























El Circo: Un Universo Invisible en la Música Negra
«La música negra», para penetrar en la sociedad blanca norteamericana, utilizó varios caminos, y el devenir de años de convivencia cristalizó en «la música original norteamericana», el legado artístico más importante de ese país – quizás el único – que ha exportado al mundo.
La línea de salida estuvo ubicada en «Congo Square», Nueva Orleans. El baile del «Cake Walk» que los esclavos inventaron en las plantaciones y que inundó el país, cuando estos alcanzaron la libertad. Los «Minstrel Shows», los «Medicine Shows», el «Vodevil», los «Packetboats» que surcaban el Mississippi con su mercancía y con músicos de blues que se colaban ya que querían llevar “la suya” a las ciudades. El «Ragtime», «Broadway», la «Radio», el «Fonógrafo» «Hollywood». De todos estos “caminos” la información existente es ingente, se necesitarían varias vidas para un buceo profundo que abarcara a todos ellos.
Lynn Abbott conservadora del Archivo Jazz Hogan en la Universidad de Tulane en Nueva Orleans junto con su colega el investigador Doug Seroff quisieron penetrar en la historia de la música negra en los ambientes circenses y se encontraron con que prácticamente no existía. Su búsqueda los llevó a adentrarse en periódicos afroamericanos, como el Indianapolis Freeman (1884 – 1926) y el Chicago Defender (1905 – 2019) (ahora se sigue editando “on line”) donde encontraron anuncios de ofertas de trabajo para artistas negros y un buen número de reseñas que exponían en profundidad todos los aspectos culturales referidos a la comunidad negra. Gracias a sus pesquisas escribieron varios libros en 2002, 2007 y 2017.
La historiadora Sakina M. Hughes, profesora asociada de estudios étnicos en la Universidad de Santa Clara, California, estando centrada en una de sus investigaciones, llegó a sus manos una importante documentación sobre la historia de las personas negras e indígenas en el circo. Esto le llevó a contactar con el archivista del centro educativo y cuando le comentó el motivo de su visita, este, entre risas, le respondió que tales personas no habían existido nunca. Hughes se planteó como hipótesis que esas historias simplemente habían sido borradas de los registros o bien eran desconocidas incluso por el archivista. Posteriormente, Hughes ha escrito extensamente sobre el impacto cultural de los afroamericanos y de los nativos americanos en la música del circo y del carnaval. En el año 2025, publicó un interesante libro sobre el tema al que tituló, «Music, Muscle, and Masterful Arts Black and Indigenous Performers of the Circus Age».
La época de gloria del circo en Norteamérica está situada entre 1870 y 1920. Para penetrar en ella debemos de tener en cuenta dos efemérides importantes. En 1826, los empresarios, J. Purdy Brown y Lewis Bailey crearon la carpa circense. Esta invención supuso una modificación en casi todos los aspectos del espectáculo en cuanto a las actuaciones, la logística y la financiación. Las carpas lograron un grado de movilidad sin precedentes, lo que significó una ampliación considerable de la audiencia. En una década todos los circos del país presentaban sus números bajo una o varias carpas.
En mayo de 1869, la Central Pacific Railroad, que había comenzado en 1863 a construir una línea férrea partiendo de San Francisco y hacia el oeste, se unió con la que la Union Pacific Railroad había empezado a construir en 1865, partiendo de la ciudad de Council Bluffs, Iowa, dirigiéndose hacia el este. El primer ferrocarril transcontinental de Estados Unidos, que unía la Costa Este con la Costa Oeste ya era una realidad.
(Por entonces, los 66.171 kilómetros de vías férreas que serpenteaban por los territorios americanos tenían veintitrés anchos de vía diferentes, lo que da idea de lo que significó para el público y la industria en general, y para el circo en particular, poder desplazarse de este a oeste del país en ocho días por una única línea férrea).
