Erroll Garner: Play ‘Misty’ For Me

Erroll Garner

Erroll Garner en Londres

Louis Armstrong & Timme Rosenkrantz
Timme Rosenkrantz
Inez Cavanaugh actuando en el Club du Vieux Colombier. París
Inez Cabanaugh junto a Teddy Wilson y Niels-Henning Orsted Pedersen actuando en el club Jazzhouse Montmartre de Copenhagen en 1968. Foto:Jan Persson
Inez Cavanaugh en Zurich en 1946
Erroll Garner
Erroll Garner & Martha Glaser en el club “London House” de Chicago
Johnny Burke
Sarah Vaughan
Erroll Garden & Eddie Calhound
Denzil Best
Erroll Garner
Erroll Garner
Erroll Garner: Play ‘Misty’ For Me

En el año 1971, Clint Eastwood, dirigió su primera película a la cual tituló “Play Misty for me”. En las salas españolas se exhibió bajo el nombre de “Escalofrío en la noche”.
El protagonista del film, encarnado también por el propio Eastwood, es un popular locutor de radio que emite un programa musical nocturno en la ciudad de Los Angeles. Este espacio posee la peculiaridad de que cualquier oyente puede ponerse en contacto con el disck jockey, llamando por teléfono a la emisora, y solicitarle la escucha de sus temas favoritos. Uno de ellos es una misteriosa mujer (Jessica Walter) que noche tras noche le susurra al presentador: “Pon Misty para mí”. Como consecuencia de estas llamadas ambos personajes se conocen y a partir de ahí se monta una truculenta historia llena de sangrantes cuchillos.
Clint Eastwood es un experto en jazz, incluso en su juventud tocó el piano de manera semiprofesional. Del amplio fondo de temas jazzísticos eligió, para su primera película como director, el titulado “Misty” composición de Erroll Garner. Y no le cupo la menor duda, ya que tuvo que desembolsar $25.000 para hacerse con los derechos que le exigieron para que la citada melodía pudiera convertirse en algo más que la protagonista musical del film.

Erroll Garner fue un pianista y compositor norteamericano. Como instrumentista poseyó un particular estilo (sobre todo en tiempos medios y rápidos) que está definido en base a su mano izquierda que va marcando los cuatro tiempos, mientras que con la derecha y con un sutil desfase producía un gran swing. La pasmosa independencia entre sus dos manos le permitía entrecruzar los ritmos con una naturalidad extraordinaria. Este peculiar y personal modo de crear música se debe, sin duda, a que fue un músico totalmente autodidacta, jamás se acercó a ningún Conservatorio o Escuela de Música y jamás le dio por aprender el lenguaje musical más elemental. Un ejemplo de lo dicho se encuentra la versión del tema de los Gershwin, titulado “But not for me” que grabó en 1956.
Como compositor escribió la música de más de 200 canciones, aunque su nombre siempre estará asociado al tema “Misty”. La ASCAP (American Society of Composers, Authors and Publishers) la sitúa en el puesto 15 de las mejores canciones compuestas en el siglo XX. Su nombre está de alguna manera relacionado (como pianista y/o compositor) con cerca de 70 bandas sonoras de películas, series de televisión o documentales.

Erroll Garner nació el 15 de junio de 1921 en la ciudad de Pittsburgh. Los que le conocieron de niño nos hablan de que aprendió a tocar el piano mirando por encima del hombro de su hermana mientras ella practicaba en la casa familiar. Con siete años, formaba parte de un grupo llamado “Candy Kids” que realizaban frecuentes apariciones en la radio KDKA de Pitssburgh. Una vez en la escuela participó en la banda de la institución y el director de la misma le apremió a que no tomara clases de música, ya que estas podían “corromper” sus habilidades naturales. Con 16 años formó parte de orquesta dirigida por el saxofonista local Leroy Brown.
En el año 1944, y con 23 años, Erroll Garner decidió mudarse a Nueva York con la intención de encauzar su carrera como músico. La primera vez que vio la ciudad de los rascacielos fue en el año 1939 cuando acompañó con su piano a la cantante Ann Lewis en sus actuaciones por varios clubs de jazz. Así mismo, sustituyó, en varias ocasiones, al pianista Art Tatum cuando este estaba actuando con su trío en Nueva York.  

