nuevas ediciones. Dos años más tarde, el New York Amsterdam News publicó un extenso artículo sobre el diccionario y le cambió el título introduciendo en él la nueva palabra que se había puesto en boga, quedando de esta manera “The Cab Calloway’s Hipsters Dictionary – Language of Jive”.

Voy a tratar de poner un ejemplo del “jive” de Cab Calloway.
Las siguientes frases estarían en “jive”:

El canario es mi barbacoa, yo soy un gato que golpeo la caseta del perro mientras una paloma me entrega algo de su piel. El gato que limpia sus hierros es duro. El pieles cabalga. Tres pajaritos con un pedazo de cielo pasean por el país oscuro.

La traducción al español sería:

La cantante es mi novia, yo soy un músico que toca el contrabajo mientras una chica joven me aplaude. El músico que baila claqué es muy bueno. El baterista tiene swing. Tres jóvenes cantantes con sombrero pasean por Harlem.

Slim Gaillard nació en 1916 en Detroit, Michigan. O quizás fue en Burnt Corn, Alabama. Aunque todo parece indicar que fue en la ciudad de Santa Clara en Cuba. Su madre María Gaillard era de ascendencia afrocubana y su padre Theophilus Rothchild procedía de una familia judía alemana.
El primer trabajo de Slim fue el de cortador de cañas de azúcar. Con una edad de 12 años acompañó a su padre a dar una vuelta al mundo. Por razones desconocidas se quedó descolgado en Creta y pasó cuatro años recorriendo países del mediterráneo. Aprendió a defenderse en griego y en árabe. Con 16 años, y sin saber hablar inglés, se instaló en Detroit y estuvo trabajando en la Ford Motor Company.
Con veinte años había aprendido a tocar el piano y la guitarra. En esa misma época comenzó a crear una jerga propia a la que llamó “Vout-o-Reenee” imprimiendo un diccionario a finales de los años treinta. Este lenguaje (que era un galimatías) trajo de cabeza a bastantes personas del mundo del show-business.
En el año 1938, formó pareja con el contrabajista Slam Stewart y en abril grabaron su primer sencillo en el cual se encontraba la canción “Flat Fleet Floogee” que se convirtió en su gran éxito, pero que tiene su historia.
Slim Gaillard y Slam Stewart escribieron una canción con el título de “Flat foot floozie (with floy floy)”. Su traducción literal al lenguaje convencional sería: “La prostituta del pie plano (con un problema venéreo)”.
Por muy en argot que estuviera el título la compañía discográfica se negó a grabarla con esa denominación. Así que Slim tuvo que cambiar la palabra, floozie (prostituta), por floogee, (que se la inventó). El término “floy floy” (enfermedad venérea) desapareció. Y también utilizaron “fleet” (flota) por “foot” (pie). En definitiva “Flat Fleet Floogee” no significaba nada.
La orquesta de Benny Goddman grabó el tema de Gaillard con el título de “The Flat Foot Floogie” (que seguía sin tener ningún sentido) el 31 de mayo de 1938 y llegó al nº1 de ventas de la revista Billboard”.
El 29 de diciembre de 1945, Slim Gaillard grabó “Flat Foot Floogie” con una banda de ensueño: Dizzy Gillespie, trompeta; Charlie Parker, saxo alto; Jack McVea, saxo tenor; Dodo Marmarosa, piano; Bam Brown, voz y contrabajo; Zutty Singleton, batería.

Slim Gaillard combinó su carrera de músico con la de actor en los años cuarenta y cincuenta. De esa época podemos reseñar la película “Hellzapoppin’” y el álbum que grabó junto a la orquesta de Dizzy Gillespie. En los sesenta y setenta su dedicación estuvo centrada en el cine y en apariciones en programas estelares de variedades de la televisión como “The Chuck Barris Rah Rah Show” de la NBC.
Durante sus estancias en Hollywood se hacía llamar “Dark Gable” debido al profundo afecto que muchas actrices principales de Hollywood mostraban por este aventurero nacido en Cuba. Este trabajo “a deshoras” le causó algo más que un ligero problema teniendo que poner, en algunos casos, tierra de por medio.