Los dueños de los circos comenzaron a construir vagones adaptándolos a sus necesidades, logrando, con ello, transportar un mayor número de animales, artistas y equipo. Se puede conjeturar que los espectáculos con animales salvajes amaestrados surgieron gracias al ferrocarril transcontinental. Las carpas aumentaron de tamaño dando a los artistas más especio para maniobrar (por ejemplo, a los trapecistas). Al circo se le empezó ya a conocer como «El Espectáculo más Grande del Mundo».
«El Espectáculo más Grande del Mundo Norteamericano» tenía totalmente estructurada la manera de exhibir sus diferentes atracciones al público.
En primer lugar, se encontraba el espectáculo principal (main show), ubicado en la carpa de mayor tamaño, y que ofrecía principalmente acrobacias, payasos y animales amaestrados. Luego, y en una carpa diferente y más pequeña, ofrecía los espectáculos secundarios (sideshows) que funcionaban como atracciones independientes donde el público pagaba una entrada adicional para saciar su curiosidad con lo exótico, lo asombroso o lo perturbador.
¿Qué significa esto? Que en esa carpa se podían ver rarezas humanas, como la mujer barbuda, personas con enanismo… También, artistas que demostraban poseer habilidades extremas, como lanzadores de cuchillos, tragasables o tumbarse en camas de clavos.
En esos espectáculos secundarios fue donde les ubicaron a las bandas de música afroamericanas.
Perry George Lowery, conocido como P.G. Lowery, nació en la ciudad de Topeka, Kansas, el 11 de octubre de 1870. Sus padres, que habían nacido esclavos, llevaban la música incrustada dentro de su ser por lo que muy pronto se percataron de que su hijo estaba especialmente dotado para ella. P.G. comenzó a tocar la batería hasta el día que encontró una vieja corneta en el desván de su casa. Abandonó los platos y los tambores y se puso a practicar con su nuevo instrumento cada vez que podía. Su empeño autodidacta dio sus frutos y pronto fue contratado para tocar en bandas locales.
En 1895, el trombonista y representante de músicos, George Bailey, reconoció el talento que P.G. atesoraba y le contrató para que formara parte de la banda del espectáculo «Darnest America» protagonizado por los Mallory Brothers (Frank y Edward), músicos, cantantes y bailarines. La pareja se haría muy famosa en el mundo del minstrel y del vodevil.
Al año siguiente, el propio Bailey le consiguió un nuevo contrato a P.G. y esta vez se trataba de que formara parte de la banda del Wallace Circus (evidentemente en la carpa secundaria), pero esta se convirtió en la primera toma de contacto de P.G. con el circo.
En 1897, P.G. consiguió matricularse en el Boston Conservatory donde recibió clases de Henry C. Brown, considerado el mejor cornetista de su época.
En 1899, G.P. Lowery creó la «P.G. Lowery’s Famous Concert Band» y la «P.G. Lowery’s Vaudeville Company». No se conoce el número exacto, entre músicos y artistas, que componían ambas formaciones. Aunque el verdadero hito histórico radica en que P.G. se convirtió en el primer afroamericano en organizar, dirigir y llevar su propia banda y compañía de vodevil a los grandes circos estadounidenses. Ese mismo año, ambos grupos actuaron en el Madison Square Garden dentro del espectáculo del Forepaugh-Sells Brothers Circus. Esta actuación significó mayores oportunidades a los músicos y artistas negros. Dos años más tarde, el rotativo, Indianapolis Freeman publicó el siguiente artículo:
“La perspectiva actual indica que esta temporada habrá más circos con compañías de artistas de color que nunca. La mayoría de ellos ofrecen contrataciones tanto a damas como a caballeros en sus secciones de orquesta y vodevil. Esta rama de la profesión fue introducida por primera vez en 1899 por el profesor P. G. Lowery con el circo Forepaugh-Sells en el Madison Square Garden de Nueva York. En este caso, fueron veintitrés los músicos e intérpretes “colored” que actuaron frente al público. A partir de entonces, se abrió un camino que ahora ofrece contrataciones a más de cuatrocientos músicos y artistas. Anteriormente, los circos solo contaban con una orquesta de no más de diez integrantes”.