Ese mismo año de 1944, Garner grabó sus primeras canciones y para referirme a ello debo presentar a dos personas poco conocidas, pero que tienen su sitio, medio escondido, en el amplio universo del jazz.

El barón Timme Rosenkrantz nació el 6 de julio de 1911 en el seno de una familia aristocrática danesa. Se le conoció como “The Jazz Baron” y fue compositor, periodista, novelista, productor de conciertos y de discos, disc jockey y todo ello relacionado con su gran pasión: el jazz.
En 1934 abandonó su país, se aposentó en Nueva York y en esa gran ciudad permaneció hasta su muerte acaecida 35 años más tarde. Lo primero que hizo fue dirigirse al barrio de Harlem a pesar de las advertencias que le habían pronosticado sus amigos daneses en el sentido de que un blanco no iba a ser bien recibido en la cuna de la música negra neoyorquina. Desde que escuchó las primeras notas de jazz que se escapaban de un club de la Calle 52, Timme se encontró en Harlem como pez en el agua.
Cuentan que fue de los primeros europeos que escribió sobre el jazz para revistas como Down Beat, Metronome, Esquire y en la inglesa Melody Maker.
En el año 1938, Timme reunió a varios músicos entre los que se encontraban el trompetista, Rex Stewart; el saxo tenor, Don Byas; el trombonista, Tyree Glenn, el contrabajista, Walter Page y el baterista, Jo Jones. A esa formación la llamó “Timme Rosenkrantz and His Barrellhouse Barons”. El 27 de mayo, grabaron cuatro temas para la discográfica Victor y Timme vio convertido en realidad uno de sus sueños: entrar en el mundo del jazz con un disco a su nombre. Además, dos de las cuatro canciones fueron composiciones suyas escritas junto al músico danés, Leo Mathisen: “A wee bit of swing” y “Is this to be a souvenir?”. Esta última cantada por su amiga del alma: Inez Cavanaugh.
En los años cuarenta, Timme capitaneó su propio programa de jazz denominado “Rhythm is my Business” para la radio WNEW.
En los años sesenta abrió un club en Copenhagen, con el nombre de Timme’s Club por donde pasaron las mejores figuras del jazz, aunque su sede central continuaba estando en Nueva York. Durante esa década se paseó por medio mundo escribiendo reseñas sobre los mejores festivales de jazz y entrevistando a sus principales figuras.
Timme Rosenkrantz dejó este mundo en 1969 – tenía 58 años – de un ataque al corazón que se produjo en la habitación del hotel donde vivía.

Timme Rosenkrantz organizó en 1946 la primera gira de una banda norteamericana a Europa una vez finalizada la II Guerra Mundial. La formación estaba dirigida por el arreglista y compositor, Don Redman. La vocalista que acompañó a la orquesta en este tour fue la amiga de Timme, Inez Cavanaugh.