A principios de los años ochenta realizó una gira por Inglaterra y decidió quedarse a vivir en ese país. La BBC le abrió sus puertas, actuó en los mejores clubs de jazz como el de Ronnie Scott y convenció al director de cine Joe Massot para que le produjera un álbum, al que titularon “Siboney”. En él, Slim Gaillard, por primera vez, se sumergió en la música de la tierra que le vio nacer. El disco es prácticamente un homenaje al compositor cubano, Ernesto Lecuona, ya que la mitad de los temas están escritos por él. Gaillard en este trabajo se olvidó de su “Vout-o-Reenee” y fue fiel a las notas escritas en las partituras, como lo demostró en la canción “Siboney”. Este trabajo de 1985 se apartó totalmente de toda la discografía de Gaillard y fue el último que grabó en su carrera.

En el año 1986, Gaillard interpretó la canción “Selling Out” compuesta junto a Tot Taylor con letra de Julien Temple en la película musical titulada “Absolute Beginners”. Tres años más tarde, la BBC emitió un documental de cuatro episodios dirigido por Anthony Wall donde se recrea la vida del músico cubano. Lo tituló: “Slim Gaillard’s Civilization”.
El 26 de febrero de 1991, Slim Gaillard partió de este mundo en la ciudad de Londres. Después de casi seis décadas, el mundo del cine, de la televisión, del jazz… se quedaron sin uno de sus protagonistas más atípicos. El humor también le echó de menos, ya que estuvo presente en todas sus performances.

Slim Gaillard fue inmortalizado por Jack Kerouac en su libro “En el Camino”. Entresaco algunas de sus frases:
…Slim hace y dice cualquier cosa que se le pasa por la cabeza. Comienza a cantar:
– Mezcladora de cemento, Pu-ti, Pu-ti -y de pronto ralentiza el ritmo y se inclina pensativo sobre los bongos tocándolos suavemente con la yema de los dedos mientras todo el mundo se echa hacia delante conteniendo la respiración para conseguir oír lo que dice y toca; entonces coge el micrófono y dice lenta, muy lentamente:
– Gran-oruni… suave-ovauti… hola-oruni… bourbon-oruni… todo-oruni… qué están haciendo los de la primera fila con sus chicas-oruni… oruni… vauti… oruniruni…
– ¡Dios! ¡Sí! -dice Dean que está de pie al fondo aplaudiendo y sudando-. ¡Sal! ¡Slim sabe cómo es el tiempo! ¡Sabe cómo es el tiempo!
Slim se sienta al piano y golpea dos notas, dos do, después dos más, después una, después dos, y de pronto el bajista, un tipo corpulento, sale de su ensoñación y se da cuenta que Slim está tocando “C-Jam Blues” y aporrea con su enorme dedo índice la cuerda y se inicia una sonora y potente pulsación y todo el mundo se mueve al compás y Slim sigue mirando tan triste como siempre, y tocan jazz durante media hora, y Slim enloquece y coge los bongos y toca ritmos cubanos tremendamente rápidos y chilla cosas dementes en español, en árabe, en dialecto peruano, en egipcio, en todos los idiomas que conoce, y sabe innumerables idiomas… Le ponen un vaso de bourbon en la mano.
– Bourbon-oruni… gracias-ovauti.
Ahora Dean se acercó a él, se acercó a su dios; creía que Slim era Dios; caminó arrastrando los pies hasta él y le hizo una reverencia y le rogó que se sentara con nosotros.
Muy bien-oruni – dijo Slim; se sentaba con cualquiera, pero no garantizaba que estuviese en espíritu con la gente. Dean consiguió una mesa, pidió bebidas, y se sentó muy tieso frente a Slim. Este soñaba por encima de su cabeza. Cada vez que Slim decía:
– Oruni. – Dean respondía: Sí
Yo estaba sentado entre aquel par de locos. No pasó nada. Para Slim Gaillard el mundo entero es sólo un gran oruni”.

 

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