A partir de aquí, P.G. dividió su vida en actuar con sus bandas en los espectáculos secundarios de los mejores circos. Consiguió de sus dueños que sus músicos estuvieran exentos de cualquier trabajo ajeno a su cometido y que también dispusieran de vagones (de ferrocarril) propios en los desplazamientos.
El resto de su tiempo lo dedicó a enseñar música a todo aquel que quisiera convertirse en un buen intérprete de una banda, en un principio, pensada para el circo.
En 1916, un corresponsal de Harrisburg, Pennsylvania, escribió: “El Barnum and Bailey Circus, y también el 101 Ranch Circus, permanecen en nuestra ciudad con bandas de “colored”… pero cuando el nuevo circo ha llegado y su banda ha tocado su primer número uno ha podido darse cuenta de la gran diferencia que existe con las otras dos. Es fácil apreciar que todos sus músicos pertenecen a la escuela de Lowery”.
Ese mismo año, el Indianapolis Freeman aseguraba: “La banda de P.G. Lowery es conocida como «La Escuela de Música». Los mejores músicos de la profesión provienen de «La Escuela de Lowery». Se ha convertido en una celebridad nacional y los periódicos locales celebran su regreso siempre que su gira lo trae de vuelta a su ciudad natal”.
Esta es una cronología de los circos más famosos que contrataron a la «P.G. Lowery’s Famous Concert Band»:
Forepaugh and Sells (1899 – 1904); Great Wallace Circus/ Wallace y Hagenbeck (1905 – 1916); Bailey Circus (1919 – 1931); Cole Brothers Circus (1935 – 1937) (1940 – 1942).

Un aspecto para reseñar de la vida de P.G. Lowery fue la gran amistad que le unió con el mejor compositor de «rags de piano»: Scott Joplin. La primera noticia al respecto fue publicada por el periódico Indianapolis Freeman el 16 de noviembre de 1901. En ella indicaba que el músico itinerante, Scott Joplin, había llegado a la ciudad y para dar sus conciertos había elegido, como invitado especial, a P.G. con su corneta. Este, a su vez, días más tarde y en el mismo rotativo declaró: “Considero a Scott Joplin uno de nuestros líderes escribiendo “rags de piano”. Todas las bandas “first class” harían bien en conseguir todas sus composiciones. Cuando quise lograr un éxito rotundo dando un concierto con el 4Pwas & Sells Bros. Circus interpreté obras de Joplin. Todo el mundo puede escribir a la editorial John Stark and Son, de San Luis, y pedirle que le envíe cualquier partitura de Scott Joplin.
La amistad de Joplin y Lowery se vio ampliamente refrendada el 29 de diciembre de 1902 que fue la fecha en la que Scott Joplin editó su rag titulado «A Breeze from Alabama». La partitura subsiguiente muestra una foto de P.G. Lowery y un texto al pie que dice: “Dedicada a P.G. Lowery, el destacado cornetista y director de banda de talla mundial”.

Lowery, desde que comenzó con su carrera en el circo, dejó muy claro qué significaba dedicarse a este espectáculo: “A pesar de las críticas que uno escucha con respecto al circo relegándolo a un trabajo de clase baja, siempre pensé que para los músicos afroamericanos ahí había una buena oportunidad. El público en general pensaba que la gente del circo se lo pasaba mal. Niego tal afirmación y diré que, si quieres un buen trato, una justicia igualitaria y un sueldo seguro, ¡Dame el Circo!”.
Los músicos, en una carpa, marcaban el ritmo, acentuaban la acción (de forma similar a la música incidental en la banda sonora de una película), proporcionaban efectos de sonido, e incluso señalizaban al personal si algo no marchaba bien. Los músicos de circo tenían que ser hábiles, ágiles y resistentes y, sí, capaces de subirse al carro de la moda.
P.G. los llevó por el buen camino.