Inez Cavanaugh nació el 29 de enero de 1909 en Chicago. No se conoce demasiado sobre cómo trascurrió su niñez y su adolescencia. En los años treinta, encontró su primer trabajo importante como periodista, el cual estuvo ligado con la publicación semanal “New York Amsterdam News” el más importante magazine afroamericano de aquel tiempo. Durante las noches, mostraba sus dotes de cantante en varios clubs de jazz del Harlem neoyorquino. En el año 1937, la descubrió Timme Rosenkrantz y se convirtió en su compañera. Al año siguiente hablaron de matrimonio, pero la aristocrática familia de Timme no le permitió que se casara con una negra. Según sus propias declaraciones, Timme se sintió culpable de esa claudicación el resto de su existencia. Nunca llegaron a casarse.
En el año 1946, Inez Cavanaugh decidió trasladarse a Europa donde realizó giras por varios países. Se tiene constancia de que actuó aquí en España, junto al saxofonista Don Byas, en 1947.
Ese mismo año y encontrándose en París, Inez decidió abrir un club de jazz-restaurante al que llamó “Chez Inez”. Situado en la Rue Champollion cerca de la Sorbonne. Su slogan era: “Aperitivos, música, cena, felicidad. Esto es lo que hay”.
“Chez Inez” se convirtió en una de las razones por la que muchos músicos de jazz afroamericanos se encontraban en París como si estuvieran en Harlem. El club fue durante cinco años uno de los puntos de encuentro de la diáspora de músicos negros hacia Europa, más concretamente a Francia.
A finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, los clubs y las “cavas” de jazz de París empezaron a proliferar a diestro y siniestro y solo unos pocos pudieron sobrevivir. “Chez Inez” no fue uno de ellos y ella cerró su local en 1952. En los próximos diez años, Inez se movió entre Roma y Copenhague. Actuó en varios clubs y escribió artículos para varias publicaciones relacionadas con el jazz, pero el dinero que entraba en sus bolsillos no le llegaba hasta fin de mes, por lo que no le quedó más remedio que acudir a sus amigos para que le ayudaran económicamente. Según Rosenkrantz: “Inez perdió la fe en sí misma, en esa capacidad innata que poseía en el trato con los clientes, en volver a convertirse en una extraordinaria anfitriona y en una excelente cocinera sirviendo su famoso “southern fried chicken”, mientras entonaba una bonita balada de jazz. Esas cosas que lograron convertir “Chez Inez” en uno de los más famosos clubs parisinos de mediados de los cuarenta a los cincuenta”.
El fallecimiento de Timme en 1969 fue un duro golpe para Inez. Sus exequias se celebraron en Copenhague donde ella cantó la canción “I’ll never be the same” (Ya nunca seré la misma).
Se marchó a Roma después del funeral, como un esqueleto andante. Allí permaneció un tiempo viviendo a costa de sus amigos y desapareció. Bente Arendup, nieta de Rosenkrantz, junto al biógrafo Donald Clarke descubrieron que Inez había partido de este mundo en 1980 a causa de una arteriosclerosis cerebral en la ciudad de Long Beach, California.

Las primeras grabaciones que realizó Erroll Garner fueron en una habitación de la casa de Timme Resenkratz que este había habilitado como si se tratara de un estudio y fueron unas tomas privadas.
Durante el año 1944, Erroll Garner grabó cerca de cincuenta canciones en 15 sesiones que dieron comienzo el 20 de octubre y finalizaron el 25 de diciembre. Muchas de ellas fueron interpretadas a piano solo, otras acompañando a Inez Cavanaugh y las menos en formato de trío o cuarteto.
Muchas de estas grabaciones fueron recuperadas por sello Blue Note en los años 50 y recogidas en cinco L.Ps con el título de “Erroll Garner – Overture To Dawn Vol (1 – 5)”.
Como ejemplo de estas sesiones está el tema “Somebody loves me” de George Gershwin (M) y Buddy De Sylva (L), Ballard MacDonald (L) de 1924. Errol Garner acompaña a Inez Cananaugh (3/11/1944). Y “On the sunny side of the Street” de Jimmy McHugh (M) y Dorothy Fields (L) de 1930. Erroll lo interpreta a piano solo (24/11/1944).

Otra persona importante en la vida de Erroll Garner fue Martha Glaser. Martha había estudiado para convertirse en relaciones públicas y en periodista. Sin embargo, unos disturbios raciales que se desarrollaron en 1943 en Detroit le impactaron de tal manera que decidió dedicarse a combatir el racismo. Fue la primera mujer judía contratada por la comisión de Derechos Humanos de Chicago. Comenzó a organizar conciertos de jazz de la mano de Norman Granz y trabajó junto a Joe Glaser, manager de Louis Armstrong. En 1948, Martha dio un paso adelante y creó su propia compañía de representación musical. Uno de sus primeros clientes fue Erroll Garner. Entre los logros de Martha fue cerrar un concierto de Erroll Garner en solitario en el Clevelland Music Hall, una sala dedicada exclusivamente a la música clásica en 1950.

El 27 de julio de 1954, los siguientes músicos entraban en los estudios “Universal Recording” de Chicago: Erroll Garner, piano; Wyatt Ruther, contrabajo; Eugene “Fats” Heard, batería. El percusionista Cándido tocó las congas en un tema. Grabaron 13 canciones, 11 de las cuales formaron el L.P. original al que Martha Glaser tituló “Contrasts”. Las dos restantes fueron incluidas en el C.D. de 1998.
El décimo corte del álbum estaba destinado a convertirse en uno de los más famosos y versionados standards de jazz de toda su historia: Misty.

