The Underground Railroad: Harriet Tubman Y Los Espirituales

Harriet & John Tubman
Mapa de las Rutas de The Underground Railroad
Harriet Tubman
Ilustración de “Pata de Palo” Joe
Harriet Tubman
Frederick Douglass – cerca de. 1879.
Thomas Clarkson
Coronel James Montgomery
Harriet Tubman probablemente en frente de su casa en Auburn en 1911. Tenía entonces una edad de 89 años.
Wynton Marsalis
The Underground Railroad: Harriet Tubman Y Los Espirituales

En el año 1822 y en una plantación de la ciudad de Dorchester Country, en el estado de Maryland, vino al mundo una niña a la que sus padres le pusieron el nombre de Araminta. Ella se convirtió en la cuarta hija de una pareja de esclavos llamados Ben y Harriet Greene Ross. Sus primeros años de vida los pasó junto a su abuela, ya que esta era demasiado vieja para poder trabajar en los campos. Cuando Araminta cumplió seis años, el encargado de la plantación Edgard Brodas consideró que contaba con la edad suficiente para poder trabajar y la envió a casa de una pareja de blancos, que se dedicaba a la colocación de trampas para cazar animales, con el fin de que les sirviera de ayuda en todo aquello que fuera menester. Esta, su primera ocupación como esclava, le duró un par de años hasta que enfermó y sus amos la enviaron de vuelta a la plantación. Su segundo trabajo fue más agradable, ya que le pusieron al cuidado de los niños de un joven matrimonio, pero esta grata tarea terminó antes de lo previsto, ya que la esposa vio como Araminta se comía unos terrones de azúcar y la despidió. Enviada de nuevo a la plantación permaneció en ella durante 18 años realizando los trabajos propios de una esclava.

En el año 1844, Araminta, que para entonces había cambiado su nombre de pila por el de Harriet, se casó con John Tubman, afroamericano como ella, pero con una gran diferencia: se trataba de una persona libre. Harriet Tubman pensó que el sueño de toda su vida se podía cumplir, ya que entendió que su marido le ayudaría a escapar al Norte del país para allí poder vivir el resto de sus vidas juntos y libres. Pero John Tubman no accedió a tal petición, se encontraba cómodo en el Sur y desechó totalmente la idea, aún a sabiendas de que a su esposa, como esclava que era, la podían vender en cualquier momento y separarla de su lado.
Harriet permaneció junto a su marido durante cuatro años, al cabo de los cuales, le abandonó para tratar encontrar la libertad en el Norte de los Estados Unidos algo que consiguió al año siguiente.

¿Cómo pudo Harriet Tubman, una esclava sin ningún recurso, llegar hasta el estado de Pennsylvania? ¿De qué medios se valió para alcanzar su objetivo?
La ayuda la recibió, en primer lugar, de un blanco abolicionista y vecino suyo, que le proporcionó una dirección a pocos kilómetros de la plantación. Allí unas personas, también blancas, la condujeron hasta una vieja estación de ferrocarril y la escondieron en el vagón de un tren, comentándole que recibiría ayuda en la siguiente estación.
Y así fue, hombres y mujeres anónimos la subieron y la bajaron de diversos trenes, la alojaron en casas desconocidas, la guiaron a través de intransitados senderos hasta que Harriet alcanzó su destino, el estado no esclavista de Pennsylvania.

A las pocas semanas de su llegada Harriet Tubman asistió a diversos actos celebrados en la Sociedad Anti-Esclavista de Pennsylvanía y allí se enteró de los especiales trabajos que realizaba una organización secreta, a la que llamaban “Underground Railroad” (El Tren Subterráneo), y que, gracias a ella, la esclava Harriet Tubman se había convertido en una mujer libre.

La organización conocida como “El Tren Subterráneo” fue una tela de araña de senderos a través de bosques y campos, pasos fronterizos, barcos y lanchas, trenes y vagones que sirvió para que los esclavos del Sur alcanzasen la libertad en los estados no esclavistas del Norte y en esa tela de araña se movieron hombres y mujeres, blancos y negros, que creyeron que los derechos eran iguales para todos los seres humanos.
Harrier Tubman quiso, desde un primor momento, aportar su granito de arena en esa peculiar y humanitaria sociedad.
Al cabo de un año de servicios en “The Underground Railroad” la nombraron oficialmente “conductor”, esto significaba que se convertía en una de las pocas personas con conocimiento de todas las rutas que la organización había abierto desde Sur al Norte del país. Además, la misión de un conductor conllevaba adentrase en territorio sudista y servir de guía a las diferentes personas o grupo de personas hasta alcanzar su objetivo.