Un periódico de Kansas afirmó: “…si no fuera por el color de Lowery probablemente se le podría considerar a la altura de cualquier cornetista vivo.”
El afroamericano, Ephraim Williams nació el 19 de julio de 1860 en Nashville, Tennessee. Consiguió sus primeros trabajos como botones y limpiabotas en el Briggs Hotel de Wisconsin. En sus ratos libres comenzó a entrenar y domar caballos convirtiéndose en un experto jinete. Además de empaparse de todo tipo de trucos de magia. A finales del siglo XIX, Williams fundó su propio circo, con artistas exclusivamente negros, que ofrecía música de minstrels, claqué, acrobacias, números con animales (sobre de todo de caballos) y opereta dramática ligera. Tras unos primeros años prometedores, la audiencia empezó a diluirse paulatinamente hasta que no le quedó más remedio que disolver el circo.
Eph Williams, lejos de venirse abajo, compró, en 1904, los derechos de un espectáculo de variedades creado originalmente por el artista Salem Tutt Whitney – compositor, letrista, cómico y actor de vodevil – denominado «Silas Green from New Orleans». Con el fin de representarlo fundó la compañía circense «Prof. Eph Williams Famous Troubadours» con un elenco de artistas afroamericanos.
Salem Tutt Whitney también compuso una canción titulada «Silas Green from New Orleans», pero no existe ninguna evidencia de que Eph Williams la empleara en el show. La que sí la utilizó fue la soprano Matilda Sissieretta Joyner Jones (Black Patti) en su espectáculo «Black Patti Troubadours» convirtiéndola en uno de sus éxitos, en la primera década del siglo XX.
Para mí fue una sorpresa encontrarme el tema «Silas Green from New Orleans» interpretado por Louis Armstrong & His All Star en Australia en 1954 o 1956. En esta canción Louis cedió el protagonismo al trombonista Trummie Young. El resto de músicos probablemente serían: Billy Kyle, piano; Arvell Shaw, contrabajo; Kenny John, batería; Bud Freeman, saxo tenor; Barney Bigard, clarinete.
Eph Williams comenzó, en 1904, una gira con «Silas Green from New Orleans» por todo el Sur del país, dando una única función nocturna en cada ciudad. Su espectáculo lo podríamos definir como una revista y una comedia musical, salpicada de sketches propios de un espectáculo de minstrel.
Los periódicos de entonces presagiaba que un circo de afroamericanos no tendría muy claro su futuro entre la comunidad blanca. En un día cualquiera, el público que acudía a ver la función estaba formado por tres blancos por cada negro.
En 1920, Eph Williams vendió la mitad del circo al empresario (blanco) Charles Collier. Uno meses más tarde, el 13 de diciembre de 1921, Williams falleció y Collier se hizo cargo de todo el negocio. En 1928, «Silas Green from New Orleans» estaba formado por 54 artistas, incluyendo una banda de 16 músicos y 16 coristas. La carpa principal poseía una capacidad para albergar a 1.400 personas.
En octubre de 1942, Collier falleció y el periódico The News Letter de la ciudad de Staunton, Virginia, recogió la noticia:
“Muchas personas en Staunton lamentarán enterarse del reciente fallecimiento de Charles Collier, de sesenta y un años, dueño y gerente del famoso espectáculo negro «Silas Green de Nueva Orleans». Collier murió en un hospital de Knoxville, Tennessee, después de permanecer durante un mes con fiebres tifoideas. Su viuda, la Sra. Hortense Wong, anunció que el espectáculo continuaría de gira como lo había hecho hasta ahora”.
Wong llevaba, en el momento de fallecer su esposo, diez años actuando de bailarina y ocupándose de parte de la gerencia.
«Silas Green from New Orleans» continuó ofreciendo su espectáculo, al abrigo de varias carpas, hasta 1957, convirtiéndose en el circo más longevo de la historia del país.
Eph Williams fue el único afroamericano que fue dueño de un circo durante todo el tiempo que pasó en este mundo.
