John Coltrane: El “Vamp” y “My Favorite Things”

Cartel del musical de Broadway “The Sound of Music” – 1959, Foto de John Coltrane
John Coltrane en el Newport Jazz Festival – Julio – 1966 – Foto: Joe Alper
John Coltrane & McCoy Tyner
Elvin Jones & John Coltrane
Enrique VIII & Ana Bolena
Pintor: Pedro Berrguete – 1475
John Coltrane: El “Vamp” y “My Favorite Things”

En una jam-session se podía dar la circunstancia de que cuando un músico terminaba de tocar su “solo”, no hubiese, en ese instante, más compañeros sobre el escenario para continuar con la “jam”. En esos momentos el pianista tocaba un par de acordes que los iba repitiendo ininterrumpidamente hasta que un nuevo músico hiciera acto de presencia en el escenario y empezara con su “solo”. A esa estructura de uno o dos acordes que se van reproduciendo, en principio, sin límite de tiempo se llama un “vamp”.
Un claro ejemplo de un “vamp” lo podemos escuchar en el tema “Take Five” interpretado por “Dave Brubeck Quartet. Durante el “solo” de saxo de Paul Desmond al que le sigue el del baterista Joe Morello, Dave Brubeck toca los mismos dos acordes sin interrupción hasta que termina el “solo” de batería.

Nuestra historia comienza en 1949 que fue el año en el que se publicó el libro “The Story of the Trapp Family Singers” escrito por María Augusta von Trapp que relata como María, una joven monja benedictina, fue requerida por su superiora para que se convirtiera en la maestra de los siete hijos del capitán de la Armada austrohúngara, George Ludwig von Trapp que recientemente había perdido a su esposa. Durante su estancia en casa del capitán, María abandona los hábitos y termina casándose con von Trapp.
Basado en este libro autobiográfico en el que ocurren cantidad de cosas los productores de Broadway, Leland Hayward y Richard Halliday decidieron poner en marcha un musical al que titularon “The Sound of Music”. Para ello contrataron al compositor Richard Rodgers y al letrista Oscar Hammerstein II.
El musical se estrenó el 16 de noviembre de 1959 en el Lunt-Fontanne Theatre, trasladándose seguidamente al Mark Hellinger Theatre. La obra se mantuvo en cartel durante 1.443 representaciones.
Sus protagonistas fueron Mary Martin y Theodore Bikel. La canción más popular del musical fue la titulada “My Favorite Things” que la interpretó Mary Martin junto a Patricia Neway.
Ese mismo año se publicó el álbum con todas las canciones de la obra e interpretadas por el casting original de Broadway. Este L.P. tuvo una buena acogida por parte de los aficionados a los musicales, pero no llegó al gran público.

“My favorite things”, era prácticamente una nana en un compás en 3/4, no muy habitual en el jazz, por lo que tenía pocos visos de haber nacido para formar parte del repertorio de este estilo de música. Sin embargo, el 21 de octubre de 1960 los siguientes músicos entraban en el estudio de Atlantic Records en Nueva York: John Coltrane (ss y ts), McCoy Tyner (p), Steve Davis (b) y Elvin Jones (d). Entre las canciones que grabaron se encontraba “My favorite things”. John Coltrane no tocó sus improvisaciones siguiendo una línea convencional, es decir basándose en los acordes de la melodía, sino que las desarrolló de una manera especial. Interpretó una o dos veces la melodía (embelleciéndola) y a continuación la banda creó un “vamp” de dos acordes (mayores y menores indistintamente) y el saxofonista improvisó sobre él. Volvió a repetir la melodía una o dos veces y a continuación le siguió el “vamp” y las improvisaciones. Y de esta manera fue cómo John Coltrane ejecutó su papel en “My favorite things”. Además, hay que resaltar que Coltrane utilizó el saxo soprano, un instrumento que el jazz ya tenía prácticamente olvidado desde los tiempos de Sidney Bechet. Él consiguió hacerlo resurgir de nuevo del limbo donde esperan otros instrumentos que vivieron tiempos mejores.  
El disco salió al mercado consiguiendo cotas de ventas nunca alcanzadas por el saxofonista. Esto en jazz significa que vendió en la primera tirada más de 50.000 copias.
Se convirtió en un éxito radiofónico que atrajo a aficionados a la música fuera del jazz. El sello discográfico Atlantic se percató de la popularidad de la versión de Coltrane y le pidió permiso al músico para poder editar una versión con el fin que cupiera en un disco de 45rpm a fin de conseguir que sonara en las “juke boxes”.

En la discografía de Coltrane existen alrededor de sesenta grabaciones diferentes de “My Favorite Things”, la mayoría de ellas tomadas en directo en Festivales de Jazz y Clubs de Jazz. El minutaje de la canción oscila entre los 14’ a la media hora.
El multi-instrumentista Dave Liebman relató una conversación que mantuvo con Elvis Jones (batería de Coltrane) mientras estaban ambos de gira con un grupo en los setenta:

“Elvin, déjame que te pregunte… ¿cuántas veces tocasteis “My Favorite Things”? Me contestó: “La tocamos cada noche durante cinco años. Y, tío, la tocábamos cada noche como si al día siguiente no fuera a salir el sol, como si fuera la última vez que lo hacíamos. También te diré que ese fue un momento histórico del jazz. Trabajábamos mucho… cuarenta y cinco semanas al año, seis noches a la semana, tres apariciones cada noche… a veces cuatro los fines de semana. Estamos hablando de apurar hasta el límite”.