Misty” era una canción que encerraba en su interior una preciosa melodía que pedía a gritos que alguien le escribiera una letra. Johnny Burke fue el elegido por Erroll para cumplir tal misión:

Mírame, estoy tan indefenso como un gatito subido a un árbol / y me siento como si estuviese colgando de una nube / No lo puedo entender / me pongo sensible con solo tocar tu mano / Si vamos juntos / mil violines comienzan a tocar / o podría ser el sonido de la palabra: hola / Esa música que escucho me vuelve sensible / en los momentos que estás junto a mí / Tú no te das cuenta de que me vas guiando / y eso es justamente lo que quiero / ¿No ves lo desesperado y perdido que estoy? / esa es la razón de vaya detrás de ti / Me pregunto a mí mismo / qué estoy haciendo deambulado solo por este maravilloso país / paso a paso / con mi sombrero y mis guantes / Estoy demasiado sensible y enamorado.

 De los cientos de versiones que existen de “Misty” interpretada por vocalistas de jazz me he inclinado por la que realizó Sarah Vaughan y que apareció en su álbum “Vaughan and Violins” del año 1959. Los arreglos fueron de Quincy Jones y el saxo que suena durante la canción es el de Zoot Sims. Sarah está en plena forma.

La siguiente parada en la vida de Erroll Garner nos sitúa en el año 1955. El 19 de septiembre, el trío de Erroll Garner estaba contratado por el disc jockey Jimmy Lyons para ofrecer un concierto en directo en Ford Ord, una base militar situada en Carmel, California. No existía ningún plan para que esa actuación se convirtiera en un disco. Martha Glaser se encontraba presente y vio cómo un jazz fan, de nombre Will Thornbury, grababa la audición en una cinta de casete para su uso personal. Cuando esta terminó Martha le dijo a Will: “Te daré las cintas de cada grabación que Erroll ha hecho, pero no te permito que te quedes con esta”.
Martha volvió a Nueva York y se fue a ver directamente a George Avakian, el director de la sección de jazz del sello Columbia. Este escuchó la cinta y se dio cuenta de que existían importantes deficiencias de sonido, incluso el piano no estaba del todo afinado, y se negó a sacar un disco con ese inservible material. Martha no se quedó conforme y por medios técnicos logró unas mejoras sustanciales. Avakian claudicó y el disco salió a la venta con el título de “Concert by the Sea”. Este álbum se convirtió en uno de los más vendidos de la discográfica en la última década y también en el más vendido y famoso de Erroll Garner.
El periodista, Will Friedman del Wall Street Journal, escribió un artículo explicando las razones por las que “Concert by The Sea” se había convertido en el mejor álbum de Erroll y en uno de los más significativo de la historia de jazz. Entre otras cosas dijo:
“No es difícil explicar el porqué. Desde las primeras notas en adelante, se le nota a Garner que está totalmente inspirado. Su música es una combinación de humor, de imaginación, de una sorprendente habilidad técnica y de una auténtica alegría que va mucho más allá de lo que consiguen los demás pianistas. Particularmente, durante esa noche, alcanzó un nivel que excedió a lo que nos tenía acostumbrado”.

Los músicos que acompañaron a Erroll en esa noche mágica fueron: Eddie Calhoun, contrabajo y Denzil Best, batería. Una de las canciones que interpretaron fue la compuesta por Gene De Paul con letra de Don Raye y Patricia Johnston en 1941. Su título: “I’ll remember april”.

Durante los 60 y 70, Erroll Garner se dedicó a realizar giras alrededor del globo. Añadió a su música un sabor latino incorporando congas y bongós a su formación. A finales de los sesenta dejó de grabar y se dedicó más a Hollywood y Broadway. En 1975 se retiró de toda actividad musical debido a su precaria salud. Dejó este mundo el 2 de enero de 1977 a una edad de 55 años.

Erroll Garner fue un pianista, como Dave Brubeck, que se encuentra a gran distancia de cualquier escuela definible, pero ambos son a la vez de los que más éxito han cosechado. Erroll Garner fue tan original e independiente que, según los estudiosos, solo dos pianistas se acercaron a su estética: Ellis Larkins y Ahmad Jamal. Erroll fue un mago con el “beat”. Cuando piensas que este llega tarde, aparece y te percatas de que ha caído en el momento justo. De los kilos de brillantina que soportaron los pelos de su cabeza, no vamos a hablar.

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