El magazine Time, le dedicó un artículo al espectáculo en 1940, que lo terminaba de esta manera: “Por más de 50 años, «Silas Green from New Orleans», de alguna manera, ha estado entreteniendo a audiencias blancas y negras del Sur de Norteamérica. Supongo que algunas personas ya longevas se acordaran, todavía, de haber visto este único entretenimiento que forma parte de la historia de América”.

Hoy en día y gracias a Internet es posible encontrar testimonios de personas que vieron el espectáculo «Silas Green from New Orleans». Un par de ejemplos:
“Yo lo vi varias veces siendo un muchacho en Florida. El show empezaba pronto, a las ocho de la tarde, pero los niños debían desalojarlo a las 10 de la noche. En mi juventud, jamás había visto unas mujeres negras más bonitas, estaban ahí en el escenario. “Peg Leg” Bates era el mejor bailarín negro, pero a esas atractivas mujeres negras las tendré grabadas en mi memoria para toda la eternidad”.
“Vi el espectáculo en algún momento de los años 50. Era muy pequeño, pero recuerdo la emoción que causó en nuestra pequeña comunidad. Aunque era muy joven, sabía que algunas de las payasadas eran un poco subidas de tono. Ahora tengo 73 años y parece que son muy pocos los que aquí recuerdan el espectáculo. Me dejó una huella imborrable… un grato recuerdo”.
Músicos que comenzaron sus carreras participando en bandas de circo:
En el año 1949, Ornette Coleman se unió al espectáculo de vodevil «Silas Green from New Orleans». Había bailarines y comediantes; la banda tocaba ragtime y un primitivo dixieland. Ornette hacía un solo de tenor en un blues cada noche. Era el único tejano en una banda a la que no le gustaba ni él ni su forma de tocar. Intentó enseñar bebop a un trompetista que se quejó al director de la formación y lo despidieron”. (1)
Bessie Smith también realizó giras con el famoso espectáculo de «Silas Green from New Orleans». Un anuncio en el Baltimore Afro-American indica que tenía previsto estrenar su show en el Teatro Douglas Gilmor de la ciudad el 16 de septiembre de 1918, junto a su compañera Hazel Green. No se ha encontrado ninguna otra mención de esta colaboración, pero se dice que Bessie actuó con varias compañeras durante este período”. (2)
En 1904, ella se casó con el bailarín y comediante William “Pa” Rainey, quien también se convirtió en su compañero de escenario. Juntos recorrieron el sur y el medio oeste de Estados Unidos con diversas compañías como «Silas Green of New Orleans». Pronto comenzó a ser conocida como Madame Gertrude Rainey, pero siempre sería recordada como “Ma” Rainey, la Madre del Blues, una pionera del género cuyo lugar en la historia del jazz quedó asegurado gracias a casi un centenar de grabaciones excepcionales”. (3)
Durante sus primeros años, Lester Young, junto a su familia (su padre Bill, trompeta; su madrasta Sarah, saxofón barítono; su hermano Lee, batería) seguían una rutina regular de giras. Pasaban aproximadamente la mitad del año con el circo Hagenback y Wallace, y la otra mitad de la gira por teatros bajo los auspicios de la Theater Owners’ Booking Association (TOBA). Con el circo, todo el personal y el equipo viajaban en trenes fletados especialmente, pero cuando estaban de gira por el circuito TOBA, los artistas usaban trenes regulares o coches privados. (4)
Otros músicos que comenzaron su carrera tocando en bandas de circo:
Bunk Johnson (trompetista) – «P.G. Loral Circus».
Ida Cox (cantante de blues) – «Silas Green from New Orleans».
Lester Bowie (trompetista) – «Harlem in Habana Circus».
Albert Von Tilzer (compositor del Tin Pan Alley) – «Cole Brothers Circus».
(1) Ornette Coleman: The Territory and the Adventures – María Golia (2020)
(2) Bessie – Chris Albertson (2003)
(3) Ibíd
(4) Being Prez: The Life and Music of Lester Young – Dave Gelly (2007)