En los diez años que trabajó como “conductora” realizó 19 viajes a los estados del Sur y consiguió que más de 300 esclavos alcanzasen la ansiada libertad.
Las dos primeras incursiones que Harriett efectuó en territorio esclavista fueron para rescatar a los miembros de su familia. En la tercera, y a pesar de correr un considerable riesgo de ser descubierta, logró ponerse en contacto con su marido, pero se encontró con que tenía una nueva compañera y que seguía con su idea de permanecer en la tierra que le vio nacer.
La carrera de Harriet Tubman en la organización The Underground Railroad, terminó en diciembre de 1860. Ese año penetró de nuevo en Maryland, el estado que la vio nacer, y rescató de allí a siete personas para llevarlas hasta Canadá.

El nombre de Harriet Tubman corrió como la pólvora por todos los estados esclavistas, al punto de que los dueños de las plantaciones consiguieron reunir una cantidad de $40.000 para ofrecerla como recompensa por su cabeza y el propio estado de Maryland contribuyó con una retribución de $12.000 por su captura.
Ante tal popularidad sus amigos le convencieron para que abandonase el territorio de los Estados Unidos y se refugiase en Canadá.

La clandestina “The Underground Railroad” fue un auténtico quebradero de cabeza para los intereses económicos de los estados sureños y nunca pudieron acabar con ella. Jamás descubrieron cómo la música ayudó, de una manera eficaz y sutil, a que los esclavos se mantuvieran al tanto de que miembros de la secreta organización estaban operando en sus inmediaciones.
Para desenmarañar este pequeño misterio debemos de referirnos al doble sentido que, desde siempre, están impregnadas las letras de las canciones de la música afroamericana. En este caso vamos a dejar de lado el aspecto mundano y acercarnos al espiritual, es decir a los denominados Espirituales.

Imaginémonos una pequeña iglesia de un pequeño pueblo del Sur de los Estados Unidos. El pastor, para terminar el oficio, les pide a sus feligreses que canten el espiritual titulado “The Gospel Train” (El Tren del Evangelio).

El tren del evangelio está llegando / Ya lo oigo muy cerca / Oigo cómo sus ruedas se mueven / y retumban en la tierra / A bordo pequeños (x3) / hay sitio para muchos más.
Oigo al tren aproximarse / Está tomando la curva / Ha perdido todo su vapor y frena / estirando todos sus nervios.
El billete es barato y todos pueden venir / Los hay ricos y pobres / No existe segunda clase a bordo de este tren / No hay diferentes tarifas.

Al terminar de interpretar este espiritual, todos y cada uno de los feligreses congregados en esa pequeña iglesia de ese perdido pueblo sureño, conocían que “El Tren Subterráneo” se estaba acercando con la intención de llenar sus vagones con gente dispuesta emprender un largo y peligroso viaje cuya última parada sería la libertad.

Otra de las canciones relacionada con “The Underground Railroad” es la titulada “Follow The Drinking Gourd” (Sigue al Recipiente de Calabaza):

Cuando el sol vuelva y escuches el canto de las primeras codornices / Sigue a la Osa Mayor / Un hombre viejo te estará esperando para conducirte a la libertad / Si tú sigues a la Osa Mayor.
La orilla del río es una buena carretera / Los árboles muertos te enseñarán el camino / Un pie izquierdo y la huella de una “pata de madera” lo recorren / siguiendo a la Osa Mayor.
Sigue a la Osa Mayor (x3) / Un hombre viejo te estará esperando para conducirte a la libertad / Si tú sigues a la Osa Mayor.
El río termina entre dos colinas / siguiendo a la Osa Mayor / hay otro río al otro lado / siguiendo a la Osa Mayor.
Donde el río grande encuentra al pequeño / sigue a la Osa Mayor / un hombre viejo te estará esperando para conducirte a la libertad / Si tú sigues a la Osa Mayor.
Sigue a la Osa Mayor (x3) / Un hombre viejo te estará esperando para conducirte a la libertad / Si tú sigues a la Osa Mayor.