El sello Atlantic estaba contento con los recientes éxitos de John Coltrane y el saxofonista satisfecho con el trato que recibía de la discográfica. Pero en el año 1961 entró un tercero en discordia: la discográfica Impulse que consiguió que John Coltrane firmara un contrato con ella, abandonando a Atlantic.
Coltrane le contó al periodista Ralph Gleason nada más fichar con Impulse: “Sé que tengo que hacer tres discos al año y siempre le estoy dando por ahí con los oídos bien atentos para descubrir otra “My Favorite Things” o algo parecido. ¡Algo comercial, tío! Antes me encerraba todo el día en la leñera a practicar y no hacía falta nada más, no tenía que preocuparme por ello”.
Al final, Coltrane se decidió por la canción “Greensleeves” (Mangas Verdes) ya que estaba en un compás de 3/4 y era popular. Este tema tiene cosida a su partitura una interesante historia.

En el cancionero inglés “A Handful of Pleasant Delights” de 1584 aparece por primera vez una balada titulada “A new Northern Dittye of the Lady Green-Sleeves” que se hizo inmensamente popular y que el pueblo se encargó de convertir ese largo título en algo más sencillo llamándola simplemente “Greensleeves”. Willian Shakespeare la nombra en su obra, “Las alegres comadres de Windors”, escrita alrededor de 1602. También se interpretó en “The Beggar’s Opera” (1728), obra que según los musicólogos indicó el camino a seguir para llegar a los musicales de Broadway. (Ver mi artículo titulado: “Mack The Knife: 1728 – 1955”).

Con el paso del tiempo han aparecido historias, leyendas, mitos que se han ido amontonando encima de la partitura de “Greensleeves”. Me voy a referir a dos de ellos.
El primero asegura que fue compuesta por el rey inglés Enrique VIII (1490-1547) como un presente para su mujer Ana Bolena. Este supuesto lo han desmentido los musicólogos analizando la melodía y las armonías de la canción y llegando a la conclusión de que no son propias de la época en la que vivió el rey inglés. Yo por mi parte añado que no es nada romántico dedicarle una canción a tu reina y luego cortarle el pescuezo.
Una segunda leyenda se centra más en el color verde (green). Parece ser que las cortesanas o las prostitutas de aquellos tiempos usaban como cama el verde césped de la campiña inglesa con bastante asiduidad. Sus trajes por tal motivo quedaban manchados del verde de la hierba que crecía en lo que los ingleses llamarían “country”. El color verde se empezó a asociar con el sexo ilícito. Existen autores que aseguran que las cortesanas o las prostitutas de “alto standing” se dejaban ver con preciosos trajes verdes para que todo el mundo supiera a qué se dedicaban y llegó un momento en que la palabra “Greensleeves” las representaba. En este caso han sido los estudiosos del arte pictórico quienes han echado por tierra esta teoría por la cantidad de retratos que existen y que representan a damas de alta cuna perfectamente ataviadas con sus vestidos verdes y que nada tuvieron que ver con las que pululaban por la verde campiña ensuciándose sus trajes.

En el año 1968, Frank Sinatra convirtió “Greensleeves” en un tema navideño titulándolo “The Bells of Christmas” y lo grabó junto a sus hijos Tina, Nancy y Frank jr. Fue uno de los cortes del álbum “The Sinatra family wish a Merry Christmas”.

El 23 de mayo de 1961, los siguientes músicos entraron en el estudio de Van Gelder en Englevood Cliffs (N.Y,): Freddie Hubbard, Booker Little, trompetas; Jimmy Buffington, Donald Corrado, Bob Northern, Robert Swisshelm, Julius Watkins, corno francés; Charles Greenlee, Julian Priester, bombardino; Bill Barber, tuba; Garvin Bushell, flautín; John Coltrane, soprano y saxo alto; Eric Dolphy, saxo alto, flauta, clarinete bajo; Pat Patrick, saxo barítono; McCoy Tyner, piano; Reggie Workman, bajo; Paul Chambers, bajo; Elvin Jones, batería.
Grabaron cuatro temas entre los que estaba “Greensleeves”. Arreglo de McCoy Tyner. Director Eric Dolphy.

John Coltrane comentó: “Tocamos “Greensleeves” un poco como “My Favorite Things”. No tiene tanto contraste porque no pasamos de un “vamp” de un modo mayor a uno menor, pero tiene un buen “mood” si se toca en el tiempo adecuado”.
“Greensleeves” fue uno de los cortes del disco “Africa/Brass” que marcó el comienzo de una fructífera relación entre el saxofonista y el sello Impulse que duró hasta el fallecimiento de Coltrane en 1967. Fue en ese sello donde John Coltrane grabó ese disco de culto titulado “A Love Supreme” en 1964.
Todavía se preguntan críticos, musicólogos y aficionados qué camino habría tomado el jazz si John Coltrane no hubiese fallecido a la temprana edad de 41 años.

Me vais a permitir que os cuente una pequeña historia que no tiene que ver ni con Coltrane, ni con el jazz, ni siquiera con la música.
Aquí, en España, también tuvimos nuestros “Greensleeves”, nuestros “Mangas Verdes”. En tiempos de los Reyes Católicos se formó un cuerpo policial de carácter rural para perseguir y detener a los bandoleros. Se les llamó Santa Hermandad y su uniforme consistía en un chaleco de piel hasta la cintura con mangas verdes. No debió de ser muy eficaz el citado cuerpo ya que sus soldados siempre llegaban tarde cuando se les necesitaba. De ahí viene la expresión: ¡A buenas horas, mangas verdes!

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