De todas las rutas de escape que “The Underground Railroad” utilizó en el Sur de los E.E.U.U., solamente se conocen los detalles de una de ellas y gracias, precisamente, a la letra de esta canción. “Fallow The Drinking Gourd” está llena de claves y códigos que permitieron a los esclavos huir al Norte del país desde los estados de Alabama y Mississippi.
Drinking gourd es, en este caso, sinónimo de la Osa Mayor, ya que la silueta del recipiente de calabaza es parecida a la de la constelación. El hombre viejo que “está esperando” a los esclavos para conducirlos a la libertad fue un carpintero itinerante, de nombre “Pata de Madera” Joe, que recorrió las plantaciones sureñas dando información acerca de las vías de evasión a través de la letra de sus canciones. Oír el canto de las primeras codornices significaba que la época idónea para la fuga debía de coincidir con el final del invierno. La orilla del río Tombigbee era la que los esclavos debían seguir guiándose por las marcas que, gravadas en los árboles muertos, representaban un pie izquierdo y la huella de una “pata de madera””. Al otro lado de las dos colinas les esperaba el río Tennessee y, por último, solo les quedaba cruzar el río Ohio para alcanzar su objetivo.

Uno de los espirituales más conocidos lleva por título “Go down Moses” (Desciende Moisés), su letra relata un episodio de la Biblia que dice así:

Cuando el pueblo de Israel vivía en Egipto / Deja que el pueblo se vaya / Estaba tan oprimido que no podía quedarse / Deja que el pueblo se vaya / Desciende Moisés y sácanos de Egipto.
Y Dios dijo: Desciende Moisés / Baja a Egipto / Y di a los faraones / que dejen que el pueblo se vaya.
Él logró que todos los faraones entendieran / Deja que el pueblo se vaya / Sí, el Señor dijo: Desciende Moisés, baja a Egipto / Di a todos los faraones / que dejen al pueblo marchar.
De esta manera habló el Señor, el valiente Moisés dijo: Deja que el pueblo se vaya / Si no yo castigaré a vuestros primogénitos con la muerte.

Aunque esta sea la traducción literal de la letra de “Go Down Moses”, en la mente del esclavo sureño el significado de la misma se convertía en algo muy diferente. Israel representaba al colectivo de esclavos, Egipto se convertía en el Sur de los E.E.U.U., los faraones eran los dueños de las plantaciones y, por último, Moisés se trasformaba en Harriet Tumban “La Moisés Negra” y su “Underground Railroad.

Otro testimonio importante que resalta el importante papel que jugaron los Negros Espirituales en la historia del “Tren Subterráneo”, se lo debemos al Sr. Frederic Douglas. Gracias a la organización pudo huir al norte del país, donde se convertiría con el tiempo en un famoso abolicionista. En sus conferencias y en sus artículos periodísticos dejó constancia de la importancia de los espirituales y además con un cierto sentido del humor: “Creo que cualquier observador perspicaz se debería de haber dado cuenta de que cuando cantábamos eso de: “Canaan Dulce Canaan, estoy destinado a la tierra de Canaan”, existía algo más que el deseo de alcanzar el cielo. Canaan era el norte del país. Así mismo cuando invocábamos el nombre de Moisés, nuestro más íntimo deseo era que apareciera Harriet Tubman con su “Tren Subterráneo” y sacarnos a todos de allí”.

Los orígenes de la organización “The Underground Railroad”, se remontan al año 1780, sobre todo bajo los auspicios de los cuáqueros, adquiriendo una fama legendaria desde el año 1830 hasta su disolución en el año 1861, coincidiendo precisamente con el comienzo de la Guerra Civil Norteamericana.
Hay que resaltar la labor de los cuáqueros en favor de la abolición de la esclavitud y no sólo en territorio norteamericano sino también en Gran Bretaña. Esta comunidad protestante jugó un importante papel en las Islas Británicas apoyando en todo momento a los principales líderes antiesclavistas como Thomas Clarkson, que fue uno de los doce hombres que en el año 1787 se reunieron en la imprenta de James Phillips con el fin de orquestar una gran campaña antiesclavista que consiguió dar sus frutos 51 años más tarde cuando Gran Bretaña declaró ilegal la esclavitud y 800.000 hombre, mujeres y niños negros de todo el Imperio Británico fueron oficialmente libres. De los doce hombres con piedad el más significativo fue, sin duda, Thomas Clarkson que se pasó casi toda su vida montado sobre su caballo recorriendo miles y miles de kilómetros con el fin de llevar su mensaje abolicionista a todos los rincones de su país. Los cuáqueros que asistieron a su entierro se quitaron sus sombreros renunciando, con este gesto sin precedentes en su historia, a una sagrada costumbre que consiste en descubrirse solamente ante Dios.
En el año 1846, y meses antes de morir, Thomas Clarkson recibió la visita de importantes abolicionistas norteamericanos interesándose por su causa y sin llegar a imaginar que sería necesaria una larga y cruenta guerra civil para acabar con la esclavitud al otro lado del Atlántico.

El comienzo de la Guerra Civil Norteamericana significó el final de “The Underground Railroad”. Es difícil de determinar el número de esclavos que consiguieron rescatar, ya que los mitos y las legendas han surgido a lo largo de los años, aún y todo, los historiadores estiman posible que fuesen cerca de 60.000 las almas que alcanzaron la libertad gracias a la secreta organización.
El estallido de la contienda entre hermanos supuso para Harriet Trubman el final de su exilio en Canadá regresando a su país con el fin de enrollarse en el ejercito unionista como cocinera y enfermera.
A los dos años de guerra convenció al Coronel James Montgomery para que creara un grupo de espías, formado por miembros del ejército, con el objetivo de obtener información sobre los asentamientos y planes del enemigo internándose en su territorio usando las mismas rutas que ella utilizó con el “Underground Railroad”. De esta manera Harriet Tumban pasó de “conductora” a espía logrando, además, que cerca de 500 esclavos que trabajaban para los sudistas atravesaran las líneas y se enrolasen en el ejército de la Unión.

Al término de la guerra, Harriet Tubman fijó su residencia en Auburn, un pueblo del estado de Nueva York y cuatro años más tarde contrajo segundas nupcias con Nelson Davis. Ella contaba entonces con 56 años.
La pareja disfrutó de un apacible y feliz matrimonio, sobre todo a partir de la publicación, en el año 1886, de la biografía de Harriet escrita por Sarah Bradford con el título de “El Moisés de su Pueblo”. Por las ventas del libro, su autora le entregó la bonita suma de $1.200.
Tras 19 años de matrimonio Harriet perdió a su segundo marido y el ejército le concedió una pensión vitalicia de $20 al mes, que le sirvió para vivir con relativa comodidad hasta su fallecimiento acaecido 25 años más tarde. Dejó este mundo el 10 de marzo de 1.913 con una edad de 94 años y fue enterrada con honores militares en el cementerio de Fort Hill, una guarnición del ejercito situada cerca de su localidad.
En su testamento legó su casa, que se había convertido con el tiempo en una especie de asilo de ancianos, a la iglesia episcopal metodista para que continuara con esta labor.
La figura de Harriet Tubman es recordada todos los años en la ciudad en que murió, ya que tiene un día dedicado a su memoria y en esa fecha la población se concentra en el parque que lleva su nombre para rendirle el homenaje que se merece.
En el año 1944 la marina de los Estados Unidos bautizó a uno de sus barcos de guerra con el nombre de SS Harriet Tubman y su botadura la presidió Eleanor Roosevelt, la mujer del presidente. En el año 1995 el gobierno de Norteamérica imprimió un sello de correos conmemorativo de la Moisés Negra.

En la biografía que Sarah Bradford escribió sobre ella podemos leer lo siguiente: “Ella giró su cabeza hacia el norte, fijó sus ojos en una estrella para que le guiara y puso el camino en manos del Señor y así comenzó su largo y solitario viaje. Ella creyó que existían una o dos cosas a las que tenía derecho: la libertad o la muerte”.

Uno de los primeros dramas musicales interpretados por artistas negros fue el titulado “The Underground Railroad” en el año 1879 y protagonizado por las hermanas Hyer y por Sam Lucas, quizás el actor afroamericano más popular de su época. Se convirtió en el primero de su raza en intervenir en una obra seria de teatro como lo fue la titulada La Cabaña del Tío Tom, además de interpretar, años más tarde, el papel del tío Tom en la película muda del año 1914 basada en la famosa novela de Harriet Beecher Stone.

En el año 1990 el compositor y trompetista Wynton Marsalis le dedicó un tema a la Moisés Negra titulándolo Harriet Tubman que fue un corte de su disco “Thick in the South”. Los  músicos fueron: Marcus Roberts, piano; Bob Hurst, contrabajo; Jeff Watts, batería; Wynton Marsalis, trompeta; Joe Henderson, Saxo Tenor.

Este año de 2021, Amazon Original Series ha producido una serie de 10 episodios con el título de “The Underground Railroad”. Creo que se puede ver aquí en España a partir de mañana, 14 de mayo de 2021.

Trailer Oficial en Español

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